Año de la renovación universitaria

 

La opinión de…

 

CÉSAR VALDÉS PAREDES

Entendemos por renovación un cambio o sustitución de una cosa por otra por haber quedado vieja o por haber terminado su periodo de validez. Es el caso de la Universidad de Panamá que se encuentra en un estado ruinoso en lo físico y en lo moral, de una gestión ya paquidérmica, colapsada, con una estructura autocrática, antidemocrática y anticientífica, la cual ha dejado a una institución amorfa que atraviesa crisis tras crisis sin encontrar su destino.

La administración universitaria se ha abrogado el derecho de vigilar y a veces de violar la autonomía interna, que no es más que el derecho que tienen los universitarios a disentir, a expresarse, a tolerar las ideas, a investigar, a impartir su cátedra libremente, a respetar los méritos de los demás, a respetar la ley, los estatutos, a no perseguir a los docentes, administrativos y estudiantes.

Las características del actual escenario universitario presentan grandes complejidades y turbulencias que conllevan a que la universidad dé un paso a su renovación y se desprenda del tradicionalismo y relajamiento con el cual ha venido operando, identificando con innovaciones que permitan cumplir con el rol por el cual fue creada. La universidad debe reencontrar su alma para que se oriente decididamente hacia una transformación académica, cultural, científica, humanística y de investigación. Se debe tener muy claro que la fuerza de una universidad no procede de sus recursos económicos ni de sus apoyos políticos, el origen de su potencia se halla en la capacidad que sus miembros tengan de pensar con originalidad, con libertad, con energía creadora.

Debe la Universidad de Panamá saber gerenciar adecuadamente el talento humano que se tiene, aprovechar su gran capacidad creativa e innovadora, que a lo largo es la que proporciona sus ingresos. Todo esto nos conduce a actuar planificando y programando, creando místicas de acción con los estamentos universitarios, dando sentido de integración y metas especificas.

La universidad tiene que renovar su carácter nacional, fortaleciendo su tejido institucional, abriendo sus programas académicos, descentralizando en su área de influencia sus actividades de docencia, investigación, extensión y experimentando nuevos planes y programas, establecer nuevos y más efectivos esquemas de vinculación con los diversos sectores de la sociedad.

Para finalizar, respetables lectores, quiero expresarles que tengo confianza en la comunidad universitaria, que será lo suficientemente capaz de romper con muchos nudos que a lo largo del tiempo nos han impedido actuar; es el momento de todos los universitarios de renovarnos, de oxigenar nuestra casa de estudios superiores que tanto queremos, nosotros tendremos el derecho de renovarnos o perecer.

¿Qué universidad queremos para afrontar los retos del futuro?

<>
Este artículo se publicó el 18  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: