Sobre las grandes obras literarias

La opinión del Periodista…


Juan B. Gómez 

Pobre, pobrísima es la educación que se imparte en todos los países latinoamericanos, según el periodista Andrés Oppenheimer, quien realizó una investigación en los países en los cuales tienen las mejores universidades del mundo.

Según Oppenheimer, los países que tienen las mejores universidades son: Estados Unidos (Harvard), Finlandia, Suecia, Singapur, la India, Israel y otros; pero reiterando, que en toda Latinoamérica no hay una sola universidad de primera clase.

Y esto, según el periodista argentino, porque dedicamos mucho tiempo, energía y dinero al pasado. Se burla el periodista de Hugo Chávez, quien dice se ha empeñado en desenterrar los restos de Simón Bolívar para comprobar su identidad; y que en Ecuador andan en lo mismo con una supuesta hermana de Bolívar. Y han echado prácticamente a un lado el presente y el futuro.

Sin embargo, y tal vez contrariando la tesis del periodista argentino, pienso que dentro de un siglo, por decir lo más, muy pocos serán los que leen las mejores obras que el hombre ha escrito a lo largo de la historia.

¿ Y en qué me baso para hacer tan desalentador pronóstico? En que no veo verdadero interés en leer las obras que todos elogian y admiran.

Seamos sinceros, ¿usted ha leído Don Quijote de la Mancha? Aquí se nos hace un nudo en la garganta para contestar sin mentir. Las andanzas del caballero de La Mancha todo el mundo las comenta y las aplica en las conversaciones cotidianas, pero casi nadie abre las páginas del libro inmortal para deleitarse con ellas.

Es muy común oír hablar de Fausto y de Hamlet, de los Diálogos de Platón y de las obras de Homero, pero, ¿se leen? Las editoras dicen, desde hace siglos, que esas obras se publican en todos los idiomas, pero les aseguro, osadamente, que son las menos leídas en todos los idiomas que se publican.

Vivimos tiempos de gran superficialidad y esnobismo. Creo que el hombre de ayer, lo mismo que el de hoy, es en su esencia utilitario. La actualidad acapara todo su interés. Y una obra clásica se refiere a una realidad pasada, inexistente, que no dice nada a su problema actual.

El hombre de hoy está preocupado profundamente por su propia existencia. Es él y sus circunstancias, para decirlo con Ortega y Gasset. Por eso se lee con tanto interés lo que se dice hoy del hombre de hoy. ¡No veo otra explicación¡

Nos interesa mucho más saber lo que se diga de un presidente de la República, que está en el poder, que lo que le pasó a todos los gobernantes del pasado juntos. ¡Que nos importa, en una crisis de nuestra vida actual, con lo que le ocurrió a tal personaje hace mil años en una situación similar¡ La historia se hace todos los días y cada día trae su afán.

Vuelvo a lo que dije al principio: Que en el futuro ya no se leerán las obras más extraordinarias que el hombre escribió…

<>Artículo publicado el  22  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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