Ni pena ni vergüenza

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La opinión del Abogado …

Alberto E. Fadul N.

En el país de la más curiosa y contundente capacidad de golpearnos el pecho, hablando de nuestra gran democracia. Donde hace ya muchísimos años no creemos en las críticas que, a voz caliente, solo buscan defender intereses propios o personas.

Donde el silencio a gritos, de sectores organizados, es para proteger al gobierno de turno. Donde los ignorantes o los vivarachos, escoja usted, manifiestan que no es necesario ni pertinente reformar nuestra Carta Magna.

Donde se comenta, hoy, la posibilidad de añadir una sala quinta a la Corte Suprema de Justicia, para atender asuntos de garantías constitucionales, lo cual no requiere reforma Constitucional, o de crear un tribunal constitucional con aspiraciones mayormente estructuradas que si requeriría reforma constitucional.

No nos deja de preocupar, la repentina velocidad de tales aspiraciones ya que no tienen, por si solas, una urgente relevancia.

Apreciados lectores, consejo, ni la una ni la otra. Lo que hay que hacer primero, es llamar a una amplia consulta nacional para reformar, integralmente, nuestra constitución; un documento excesivamente programático, repleto de desastres jurídicos al que con fines, meramente clientelistas, le queremos agregar, ahora también e innecesariamente, los 100 para los 70, ya regulado vía ley, que ningún partido se atrevería a modificar en sentido negativo, pues le caería el peso del castigo político.

La constitución no es un documento para la protección clientelista de nadie. Es, realmente, uno de orientación en materia legislativa, es decir, ninguna ley debe violar un precepto constitucional o estar por encima de éstos.

En un país, históricamente, carente de transparencia gubernamental, con un Órgano Judicial de dudosa capacidad en el despacho de sus deberes, al que antes de, se desea incorporar tres nuevos magistrados y suplentes, bajo el amparo del mecanismo más ineficiente para su selección y nombramiento, nos dejaría verdaderamente desamparados.

Señor Presidente de la República, deje estas cosas a un lado.   Su plataforma de cambio, requiere más peso en el Órgano Judicial, vía una Constitución jurídicamente sostenible, dentro de una democracia real lo cual la actual, no lo es.

La modificación constitucional forma parte de sus promesas de campaña. Estoy seguro que con la asistencia de la Sociedad Civil, más si es mediante solicitud suya, se le haría un gran favor al país.

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<>Artículo publicado el 23  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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