Therapeia del 2 de enero de 2011

La opinión de la Estudiante  graduanda de la Crossroad  Christian Academy…
SHARON  TORRIJOS

Resolución de este año nuevo: Abrirle los ojos a la gente con respecto a las resoluciones de año nuevo.

No quiero ser malinterpretada, me agradan mucho las metas y la ambición saludable, pero en lo que son las resoluciones de año nuevo me parecen una mala táctica para un cambio de vida. Pues, ¿no es ese el propósito de las resoluciones, un cambio de vida? Ya sea bajar de peso, aumentar el capital personal o encontrar el amor, todas ellas representan un cambio fundamental en la vida de una persona.

Las personas dicen, para este año que viene dejaré de comer tanto dulce y mientras tanto comen todo lo que pueden antes que llegue el año nuevo como si al finalizar el conteo todo el mundo cambiara. 3, 2, 1 weeee y puff, ahora todos los que desean rebajar no tendrán tanta gula y querrán hacer ejercicio todo el tiempo, las cuentas de banco se elevarán gracias al repentino cambio de opinión del jefe y aquella media naranja se verá mágicamente guiada para cruzarse en el camino de uno. Año nuevo no indica nada más que el fin del calendario y de la agenda.

Ahora todos pensarán, ¡pero si ésta muchacha es el Grinch del año nuevo! Pues no, no lo soy, tal vez si de San Valentín, pero esa es otra historia. Hoy les vengo a explicar la hipocresía de las resoluciones de año nuevo.

Hace poco fui a ver una comedia romántica al cine y quedé fascinada cuando escuche al protagonista contarle a la mujer la historia de cómo se originó la masilla ‘play doh’. Resulta ser que comenzó siendo un limpiador de papel mural hasta que fue evidente que a los pequeños les gustaba jugar con la masa y lo convirtieron en lo que hoy es un producto de 50 años de existencia y ventas altísimas.

Ustedes se preguntarán que tiene que ver la historia de la masilla con las resoluciones de año nuevo.  Mi punto es el siguiente: No tenemos que esperar hasta año nuevo para cambiar nuestras vidas. No tenemos que esperar hasta el inicio de la semana o el comienzo del día. Podemos cambiar nuestra vida a cada instante, si estamos decididos a hacerlo.  Paulo Cohelo dijo: ‘Todos los días Dios nos da un momento en que es posible cambiar todo lo que nos hace infelices. El instante mágico es el momento en que un sí o un no pueden cambiar toda nuestra existencia’.    Dejemos atrás la pereza y atrevámonos a hacer resoluciones diarias.

*

<> Artículo publicado el 2 de enero de 2011  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que a la  autora, todo el crédito que les corresponde.
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