El ejercicio de la libertad

La opinión del Sociólogo, Escritor y Educador…

 

Raúl Leis R. 

raulleisr@hotmail.com

José Martí enciende sus palabras de 120 años, para advertir que “Lo que ha de hacerse es tener incesantemente la libertad en ejercicio; por donde el bueno se fatiga, el malo entra: la república no puede dormir; el tirano o el bribón sólo se levantan sobre los pueblos viciosos o indiferentes”.

Poner la libertad en ejercicio, y agregaría la justicia y la ética. No ha sido así durante el año que acaba de terminar. El balance no es favorable para la democracia ni para el desarrollo. Pues crecimiento económico sin equidad y sin afectar a fondo la desigualdad; concentración del poder, debilitamiento de la institucionalidad y de la libertad de expresión; naturaleza amenazada no son compensadas debidamente por las iniciativas positivas que se pudieron desarrollar.

Es evidente que existe demasiado poder económico y político juntos y concentrados en el gobierno y que esto no es bueno para la democracia. Tampoco un Estado centrado en una visión mercantilista que convierte a algunos empresarios, más bien en “empresaurios”.   Parte del cambio esperado que le dio el voto al actual gobierno, fue producto de la insatisfacción de cómo funcionaba la institucionalidad política del Estado, por lo esperado no era más acumulación de poder, sino por el contrario, una real y efectiva democratización del poder.

El riesgo para todos es inclinarnos hacia el autoritarismo civil, hijo del presidencialismo centralista. Por ello, estamos en un momento histórico importante, generar los cambios necesarios para pasar de la amenaza autoritaria a una mayor densidad democrática.

La democratización de la democracia, supone la transformación de los procesos electorales, esquivando su plutocratización, permitiendo más participación y acceso a los medios de comunicación, apertura a nuevos actores y alternativas. Significa entender la democracia también como de ciudadanía, con la generación de la descentralización, el poder local, el presupuesto participativo, los diversos resortes de la participación ciudadana en la construcción de políticas públicas.

Es necesario una permanente introspección y discernimiento de parte de los gobernantes para que comprendan el principio de “mandar obedeciendo”, ligado al desarrollo de la capacidad democrática de la población de envolver y orientar a sus líderes; una profunda reforma política democrática; la vigilancia ciudadana y mediática para la reafirmación del Estado de Derecho, y la vigencia plena de los derechos humanos. La organización ciudadana y popular. La educación popular transformadora. El autoritarismo es el camino equivocado; la construcción democrática y participativa del poder es la ruta correcta.

A esto nos invita Martí: “La república, como las casas de Pompeya,  ha de tener el perro a la puerta. Así surgen ahora, del peligro nacional, los que han de salvar a la nación de él; de la política negociante surgen, por el escarmiento y vergüenza de ella, los que la conminan y derriban; de la camaradería impura de la política y los negocios, surgen, imponentes, el férvido universitario, el abogado indómito, el obrero sesudo, el comerciante verdadero, el periodista fustigador. De la podredumbre misma sale la luz…”    Asi será, por el bien de Panamá.

<>Artículo publicado el  5  de enero de 2011  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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