Un gabinete disfuncional y muchos imperdonables

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com


‘El Gobierno está en marcha’, fue la frase repetitiva del discurso del presidente de la República en la Asamblea de Diputados.   La pregunta es si nos mantendremos en marcha por los restantes tres años y medio, sin llegar a nuestro destino.

Todos los proyectos que se anuncian exitosamente están en marcha o mejor diríamos a medias.   Por lo menos, el propio Gobierno los ha catalogado como los imperdonables y al final de su mandato habrá oportunidad de evaluar los resultados frente a las promesas escritas.   Lo desafiante de esta afirmación es que su gran proyecto lo quiere realizar con un gabinete disfuncional, donde entre ellos se cuidan y con sus subalternos no se pueden ver.

Estoy seguro de que el Gobierno de Ricardo Martinelli servirá de caso de estudio en la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard o en la Escuela de negocios de Wharton. No creo que en Arkansas le interese mucho analizar gobiernos.

Para los que no lo saben Arkansas es un estado de los Estados Unidos que se caracteriza por su producción avícola y la producción de sorgo, soya, ganado, algodón y arroz.   Es también la sede central de Walmart, la cadena de supermercados más grande del mundo y de Tyson Foods, una de las empresas alimenticias procesadoras de productos cárnicos más grande del mundo. Es natural que sea el Estado que más asimile a un empresario dueño de supermercados y productor de carne, azúcar, harinas, arroz y granos.

Lo de gabinete disfuncional proviene de esa incapacidad que existe para trabajar en equipo. Y tanto, Harvard como Wharton les interesaría conocer como cumplir los imperdonables y ser exitosos en gobierno con un gabinete disfuncional.

Esto, en definitiva sería lo singular y novedoso. Recientemente la ministra de trabajo, en una entrevista a un diario local, señaló que no se entendía con su viceministro. Tampoco tenía afinidad alguna con el ministro de Relaciones Exteriores. Le faltó decir que en el seno cercano del presidente, ella casi lleva el apellido Martinelli.

Uno de los viceministros de Economía y Finanzas le estaba cercenando las potestades al ministerio, sin el conocimiento del ministro de turno. En el Ministerio de Seguridad Pública, el vice y el principal viven mundos paralelos, con responsabilidades separadas, según me lo cuenta un asesor, sin habérselo preguntado. Desde el Ministerio de la Presidencia, nombran embajadores como fue la reciente designación del embajador de Panamá en los Estados Unidos.   El ministro de la Presidencia y el Ministro de Economía y Finanzas, ni se tragan ni compaginan.

Busquen primero la unidad en el Gobierno y luego hagan puentes con la sociedad civil, la oposición y los medios de comunicación.

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<> Artículo publicado el 7  de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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