La vergüenza de una “confusionada”

La opinión de la Comunicadora Social…

Elodia Muñoz 

Vivimos una descomposición en todos los órdenes, pero se hace más evidente cuando lo hacemos mediante un medio de comunicación, pues es el mejor vehículo para expresarnos y sobretodo para que te conozca la humanidad entera.

El Cónsul de Panamá en Miami, Tomás Guerra Saturno, dejó mal posicionada la inteligencia y cultura de los panameños, al emitir declaraciones erradas sobre la historia y geografía de Panamá, en un canal de televisión en La Florida, Estados Unidos.

En el Show de Fernando Hidalgo, el Cónsul en mención manifestó que Panamá es la parte costeña de Colombia; los panameños somos los costeños de Colombia.

También agregó que la idea del Canal de Panamá fue de los franceses alrededor de 1902 y 1903.

Además manifestó que los franceses fracasaron en su empeño de construir el canal debido a un mosquito que acabó con todos los trabajadores que ellos llevaron.

Guerra expresó que en los últimos 10 años, Panamá ha percibido 25 millones de dólares con el Canal de Panamá, a lo que el entrevistador exclamó 25 mil millones.

Este joven, fue uno de los que promovió el movimiento juvenil en la campaña del Presidente Ricardo Martinelli.   No obstante, como si esto no fuera poco, las explicaciones ulteriores que dio este diplomático a la prensa, me han dejado perplejas y hasta preocupada.

Esto es imperdonable, considerando los ciento de millones que se invierten en educación. Yo creo en la masificación de la educación, siempre que ésta vaya de la mano de la calidad, sin embargo, es un secreto a voces el deterioro de la educación en Panamá y puede ser el argumento de mayor peso en hechos como el sucedido a reinas de bellezas, diputados y hasta a quienes ostentan la responsabilidad de representarnos a nivel internacional.

Es evidente que la carrera de diplomacia en Panamá, no está en sus mejores tiempos, pero son estos hechos los que deben llevarnos a la reflexión y sin ánimo de polémicas, debemos aceptar que indistintamente de la clase política que gobierna, se adolece del componente de la objetividad para seleccionar a los realmente idóneos para ocupar un cargo político, pues no basta con ser el hijo del amigo que me aportó a la campaña, o por el pago por un favor personal, de lo que sí se trata es de sumar y trabajar con excelencia y aunque parezca utópico, sean estos del partido o grupo contrario, pues lo que sí interesa es aprovechar los conocimientos, experticia y deseos de contribuir al desarrollo de un país que demanda del concurso de los mejores panameños.

La educación es un tema demasiado importante, demasiado medular, demasiado serio para convertirlo en un instrumento de proselitismo político.   Las “confusionadas” en educación andan por la calle y muchas ocupan cargos públicos, por desgracia. Y quien paga es el país…

*
<>Artículo publicado el  11  de enero de 2011   en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que a la autora,  todo el crédito que les corresponde.
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