Cadáveres políticos

La opinión de…

 

Miguel A. Boloboski Ferreira

“La política es más peligrosa que la guerra, pues mientras en la guerra sólo se muere una vez, en política se puede morir más de una vez”: Winston Churchill.    La lección o enseñanza de la frase es que la resurrección es una constante que bien puede repetirse en cualquier ecuación política.

Aún cuando los humanos somos animales políticos por naturaleza (Aristóteles), los profesionales de la política conscientes de la certeza y riesgos de la frase de Churchill (por aquello de la resurrección) realizan ingentes esfuerzos para que la muerte de sus contrincantes sea lo más cercana posible a la literalidad de la palabra (políticamente ¡creo!). Así una vez caído alguno de sus integrantes, la consigna entre propios y extraños es liquidarlo para que por ninguna razón, motivo o circunstancia pueda darse el milagro.

En la edad media, una forma de supervivencia ante la persecución lo constituían grupos secretos como la masonería y los templarios. Desde un pasado más cercano, sabemos de algunos políticos que han representado y asumido al pie de la letra la actuación de Bruce Willis en la película Duro de Matar. Por ejemplo, en algún momento de su historia cada uno de los siguientes personajes fue cuando menos considerado un cadáver político por sus contrarios.

En Perú, el actual presidente Alan García Pérez alcanzó la resurrección en el año 2006 mediante su segundo mandato presidencial; todo esto luego de ser declarado muerto políticamente en el año 1990.

Fidel Castro Ruz resucitó un 1 de enero de 1959 con el triunfo de la Revolución Cubana. Recordemos que en 1953 fue hecho prisionero, juzgado y sentenciado a 15 años de prisión, como resultado del ataque contra los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes (liberado tras 22 meses luego de una amnistía general).

El caso del chileno Salvador Allende Gossens, es además de perseverancia. Se postuló por primera vez a la Presidencia en 1952, consiguiendo un magro 5.44%. En 1958 se presentó nuevamente obteniendo el 28.91%. Postuló por tercera vez en 1964 alcanzando un 38.92%. Finalmente en su cuarto intento logró la presidencia (1970).

En Panamá, Arnulfo Arias Madrid y Omar Torrijos Herrera constituyen los ejemplos más populares de caída y resurrección. Arnulfo padeció golpes de Estado en cada uno de sus gobiernos, vale decir, 1940, 1949 y 1968. Por su parte Omar, de ángel caído, logró recuperar el poder en diciembre 16 de 1969.

Escapar del mundo de los muertos, aunque posible, no es tarea fácil, más si se cuenta con un rosario de enemigos dispuestos a utilizar todo su poder con tal que te quedes en el más allá y no regreses nunca jamás.

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Este artículo se publicó el 12  de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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