Las venas abiertas de Panamá

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La opinión del Profesor…

Rogelio Herrera

El título que utilizamos es semejante al empleado para América Latina, por el periodista, escritor y novelista uruguayo, Eduardo Galeano. Dice el citado autor: “soy un escritor obsesionado con recordar, a recordar el pasado de América, sobre todo, y sobre todo la de América Latina, la tierra íntima condenada a la amnesia.”

En las Venas Abiertas de América Latina el autor analiza la historia de América Latina de modo integral desde la colonización europea de América hasta la América Latina contemporánea, refutando el constante atraco de los recursos naturales de la región por parte de los imperios coloniales, entre los siglos XVI y XIX.

Naturalmente que en un sólo artículo de opinión no podemos exponer todo lo que le ha pasado a nuestro istmo en cada uno de los períodos históricos transcurridos hasta la fecha, por lo que en forma general exponemos lo siguiente:

El hombre apareció en el Istmo de Panamá hace 11 milenios, de acuerdo a expertos en el tema. En el período prehispánico fuimos víctimas de los aztecas, “los aztecas creían que el sol se apagaba si no se le alimentaba con sangre humana” Muchas de nuestras lindas mujeres en incursiones a nuestro territorio fueron capturadas y víctimas de esta creencias. Desde Nicaragua, grupos caníbales llegaron a Panamá con el propósito de cazar y comerse a nuestra gente. Gracias al cacique Parita, muchas de estas visitas fueron repelidas.

En el periodo hispánico, nuestro oro fue robado, tanto así, que recibimos del rey, el nombre de Castilla Del Oro. Fuimos víctimas de maltrato y saqueo en diversos aspectos.

En nuestra Unión a Colombia, el granadino Rufino Cuervo, al pasar por Panamá a mediados del S. XIX, lanzó la frase lapidaria: “El que quiere conocer a Panamá que venga, porque se acaba”. Debido al grado de postración en que se encontraba el istmo a causa de guerras, enfermedades y la poca atención del Gobierno.

En la Época Contemporánea, hemos sido víctimas de explotación canalera, intervenciones norteamericanas, algunas garantizadas hasta por la Constitución panameña, otras por tratados como el Mallarino-Bidlack, de hecho, cuando así lo interpretó el coloso norteño.

Las concesiones mineras, que antes que beneficios, son totalmente perjudiciales y destructoras de nuestro ambiente. Las reformas estructurales, privatizaciones de las empresas públicas como el Intel, IRHE, los puertos, los casinos, entre otros. Hoy los panameños somos víctimas de estas empresas explotadoras.

Para enero se nos informa del aumento de la energía eléctrica, que según el secretario de energía, no se justifica.  Apelamos a nuestro gobierno, para que se ponga un coto a estos abusos, se impone regular las ganancias de estas empresas lo antes posible. Antes de que nos quedemos no con las venas abiertas, sino sin venas.

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<>Artículo publicado el 1  de enero de 2011    en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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