Enfoques enfrentados

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La opinión del Abogado…

Ramiro Guerra Morales 

En momentos en que el pueblo panameño sufre los rigores de una crisis en la planta de Chilibre que potabiliza el agua que proviene del lago Alajuela, destinada al consumo de la ciudad de Panamá, se produce la tragedia del Centro, que sirve en la ciudad de albergue y custodio de los menores infractores de la ley penal.
Al unísono, el pueblo panameño pudo observar en los momentos que se producía la desafortunada situación y ante el grito desgarrador de los menores, que pedían auxilio, como se imponía como respuesta un dejar de hacer de alta felonía, execra deshumanización y pérfida alevosía. 

Lo anterior ocurre, precisamente, cuando la Lic. Roxana Méndez, Ministra de Gobierno, ha venido promoviendo el cumplimiento cabal de la norma constitucional, que consagra el trato digno, resocializador y de alta humanidad, para los que cumplen penas en las cárceles panameñas y por eso camino darle fiel cumplimiento a normativas internacionales relacionadas con el trato al detenido y a los menores infractores.

Lo ocurrido en el Centro mencionando, viene a dar cuenta, que en nuestro medio todavía priva el concepto, que tiene al detenido como ser indigno, relegado de cualquier derecho inherente a su condición humana.    No me cansaré de señalar, que además de las infraestructuras caducas, el problema es de enfoque. El modelo, propio del derecho penal de enemigo, represivo, ha propiciado en gran parte la irrupción en forma violenta de la crisis de los centros penitenciarios en Latinoamérica.

Lo más seguro, que para los ideólogos que tiene al detenido, al recluido, como una execra humana, rechazan el modelo que tiene la defensa social, como la brújula que debe orientar el actuar y obrar de nuestro sistema penitenciario.   Aquellos abogan más por el confinamiento y el aislamiento como medida regeneración.

Los esfuerzos en la dirección a la resocialización, la defensa social, encontrará siempre nuestro apoyo. Lo anterior, tiene que ir agarrado de la mano de un nuevo enfoque de la justicia penal, que priorice el modelo acusatorio-garantista.
No perdamos de vista que el modelo inquisitivo todavía galopa en la esfera de la instrucción penal. No es más la traducción de ese esquema policial y represivo, que ha devenido obsoleto para abordar la problemática penitenciaria. 

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<>Artículo publicado el 17  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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