La Policía Nacional y la estrategia equivocada

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

La Policía Nacional pasa por su peor momento frente a la población nacional.   Esa indiferencia y esa actitud criminal de festejar el martirio sufrido por los adolecentes recluidos en un centro de cumplimiento no es propio de seres a quien se le encomienda una misión patriótica. Es la actitud de bestias con uniformes. Quizás algunos pensarán que todo esto es producto de unas cuantas ovejas negras. Lamentablemente no es así.

 

A la Policía Nacional se le está preparando e inculcando que actúe así.    Se le está educando que su guerra contra la delincuencia se lo impide la constitución y la ley. Que solo mediante una protección extralegal pueden cumplir a cabalidad su misión.

 

A esto si le añadimos la poca preparación educativa de quienes ingresan y la ausencia de un constante adiestramiento profesional, la combinación produce bestias no policías.

 

La tesis principal del gobierno de Ricardo Martinelli sobre los estamentos de seguridad no se fundamenta en una policía profesional, técnica, respetuosa de la ley y cuya misión es proteger a los ciudadanos.

 

Alguien entendió que lo que la Policía necesitaba era sobreprotección, inmunidad, apoyo gubernamental para librar una guerra sin cuartel a través del miedo y la intimidación. Todos son delincuentes hasta que prueben lo contrario. A ello obedece generar retenes, verificar en el pele police, patear puertas, hacer allanamientos de limpieza de áreas o barrios.

 

Ese estilo policial sin información, sin cooperación ciudadana, con temor al uniformado generalmente conduce a situaciones de arbitrariedad y errores con elevados costos para la institución.

 

Si los jefes inculcan un discurso de violencia el resultado será violento. Creo que algo de eso está ocurriendo además de la exagerada corrupción de su oficialidad y manejo con desgreño.

 

Panamá es el único país del mundo donde los carros patrullas comprados en este gobierno son de cambio. Que alguien me explique como un conductor policial puede conducir, manejar la palanca de los cambios y operar la radio policial a la vez. Si se encuentra en una persecución con disparos cómo puede conducir, manejar la palanca de los cambios y utilizar su arma de reglamento.

 

Los policías de a pie aprenden de las lecciones que le imparten sus superiores. Si las cabezas están podridas no responsabilicemos a los suboficiales por los malos ejemplos.

 

No pretendo culpar a este gobierno de todos los desmanes. Hay secuelas de mala administración y desidia que provienen de gobiernos anteriores. Lo que en este gobierno se ha acentuado es la sobreprotección frente a la ley y la exagerada soberbia de sus dirigentes en el manejo operativo de los estamentos de seguridad.

 

*

<> Artículo publicado el 21 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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Una respuesta

  1. […] Actualizados : El silencio de los inocentes La Policía Nacional y la estrategia equivocada Mis propuestas: seguridad ciudadana y derechos humanos Visitando a los quemados ¿Es esta […]

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