Barbara Stephenson una gran embajadora

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM ASVAT
easvat@elsiglo.com

Barbara Stephenson fue una gran embajadora de los Estados Unidos en Panamá. A tal punto que hasta el Presidente de la República no se resistía en ir a sus recepciones.

Son muy recordadas las palabras del mandatario en los informes a la Nación, donde manifestaba que le encantaban los ‘pork and beans’ que preparan en la embajada.

Al despedirse de nuestro país, por ser asignada a un puesto de alta importancia y relevancia en el Reino Unido, fue condecorada por el gobierno panameño con la Orden Vasco Nuñez de Balboa.

Estos actos demuestran que la animadversión que señala el Ministro de la Presidencia o la rabia que declaró el Director de la Autoridad de Turismo es una reacción ligera a un tema grave.

Todos los que saben algo de relaciones diplomáticas, especialmente de los Estados Unidos de América, comprenden que las pequeñeces y las irritaciones personales no son la bases del análisis político para determinar el tipo de relación que tienen con los Estados.

Los cables que divulgó Wikileaks , si bien los firman los embajadores, es el producto de un esfuerzo común de muchos funcionarios diplomáticos adscritos.   Así que esa otra declaración, que en ella se refleja una posición subjetiva de una persona, es errada e infantil.

También me llamó la atención, eso de desviar la atención de la solicitud de asistencia para interceptar llamadas de figuras públicas hacia la política de seguridad en la frontera entre Darién y Colombia.

Un asunto no tiene nada que ver con el otro , y si hubo alguna diferencia en la última no es el objeto de los cables.

Tuve el gusto de conocer a la Embajadora Barbara Stephenson. Una embajadora con méritos propios, cordial, atenta por escuchar todas las opiniones del espectro de la sociedad panameña. Con una profunda convicción por apoyar a nuestro país en la institucionalidad democrática, el sistema judicial y la seguridad pública.

Son muchos los programas que se ofrecen a Panamá y donde somos los panameños los que le sacamos ventaja y que me parecen de mal gusto atacarla personalmente.

La gran diferencia que podría producirse entre ella y el mandatario, en mi opinión, solo responde a la concepción y vocación democrática que ella profesa y comulga y que desconoce nuestro mandatario. Para ella, los actos públicos están sujetos al escrutinio y se encuentran limitados por los frenos y contrapesos que establece la constitución y la ley; para el nuestro, esos no son temas fundamentales para gobernar. Allí radica el gran choque de conceptos y que me hacen inclinar la balanza a favor de ella.

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<> Artículo publicado el 30  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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