Cero tolerancia con el abuso de detenidos

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La opinión del Abogado…

Alberto E. Fadul 

Cinco fallecidos y dos aun pendientes de saber que les pasará; de seguro, se corta el sentir positivo sobre su delicada situación y los orígenes de la misma.   Que nuestro Señor les ampare. 

Lo ocurrido en el centro de detención de menores, dada las gravedades del caso y sus tristes secuelas, es porque nos hemos enterado de lo sucedido.    Sepa Dios cuantos horrores ocurren en las cárceles panameñas en cuanto al maltrato de los detenidos y no nos enteramos.

Los delitos tipificados en nuestro Código Penal con privación de la libertad, no indican que, en adición a la misma, los presidiarios serán maltratados, en ninguna forma, como consecuencia de esta. El hacinamiento y en general las condiciones carcelarias negativas, no son parte de la naturaleza del castigo por delitos cometidos.

Recuerdo como si fuese ayer, el comercial televisivo generado durante el periodo del difunto Presidente Endara mostrando, con lujo de detalles, el trato brutal de los encarcelados y los argumentos que sustentaron semejante barbaridad:   Si no quieres que te pase a ti, cuídate de cometer delitos con pena de encarcelamiento. ¡Qué horror! La situación no sufrió mejora alguna; todo lo contrario, está cada vez peor.

Nuestra Carta Magna nos expone la función de resocialización para los encarcelados.   Sus detalles son bastante claros y precisos. El resultado de su no aplicación: las cárceles son las escuelas de la criminalidad en todas sus agobiantes formas.    ¿Quiénes se preocupan del no cumplimiento de tales atribuciones? ¡Nadie! No lo hace la sociedad pues en ella solo hay un sentido de profundo disgusto: ¡El que la hace que la pague a como de lugar! ¿Se preocupa la iglesia? No, la política le es más interesante. ¿Qué hace la Defensoría del Pueblo?

Después de todo, la metodología para la resocialización es un derecho violado a diario. Claro ahora el peso de la ley le caerá a todos los involucrados. ¿Y luego qué? Es de esperar que la muerte de los jóvenes no sea en vano y sirva de algo para entrar en un proceso serio de recomposición a nivel constitucional, legal y reglamentariamente sujetos a una real necesidad.

Los presos son seres humanos que deben pagar por sus delitos, sin estar envueltos en una cultura de odio y abusos constantes de toda índole.

Presidente, esto también debe ser parte del cambio, hacia una sociedad más valorativa y consciente de que la equidad nos abarque a todos.

Mi más sentido pésame a los familiares de los fallecidos.   Ojalá no queden en el olvido.

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<>Artículo publicado el 23  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.

 

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