Juguemos en el bosque

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La opinión del Médico…

Juan Carlos Ansin

No recuerdo cuando perdí la inocencia. Pudo suceder cuando escudriñaba las piernas de mi maestra de quinto grado, despreocupada de los fulgores que resplandecían en mis mejillas al observar la transparencia de sus medias negras. Pero puede que haya sido cuando a los once años, en quinto grado, el Servicio de Informaciones Navales me seguía todos los días cuando iba y venía de la escuela Juana Manuela Gorriti.   Creían que mi padre prófugo, trataría de contactarse conmigo. Había cometido el delito de rebelarse contra la “Revolución Libertadora”, el golpe militar que terminó con el gobierno electo de Perón, el 16 de septiembre de 1955.

Mi padre también era militar y fue miembro activo del fracasado Movimiento de Restauración Constitucionalista del 9 de Junio de 1956, liderado por el general Juan José Valle (fusilado por orden del presidente de facto P.E.Aramburu, su compañero de promoción, que a su vez fue asesinado por Montoneros, “en nombre del pueblo” y de cuatro gatos).   Concluí mis estudios primarios en Taboga, en la escuela Benjamín Quintero Álvarez, luego que mi padre recibiera asilo en Panamá y el embajador en Argentina de aquella época,   Don Carlos Icaza Vázquez, salvara la vida de él, de su mujer y de sus dos hijos.

Aquí escribe sobre la Libertad un compatriota que cree que el individuo tiene más derechos que la sociedad en la que vive y se desarrolla.   Sociedad que fue construida por mujeres y hombres que hicieron la historia para que otros la escriban con absoluto desparpajo e interés mendaz.   Este señor -como muchos- no cree en la necesidad de un Estado protector de las mayorías indefensas, que prevenga los abusos de minorías poderosas, protegidas por sociedades defensoras de una “oligarquía con olor a bosta” y azuzados por amanuenses pseudoliberales que en nombre de “su libertad” esclavizan a obreros y defraudan a individuos y a empresas inocentes.

Me duele decirlo: la política argentina es un compartimiento de ideologías estancas.   En 1853 se abolió la esclavitud. En el 2011 la empresa transnacional agrícola NIDERA, reduce a esclavitud (1) a los jornaleros traídos de las regiones más pobres.   La Libertad (no la palabra, ni el nombre, ni la mercancía) es la gran ausente en este agravio causado por empresarios que hace poco, por varios meses, arrinconaron al Estado argentino en nombre “de la libre competencia”, pero que se hicieron de la vista gorda cuando estos humildes trabajadores perdieron sus derechos y su dignidad.   La carátula de la denuncia, según el juez de la causa, es por reducción a la esclavitud.

Que en el país que combatió el hambre del mundo y esparció la Libertad en gran parte de nuestro continente sucedan hoy estos “magníficos horrores”, es un oprobio que sólo puede ser superado por el egoísmo individualista de hijos y entenados que lo sustentan. La historia no se repite, se repite la violencia, los intereses y los actos fallidos. Mientras tanto, juguemos en el bosque,  antes que el lobo de la ambición humana nos coma a todos y al Estado también.   ¿Lobo estás?

(1) http://www.pagina12.com.ar/diario/principal/index-2011-01-02.html.

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<>Artículo publicado el 16  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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