9 de Enero

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La opinión del Escritor y Analista Político…

Rafael Montes Gómez 

Recuerdo a un profesor de historia mexicano en los EE.UU. Se burló de mí en plena clase, al saber que yo era panameño. Me increpó haciendo mofa de una “independencia donde no murió nadie”, por la forma de su discurso evidentemente eran las ideas de “How Wall Street Created a Nation: J.P. Morgan, Teddy Roosevelt and the Panama Canal de Ovidio Díaz Espino.

Yo le contesté “Es eso lo que me llena de orgullo. Nuestros próceres no dispararon un tiro y no hubo derramamiento de sangre, me siento muy bien siendo panameño y no haber pasado por las sanguinarias guerras que libraron mexicanos y centroamericanos, sin embargo, concuerdo que la soberanía de un pueblo no se alcanza sin derramamiento de sangre”.

Muy en el fondo sabía que el profesor tenía algo de razón, desde hace más de 20 años mis criterios acerca de la gesta de noviembre de 1903, giran en la búsqueda de la verdad histórica y sacudirla de los mitos y romanticismos que la adornan.

Pocos panameños saben que el banquero neoyorquino John Pierpont Morgan (J.P. Morgan) fue el primer tesorero de nuestro creado estado panameño y acompañaba a tomar decisiones de estado.  Eso es historia patria no leyenda negra.

Pocos panameños saben de las implicaciones económicas del acto patriótico de noviembre de 1903.   Familias judías que financiaron primeramente la gesta como los Lindo, Brandon, Cardoze, Toledano, Piza, por solo mencionar algunos, tenían tan buenas inversiones en Panamá que se mudaron a la nueva república. Eso es historia.

Cuando en los medios se ventiló el tema de una embajadora estadounidense abogando por la compañía Bechtel, para mí no resulto en ninguna novedad. Ellos siempre lo han manejado así. La apropiación empresarial de la política exterior estadounidense, y de cómo los intereses de las empresas y los del Estado se entrelazaron hasta tal punto que no se distinguían, se experimento en Panamá desde su nacimiento.

Sin demeritar a los próceres, ese orgullo patrio del que hablamos al inicio, lo obtuvimos todos los panameños y representados en la sangre de nuestros mártires.   En noviembre anote ”no podemos ignorar, que del trueque nacional nace la ausencia de soberanía y que fue un legado de nuestros próceres.   La soberanía de un pueblo no se alcanza sin derramamiento de sangre, no obstante, el perfeccionamiento de ese acto patriótico inconcluso, lo tuvimos todos los panameños y representados en la sangre de nuestros mártires 61 años después con el 9 de enero.

Es digno de resaltar que es el pueblo herido y mancillado en su orgullo nacional quien se enfrenta a la turba y soldadesca yankee, luchamos contra un imperio.   No obstante siendo el mayor acto patriótico de nuestra historia, pasan los años y aún el 9 de enero no tiene ni la calidad de un 3 de noviembre,   ni la consideración de nuestras autoridades nacionales,   ni del propio pueblo panameño, de elevarlo al sitial que tan ilustre fecha y los mártires se merecen.

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<>Artículo publicado el 9  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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