Se requiere un plan nacional para la construcción de edificios escolares

La opinión del Pedagogo,  Escritor,  Diplomático…

Paulino Romero C.

Los tiempos actuales, especialmente después de la restauración de la democracia en Panamá (1990), reclaman una nueva modalidad de preocupación. Los métodos docentes se han transformado sustancialmente y el problema de la enseñanza pública incide de una manera decisiva en el desarrollo económico, social e industrial. Junto con la urgencia de satisfacer las exigencias de la hora actual, es necesario tener en cuenta las graves responsabilidades del futuro.

Uno de los aspectos que con mayor urgencia reclama una solución es el de aquella proporción de la población en edad escolar que no concurre a la escuela. Es, sin duda, un problema de causas múltiples, entre las cuales deben destacarse las condiciones económico–sociales y el grado de cultura del grupo familiar, y, en otro aspecto, el que presenta la propia escuela, con sus tres componentes fundamentales: el elemento humano, el régimen docente y, finalmente, el edificio en sí mismo.

Corresponde al Ministerio de Educación (Meduca) examinar con el mayor interés la situación actual relativa a los locales escolares y dedicarle una cuidadosa atención al considerable número de peticiones de nuevos locales formuladas por las comunidades necesitadas como una justificada y noble aspiración. Todas ellas coinciden con anteriores estudios del Meduca en el sentido de que en los niveles de enseñanza básica y media hay una falta grave de locales.

¿Cuántos son los edificios del Estado en los que se imparten hoy los diversos tipos de enseñanza? Se supone que la mayoría es de propiedad oficial; otros son arrendados o cedidos. En un porcentaje apreciable son insuficientes, anticuados y en mal estado y, algunos, ¡francamente ruinosos!

Si se tiene en cuenta que nunca en la historia educacional del país se había construido un número tan considerable de edificios escolares como lo hecho por la administración del presidente Roberto F. Chiari (merced al programa de la “Alianza para el Progreso”, en la década de 1960), aparece como paradójica la situación que estamos exponiendo.

Existe, sin embargo, un anhelo incontenible de alcanzar más altos niveles de vida y de cultura a través de la escuela. Esta circunstancia, repetimos, es muy afortunada y no puede desconocerse, ni mucho menos dejar de atenderse. ¡Este anhelo ferviente debe encauzarse! Estamos frente a una categórica obligación, tanto más imperativa cuanto en ella radica en gran parte el futuro del país. No habrá resurgimiento económico ni industrial y no se llegará a una situación de bienestar social, mientras un sector de la población quede fuera de la escuela por falta de un local adecuado.

La escuela tiene para las actuales generaciones, el aspecto de una mágica unión con el futuro y con el progreso. ¡Es necesario no frustrar esta ilusión, sino al contrario, transformarla en una bella realidad! El Meduca, apenas ha anunciado la posible construcción de una “escuela modelo” por valor de hasta 13 millones de balboas, en Playa Leona, La Chorrera.

¿Es acaso un proyecto debidamente planificado o es solo el dictamen de la improvisación? No obstante, debe existir en los archivos del Meduca estudios de tipo estadístico basados en datos obtenidos en años anteriores, que permiten mirar en perspectiva hacia el futuro el problema educacional, dentro de los cuales el crecimiento de la población es el punto de referencia más importante.

En esos estudios se hace referencia, seguramente, de los esfuerzos realizados (en el pasado) para la construcción de nuevos establecimientos educacionales. Resulta, entonces, indispensable arbitrar medios para satisfacer las crecientes necesidades en materia de edificios escolares. Para llegar a una solución efectiva es necesario, por una parte, establecer un plan y, por la otra, arbitrar recursos complementarios.

Es necesario que cada nuevo edificio forme parte de un sistema educacional determinado. La escuela rural o urbana, el liceo, los institutos técnicos de enseñanza industrial, agrícola o comercial, etc., deberán coordinarse con el fin de facilitar el armónico desarrollo del proceso educativo.   Ahora bien, en esta coordinación, el crecimiento vegetativo de la población y las características locales deben orientar la conformación del plan. Varios estudios realizados con anterioridad (reiteramos), por las direcciones técnicas del Meduca, servirán de antecedentes para llegar a tener un Plan Nacional de Edificios Escolares.   Este Plan Nacional deberá ser permanente y constituir una base de ordenamiento de las futuras construcciones y reparaciones de escuelas oficiales.

¿Podrá este Gobierno, durante los próximos años (hasta 2014), absolver el déficit actual de edificios escolares en el país?

<> Este artículo se publicó el 4 de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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