El silencio de los inocentes

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM ASVAT
easvat@elsiglo.com

Cuando el Presidente de la República manifestó en su discurso a la Nación el 1 de enero del 2011 su lucha frontal contra la delincuencia señaló:  ‘Para los delincuentes tengo un mensaje: Estoy en guerra contra ustedes.

En nuestro gobierno les espera el hospital, la cárcel o el cementerio’ , nunca me imaginé que la decisión sería interpretado como una orden policial.

Si la decisión política es mandar a los delincuentes al hospital o el cementerio la orden se cumplió a cabalidad en el centro de cumplimiento de menores en Tocumen.   Es quizás esa la razón por la cual con mucha frialdad los uniformados que se apersonaron a la entrevista con Álvaro Alvarado se comportaron con total estoicismo frente a las acciones criminales ejecutadas.

Cumplieron con el protocolo que exigía esperar a que los autorizara la directora del centro mientras tanto había que dejar que los adolecentes se murieran quemados.

Este vil acto de ejecución de adolescentes ante la indiferencia de los encargados de salvaguardar la vida de los seres humanos es la peor atrocidad que la Policía Nacional ha cometido en los últimos 20 años.

Han manchando el honor policial y su propósito. Como ex director de la Policía Nacional siento un profundo dolor por la muerte de estos panameños vilmente asesinados por quienes deberían velar por sus vidas y seguridad aunque estuvieran pagando tiempo en un centro de cumplimiento. Asesinos, salvajes, inhumanos y cualquier otro epíteto es poco lo que puedo decir.

No acepto un Panamá donde la vida de un ser humano sea vejado de la forma vil como lo hicieron frente a las cámaras de televisión.   No quiero ser ciudadano de un país donde se veje la vida humana de esa forma.

Señor Presidente su silencio es cómplice. Usted no puede permitir que la Policía Nacional sea dirigida por bestias humanas ni se puede aceptar que su Ministro de Seguridad Pública no haya sentido ningún sentimiento de dolor o compasión por esos adolecentes quemados y asesinados.

En su discurso presidencial de inicio del año usted señaló que ha sido clave en la lucha contra la delincuencia la mística que el Director de la Policía y el Ministerio de Seguridad brinda a su equipo humano. Se equivocó señor Presidente.

Esta bitácora la escribo con lágrimas en los ojos porque no es el Panamá que queremos los panameños, Señor Presidente.

El Estado no puede asesinar a sus ciudadanos. Se ha violado la constitución nacional. Se le ha aplicado la pena de muerte a adolecentes panameños porque quienes la ejecutaron fueron funcionarios de su gobierno. Me avergüenza su silencio.

 

*

<> Artículo publicado el 20  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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