Naturaleza muerta

La opinión de…

 

Emilio Messina

El ser humano se ubica contextual e históricamente en algún sitio del entramado de la vida descrito por Fritjof Capra. Hoy, donde la información total del mundo se renueva cada cinco años y, pronto cada 73 días, la humanidad muestra grados crecientes de analfabetismo ecológico que, por intención o por omisión, nos dificulta una relación armónica con la naturaleza (Tarté-2010).

La fuerza de la razón instrumental que ejercemos sobre los elementos naturales, nos hace olvidarnos de que en la trama de la vida lo que le hacemos a una parte de esta, lo hacemos a nosotros mismos. Vivimos una crisis ecosistémica que no es más que el resultado de una visión mecanicista que, ignora los límites biofísicos del mundo, en la que, ni lo verde del billete de dólar, nos recuerda la naturaleza muerta requerida para su producción. Con tantos infortunios surgidos de la forma en que tratamos la tierra, recordamos en 1962 la aclamada obra de Rachel Carson, La primavera silenciosa, que atrajo la atención internacional hacia la contaminación ambiental producida por los pesticidas y la disminución en las cifras de aves debido al envenenamiento.

Hoy los países latinoamericanos somos destino invernal de muchas aves migratorias que se reproducen en Estados Unidos y Canadá, también, el destino de muchos de estos pesticidas exportados de estos países desarrollados (datos del Smithsonian). En Panamá pasan más de 2 millones de aves migratorias por año y todos estamos preocupados por el virus de la gripe aviar y por lo que estas puedan hacerle a los humanos, pero si las aves pudieran discernir que la amenaza real es el hombre, de seguro utilizarían otra ruta.

Con un modelo de desarrollo basado en el crecimiento económico, y no en las múltiples dimensiones de la vida, nuestra idea de progreso gira en una capitalización del mundo natural como un valor de mercado, que nos lleva a preguntarnos sobre ¿cuánta naturaleza es suficiente para sostener los actuales ritmos de producción y consumo?

Algunos datos nos hablan de la complejidad del problema, 5 mil millones de libras de pesticidas convencionales con fines agrícolas, forestales, de manejo territorial y para el control de enfermedades, así como en hogares, pastos, jardines, campos de golf y propiedades privadas.

Este aporte desolador que facilita la arrogancia acumulativa de pocos a costa del bien común, nos indica que hemos perdido nuestra capacidad de asombro y preferimos ser adaptados climáticos que cambiar nuestra forma de pensar y de actuar. Los días silenciosos de las primaveras de Carson y millones de voces en el mundo siguen vigentes. En pleno siglo XXI, mientras despedíamos al año viejo, 5 mil mirlos cayeron del cielo en Arkansas, antes de medianoche en la víspera de Año Nuevo. ¡Qué tragedia!

Si no abandonamos nuestro egocentrismo distraído con el hecho político mediático del Ferrari, WikiLeaks y el millón para el Carnaval, la hola de progreso des–regulado destruirá el valor más preciado, la vida y no solo la de nuestra especie. En este panorama nuevos retos afrontará la nueva administración de la Autoridad Nacional del Ambiente en Panamá, y le tocará actuar en un escenario de políticas públicas fragmentadas, debilidad institucional en el ejercicio de la rectoría y regulación, insuficiente presupuesto y la poca capacidad operativa.

Reducir la impunidad del delito ambiental, frenar las tendencias progresistas que cambian los hábitats ecosistémicos por las suntuosas edificaciones entre manglares y mosquitos, y la percepción utilitaria de la naturaleza que hoy gime y llora esperando a un administrador que atienda el progreso con un verde sentido común.

La sociedad demandará una praxis basada en una nueva ética ambiental, que trabaje con los límites de la naturaleza, respetuosa de la trama de la vida y capaz de integrar los pedazos de la vida de nuestra patria, reverdeciendo así el huerto ya sin flores, sin hojas, sin verdor.

<>
Este artículo se publicó el 9 de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: