El barco de la CSS está por zozobrar

La opinión de…

Alfredo Arias

La Caja de Seguro Social, obra cumbre del doctor Arnulfo Arias Madrid, está en serios peligros, debido a un desgreño administrativo generacional, la falta de visión y planificación por parte de las autoridades rectoras y por la falta de una política adecuada para llevar el barco hacia un puerto seguro a través de tormentas y vendavales.

El Seguro Social se ha convertido en un padre muy generoso, magnánimo, que quiere proteger a todos los hijos, ya sean cotizantes o no, perdiendo de vista que el cuero no da para tantas correas. Al tratar de proteger a todos los miembros de una familia, brindándoles una serie de beneficios, cubiertos bajo el paraguas de un solo cotizante, se le olvidó que el envejecimiento de la fuerza laboral y la contratación excesiva de trabajadores acarrea consecuencias graves y funestas a la administración; pero esto no es de ahora.

Los fondos destinados a cubrir las necesidades del programa de Invalidez, Vejez y Muerte, cada vez se achican produciendo un déficit: las proyecciones actuariales han fallado. Si no se toman medidas drásticas a futuro, pudiera haber un total colapso del sistema de salud. La culpa no es solo de las autoridades administrativas, sino también del gobierno central.

La edad media de jubilación tiene que ser aumentada; los países del primer mundo ya lo están haciendo, y la política paternalista a los extremos, como ocurre aquí, es cosa del pasado.

En Panamá existen ya movimientos contra las reformas laborales y modificación a las pensiones. El problema es de todos los panameños, y no de un solo grupo, hay que darse cuenta de que el mundo en que vivimos no es estático, y que está sometida en un continuo cambio debido a condiciones mundiales que afectan la economía, las políticas internas de los gobiernos, y las condiciones sociales. Para que se cumplan las ambiciones de una mejor calidad de vida, nosotros también debemos cambiar nuestras actitudes. La lucha de don Eladio y jubilados con pensiones miserables es también parte del problema que debe analizarse.

Hay que reconocer que la estrategia diseñada años atrás fracasó, y que el estado de bienestar social corre riesgos de insostenibilidad. Recuerdo haber leído en la prensa francesa que el mayor éxito en la política del bienestar social, se refleja en el incremento de la esperanza de vida, y añado yo, pero con dignidad.

Para que un sistema público de pensiones funcione tiene que existir solidaridad; pero si hay oposición a que se acepten las reformas que tengan que hacerse para mantener el sistema trabajando, y si estas fuerzas logran imponerse, entonces el escenario se verá lleno de implicaciones económicas, sociales y políticas.

Todos los gobiernos de turno tienen temor a poner la casa en orden, y con el tiempo vendrá el turno de un gobierno que no se si denominarlo con agallas o de corte dictatorial que inexorablemente tendrá que enfrentar positivamente las tareas pendientes. Gobernantes, patronos y obreros, es hora de reflexionar.

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Este artículo se publicó el 2 de enero de 2011   en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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