Un remanso de música

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado…

MARIELA SAGEL
marielasagel@gmail.com

El pasado sábado 15 de enero culminó, con gran éxito, la octava versión del Panama Jazz Festival, actividad que se ha establecido con fuertes bases en nuestro país y que atrajo, en esta ocasión, grupos de Francia, Estados Unidos, Chile y España, entre otros, que estuvieron presentándose todas las noches, además que incluyó clases, interacción entre músicos panameños y extranjeros y un merecido homenaje a nuestro gran maestro, Víctor ‘Vitín’ Paz.

Recuerdo cuando Danilo Pérez, el gran músico panameño, realizó su primer festival en el 2003. Y también recuerdo los jam sessions que hacía hace años en los bares de la ciudad, a los que tuve el privilegio de asistir. Celebro con gran alegría que hoy el Jazz Festival sea una actividad establecida y que la Fundación Danilo Pérez continúe con esa misión de conseguir becas para estudiantes de música en las mejores escuelas de las Américas. El festival celebra la identidad panameña con un estilo de música libre, comunitaria y global del jazz.

Son muchos los patrocinadores de esta actividad cultural que se suman anualmente a apoyar su realización, al igual que instituciones como el Instituto de Cultura, la Alcaldía, la Autoridad de Turismo, la Oficina del Casco Antiguo y varias embajadas acreditadas en nuestro país. Fue una semana de delirio jazzístico, que nos hizo olvidarnos por un rato que no hay agua para tomar ni para jalar la cadena, o que salió otro Wikileaks que embarra más –si eso es posible— al gobierno en el narcotráfico y lavado de dinero.

Danilo Pérez es un orgullo nacional. Su último disco ha sido nominado a mejor álbum de Jazz Instrumental en los Grammy del 2011. Ha demostrado, con el compromiso que adquirió desde la celebración del primer festival, que es fiel creyente que los cambios se hacen desde una cultura de paz, que es posible apostar a ella para lograr sacar del pandillerismo, la drogadicción y la perdición a nuestra juventud. La cultura es una herramienta social de cambio, y quien no lo entienda o no lo adopte va camino a emplear solamente medidas represivas y que no logran nada sino más deserción y aflicción a nuestra sociedad.   Deberíamos apostar todos a la cultura.

Sé que cuando uno dice cultura la gente se asusta, pensando que somos unos finos y snobs. El Panama Jazz Festival demostró que no es así y nos brindó un remanso de paz en medio del desasosiego.

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<> Artículo publicado el 17  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
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