Clase humilde, sinónimo de menosprecio estatal

 

La opinión de…

 

Christi Escalante

Una vez más se confirma que, tristemente, la clase humilde es simplemente sinónimo de menosprecio por parte del Estado panameño, pues así ha quedado patentizado con lo ocurrido el día 9 de enero pasado en el Centro de Cumplimiento de Menores.

He tenido oportunidad de leer algunas reacciones de lectores del diario La Prensa a través de las opiniones que se pueden emitir electrónicamente en el web site, y a muchos de ellos les digo respetuosamente: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra”.

Bien es cierto que muchos de los jóvenes recluidos en el correccional eran delincuentes, que tenían una pena que cumplir por sus actuaciones erradas y desviadas, pero más errado aún fue el proceder de los policías y/o custodios.

Se supone que estamos en un Estado democrático, en el que las libertades y la seguridad ciudadana se respetan y vigilan, en el que debe imperar la igualdad en el trato hacia cada ciudadano panameño y estoy segura de que por tratarse de gente humilde va a pasar lo mismo de siempre, es decir, esto quedará en nada.

Situación semejante se reflejó con la masacre sufrida por los obreros en Bocas del Toro por parte de algunos cuadrúpedos de la Policía Nacional. Esta entidad del Estado, supuestamente garante de nuestra seguridad, ha demostrado que no cuenta con la preparación debida y pareciera que su misión es agredir brutalmente a su antojo a la ciudadanía.

Me hago la siguiente pregunta:   ¿Es esto parte de lo que llaman crecimiento económico? Tema del cual habla tanto este gobierno y que, por cierto, ya me tiene bastante harta, pues dicho crecimiento no permea hacia abajo. Además, muchas cosas siguen igual.

Bien decía un ciudadano, recientemente en esta misma sección de opinión, cuyo nombre no logro recordar, que para que Panamá pueda llegar a ser un verdadero país, primero se tiene que organizar el potrero.

Apelo a la rapidez de las autoridades encargadas de investigar lo ocurrido, para que administren justicia de manera expedita. La brutalidad con que se dieron los hechos no se ha de resolver con simples traslados y/o separaciones de cargos; esto va aún más allá.

Mi repudio total ante los hechos ocurridos.

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Este artículo se publicó el 17  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.
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