Familias vs. pandillas juveniles

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La opinión del Director Nacional de la Oficina de Desarrollo Social Seguro-Mides…

Alberto E. Petit P. 

A lo largo de la historia, se han realizado múltiples investigaciones sociales, las cuales han arrojado conclusiones importantes, que indican que la unidad familiar produce contribuciones trascendentales en campos muy concretos. En cuanto al aspecto educativo del niño y del joven, se habla de las estructuras escolares, la calificación profesional del educador, los textos educativos, el material didáctico de apoyo, los planes de estudios, incluso se habla mucho sobre la modernización del sistema de educación panameño; sin embargo, podemos afirmar que todo lo anterior sólo es una parte en la enseñanza del niño, el adolescente y el joven, ya que quizás la familia o el hogar influye en un 60% en el proceso enseñanza-aprendizaje.

 

Las familias influyen en el desarrollo de la denominada inteligencia emocional. Una lectura a las conclusiones del Dr. Daniel Goleman (1995), dejan claros algunos asuntos valiosos para la educación del individuo. Goleman señaló que “En cierto sentido tenemos dos cerebros, dos mentes y dos clases diferentes de inteligencias: la racional y la emocional. Nuestro desempeño en la vida está determinado por ambas; lo que importa no es sólo la capacidad intelectual sino también la inteligencia emocional (…)” (Goleman, Daniel 1996 La inteligencia emocional. Javier Vergara Editor. Argentina.49).

Esto nos lleva a reflexionar sobre la situación de la criminalidad juvenil, donde la familia surge, a la luz de las investigaciones sociales, como uno de los recursos cardinales con que cuenta la nación panameña para prevenirla. Los valores inculcados a los niños en la familia, en los años tempranos y los ejemplos de conducta observados, van a incidir considerablemente en sus decisiones y conductas futuras. Por lo tanto, las familias, junto a sus históricas y decisivas funciones afectivas y morales, cumplen funciones esenciales para el bienestar colectivo. Es importante apuntar hacia la prevención, antes que a la intervención en el tema de pandillas y la criminalidad juvenil, por lo que quiero señalar algunos aspectos relevantes de la formación del niño, a fin de prevenir de forma primaria: En primer lugar, la comunicación dentro de la familia: Es necesario que exista una comunicación activa, que los hijos se sientan atendidos, que puedan enunciar sus sentimientos e inquietudes. En segundo lugar, el tiempo que ofrecemos a nuestros niños: Es necesario comprender que el tiempo para compartir con los hijos debe ser de calidad. Es triste escuchar que hay jóvenes y adolescentes que expresan que sus padres jamás los escuchan. En tercer lugar, el fomento de la autoestima y la autonomía de los niños: Diversos estudios han demostrado que los adolescentes y jóvenes en pandillas reflejan una autoestima baja. Muchos de ellos son manipulables, precisamente por este defecto en la autoestima.

Por lo tanto, ayudar a la constitución de familias sólidas, con principios estables y valores admirables, influirá en la construcción de una sociedad más justa y pacífica para nuestros niños y jóvenes.

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<>Artículo publicado el 15  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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