¿Carnaval para qué?

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La opinión del Periodista…

Aquilino Ortega Luna

Luego de los desastres naturales ocurridos en Panamá en el último año, las chambonadas políticas, las protestas callejeras, las leyes inconsultas y las confrontaciones a nivel de la dirigencia deportiva, una actitud inteligente del gobierno del cambio, sería la de suspender los carnavales del 2011. La “fiesta de la carne” no tiene sentido en medio de todas las vicisitudes que enfrenta el panameño de a pie, que gana el salario mínimo.

Como celebrar después que un total de 7 menores de un centro de reclusión experimentaron serias quemaduras en gran parte de su cuerpo y que un número plural de bocatoreños perdieron la vista producto del salvajismo, en ambos casos, de la policía. El pueblo está herido de muerte, dolido y particularmente decepcionado de la política y de los políticos nacionales.

El Carnaval no es la estrategia adecuada de escape. Luego de 4 días de jolgorio y desenfreno el pueblo descubrirá que los problemas siguen allí, que no se fueron con el Carnaval.

La estrategia de distracción de los Carnavales no tiene sentido. Los culecos no servirán de mucho y menos las tunas y los disfraces multicolores de Las Tablas para lograr olvidar un año, que está para el olvido.

La gente no cree en promesas. Paradójicamente se ahoga en la escasez de agua, se asfixia entre los saltos políticos de un partido a otro, las contrataciones directas, los cónsules iletrados y las leyes que intentan asesinar la libertad de expresión.

Más que alegría y paz, el Carnaval acrecentará el dolor en medio de la tragedia, de la gente que sufre y que llora a sus muertos por la violencia en las calles, por las quemaduras y por las balas asesinas. El Carnaval sólo le dará a la gente una patente de corso para pensar que todo está permitido, que todo es valido y para herir los sentimientos religiosos y políticos de otros. El Carnaval contrario a lo que piensan los que se llenan los bolsillos con su celebración, es dañino para la sociedad.

Es un atentado directo contra la moralidad, la dignidad y las buenas costumbres, propicia el consumo excesivo de alcohol, la violencia, la desintegración familiar, las intoxicaciones y los accidentes de tránsito.

Un ¿Carnaval para qué? Para que aumenten el consumo de drogas, las enfermedades venéreas y embarazos no deseados y para que la gente olvide por 4 días sus inolvidables problemas.

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<>Artículo publicado el 14  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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