La obligación de ser transparente

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

Wikileaks es una revolución de la información. A pesar de los argumentos conservadores de muchos analistas sobre el valor de los cables del Departamento de Estado y el peligro que encierra la divulgación de las opiniones personales de políticos y diplomáticos sobre política exterior hay paradigmas que se derrumban frente a tanta información confidencial revelada. Hay una realidad. Wikileaks permitirá a los ciudadanos independientemente del cargo que ostentan a revelar secretos cuando su conciencia entra en conflicto con decisiones políticas. O cuando las decisiones empresariales o financieras no sean conforme a los estándares éticos o morales.

 

La última revelación de Wikileaks serán las cuentas bancarias de personalidades políticas en el banco suizo Julius Baer. Todo esto es una fiesta para la ciudadanía. Los corruptos no tendrán en el futuro espacio para esconder sus dineros mal habidos. Los políticos no podrán mentirles a los ciudadanos sobre la verdad de sus intenciones. Un mundo donde gran parte de lo que hoy denominamos secreto o intimidad especialmente en lo que concierne a la vida pública y la vida financiera será materia de conocimiento público. Estamos experimentando apenas un comienzo de lo que vendrá en los próximos 20 años en materia de transparencia pública.

 

En Túnez, país ubicado en el norte de África, los cables diplomáticos revelados por Wikileaks sobre el nivel de corrupción del Presidente y su familia lograron generar disturbios públicos que provocaron la caída del gobierno. Un gobernante totalitario se tambaleó frente a un evento fuera de su control.

 

Hoy en día, ningún gobernante puede contar con el silencio de los inocentes. Esa capacidad para hacer lo que a bien le parezca y esperar la tolerancia popular es ilusoria.

 

La revolución de la información ha sufrido una transformación. Lo reservado se ha convertido en público. Cualquier ciudadano tiene la capacidad de hacerle llegar a millones de personas en forma gratuita información valiosa que puede hacer tambalear gobiernos, cambiar la dirección de un país y revelar ilicitudes.

 

Mientras más personas se atrevan a denunciar a través de los nuevos canales de información por Internet no hay necesidad de conocer periodistas, esperar que la prensa escrita los publique ni someterse a la censura o el auto censura.

 

El mundo a cambiado los tontos que piensan que controlando medios, avasallando a su población o persiguiendo a los opositores evitarán que se revelen sus pecadillos se equivocan. Se lo debemos a Wi kileaks quizás hoy en día más relevante que las redes sociales de Facebook o Twitter.

 

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<> Artículo publicado el 19  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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