De libre mercado, ni el nombre

La opinión de…

Alfonso Grimaldo Poschl

Recientemente, en páginas de este diario, miembros honorables del movimiento colectivista y estatista de nuestro país han plasmado su preocupación de que la presente administración tenga como propósito principal la proscripción del remanente de políticas paternalistas de nuestro Gobierno benefactor en la búsqueda ideológica del libre mercado. Cómo me he reído.

El que vende zapatos es zapatero, no importa cómo se quiera llamar. Las organizaciones políticas deben ser juzgadas, no por su retórica, sino por sus acciones concretas. Bajo ese estándar, espero convencer a los colectivistas y estatistas del país que poco tienen de qué preocuparse.

Los liberales y capitalistas tenemos una filosofía clara y consistente. Creemos en la libertad comercial y económica, defendemos la libertad individual y la propiedad privada, y pugnamos por una reducción del Gobierno a toda costa.

Nos oponemos a casi todo subsidio, prebenda, sinecura, privilegio, inmunidad, arancel, cargo, tributo, contribución, tasa, impuesto, intervención del Gobierno o estímulo financiero, excepto aquellos necesarios para financiar las funciones básicas del Gobierno.

Por este motivo me sorprende ver cuando se le encuentra rebuscadamente una motivación liberal a las políticas de la presente administración.   Como dice la Biblia, “por sus frutos los conoceréis”. Por tanto, veamos los frutos de la presente administración y presentemos los hechos al juicio de un mundo imparcial.

Primero, la presente administración ha incrementado el ITBMS en un 2%, elevando el costo del comercio. Ni liberal ni de libre mercado.

Segundo, la presente administración busca la aprobación por la legislatura de un monstruoso presupuesto de alrededor de 13 mil millones de dólares, que equivaldría a alrededor de 52% de la economía nacional. Ni liberal ni de libre mercado.

Tercero, la presente administración ha reportado un incremento proyectado de 5.6% del saldo de la deuda pública al final de 2010, la cual aproxima los 11.5 mil millones de dólares. En otras palabras, la deuda pública equivale al 46% de nuestra economía nacional. Además, se ha buscado elevar el límite del déficit fiscal para proveer al Gobierno mayor flexibilidad crediticia.   Ni liberal ni de libre mercado.

Cuarto, la presente administración incrementó para 2010, en relación con 2009, el monto otorgado en subsidios y concesiones tributarias en un 43%, totalizando 820 millones de dólares (casi 10 veces el presupuesto del poder judicial para este año) a través de proyectos como “100 a los 70”, el subsidio eléctrico y la beca universal.   Ni liberal ni de libre mercado.

Quinto, el Consejo Económico Nacional ha aprobado un subsidio de 33.8 millones de dólares para la energía eléctrica durante el primer semestre de 2011. Ni liberal ni de libre mercado.

Sexto, la presente administración ha descartado la posibilidad de privatizar tanto el correo nacional como el Idaan. Ni liberal ni de libre mercado.

Séptimo, la presente administración ha iniciado proyectos masivos de infraestructura, como el Metro de Panamá, y públicamente ha anunciado planes para la construcción de una torre financiera que consumiría en su construcción un mayor presupuesto que aquel del poder judicial para este año. Además, ha anunciado la estatización del Corredor Sur.  Ni liberal ni de libre mercado.

Octavo, la presente administración ha regulado o tiene de forma directa o indirecta participación accionaria en los sectores de electricidad, transporte, agua, telecomunicaciones y minería. Ni liberal ni de libre mercado.

Noveno, la presente administración ha centralizado la función municipal de recolectar la basura y ha contemplado la creación de una Autoridad del Agua. Ni liberal ni de libre mercado.

Décimo, durante la presente administración no ha ocurrido ninguna reducción sustancial o importante de los aranceles y tributos que pagan productos necesarios al entrar al país, como el arroz (el precio doméstico del quintal es de 42 dólares y el internacional es de 24 dólares). Ni liberal ni de libre mercado.

Reconocemos que la presente administración ha implementado ciertas reformas del programa capitalista, pero de ahí, obviar todo lo anterior y saltar a la conclusión de que esta es una administración liberal que mira con beneplácito al libre mercado, es algo extremadamente imaginativo, inclusive para aquellos que pasan sus días soñando utopías colectivistas improbables.

Es más, invito a los honorables miembros de la izquierda política a que se relajen, se quiten sus boinas y prendan un puro. Han logrado implementar su agenda sin siquiera haber alcanzado el poder. El Gobierno Nacional controla más de la mitad de la economía nacional, tiene la mayor parte de las utilidades públicas bajo su mando y dirección y redistribuye la riqueza a diestra y siniestra. Esta situación resuena más con las ideas de izquierda de economías dirigidas, que con cualquier programa liberal existente.

Es necesario un debate profundo y extenso sobre qué papel debe jugar el Gobierno en la economía y en la sociedad, pero el primer paso hacia ese debate es llamar al pan, pan y al vino, vino. Llamar liberal o capitalista a la presente administración, resuena a confusión eucarística.

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Este artículo se publicó el 17  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.  El resaltado es del Editor.
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