El hombre fuerte

La opinión del Periodista…


Juan B. Gómez 

Pues del matón al cobarde, sólo media la resaca. ( Alberto Cortez). 

He pensado bastante en el contenido de este artículo, porque siento que del hombre fuerte hay muchas versiones equivocadas.

Explico mi versión. Sostengo que el hombre fuerte no es el que toma el poder y lo convierte en vehículo de su ambición; no siembra el terror, no amenaza, no persigue, ni encarcela ni decapita. Es lo contrario, utiliza el poder para realizar una obra sólida y duradera. El fundamento de su fuerza es la grandeza. Los hombres verdaderamente fuertes nunca fueron matones que echaron la Constitución al basurero, ni desterraron ni asesinaron a sus adversarios. El hombre verdaderamente fuerte es amplio y grande con los que se oponen a sus ideas; no cierra periódicos ni amenaza a los periodistas. El hombre fuerte es seguro de sí mismo. Es fuerte en su interior, y fuerte en la vida pública. En cambio, a los que equivocadamente llaman fuertes, son inseguros y atormentados por dentro y por fuera.

A juicio mío, Panamá ha tenido varios hombres fuertes. Pondría como ejemplos, a Harmodio Arias y a Roberto F. Chiari. Cuando el Dr. Arias fue a visitar al Presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, para negociar un nuevo tratado del Canal, el propio Roosevelt escribió; “Entró en mi despacho un hombrecito insignificante y delgaducho; pero a medida que me fue explicando sus objetivos patrióticos, ese hombrecito se me fue agigantando… Nunca podré olvidar al Presidente Harmodio Arias de Panamá” ( Escribo de memoria).

Y cuando los trágicos sucesos de enero de l964, que el Presidente Roberto F. Chiari rompió relaciones con la primera potencia mundial, ahí había un hombre fuerte, decidido, valiente.

Hay hombres que en ciertos momentos de la historia se convierten en la imagen de su propia patria. Cuando Hitler invadió a Francia y tomó posesión de su gobierno, un desconocido coronel hasta ese momento, Charles de Gaulle, protestó contra la debilidad del jefe del gobierno francés , el mariscal Petain, y llegó a Inglaterra, solo, a organizar la Resistencia; le dijeron: “ Pero si Francia ha caído”, contestó: “¡ No, Francia no ha caído, Yo soy Francia!” ¡ Ese era un hombre fuerte!

Otro hombre que se convirtió en nación fue Winston Churchill. Cuando los nazis enviaron sobre la capital británica 2,500 aviones que lanzaron sus mortíferas bombas para causar la destrucción, la muerte y la ruina de Inglaterra, Hitler creía que el país se le rendiría. Y fue entonces, cuando Churchill dijo que pelearían en la tierra, en el mar, en el aire, en las montañas y en los valles, pero Inglaterra nunca se rendiría. Ese fue el discurso en que sólo prometió sangre, sudor y lágrimas; pero insistía: ¡ Nunca nos rendiremos! ¡ Ese era otro hombre fuerte¡

Cuando el General Leopoldo Faustino Galtieri era presidente de Argentina, se le ocurrió meter a su país en la Guerra de las Malvinas. Y cuando la tragedia cayó sobre el país, el pueblo le pedía soluciones para el desigual conflicto, y Galtieri repetía, que él era “ muy macho”. ¡ Estaba idiotizado!

¿ Fueron Torrijos y Noriega auténticos hombres fuertes? Ustedes tienen la palabra.

<>Artículo publicado el  1  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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