Bajo escándalos de corrupción

La opinión del Economista, Educador y Humanista…

VICTORIANO RODRIGUEZ S.
diostesalvepanama@yahoo.com

Quien no recuerda el pasado está destinado a cometer los mismos errores. Desde nuestros inicios en los medios, hace décadas, ha sido nuestra meta orientar a la población de la mejor forma (la decencia, honestidad, respeto a nuestros adultos mayores, enfermos, etc., pero principalmente a las leyes). Igualmente a conocer la verdad general, no la verdad individual o la que interesa a los gobernantes. A ser honesto, principalmente con su propio yo. A defender sus derechos, contra quien fuera. El derecho no es un objeto inanimado, es una razón y generalmente es por sentido común.

En Panamá, pareciera un pecado ser honesto, por lo menos así se vislumbra, máxime cuando no solo se intimida a los comunicadores sociales, también a la población.   Nuestras grandes mayorías evitan hablar públicamente. Inclusive en algunas instituciones públicas los funcionarios ya no se atreven a opinar sobre temas controversiales, principalmente políticos, por temor a represalias, por la existencia de infiltrados o informantes de quienes mal gerencian las entidades.

El 6/10/04, en este diario, dejamos expuesto que: ‘…cambiar gobiernos no hará la diferencia. Tenemos que cambiar nosotros, o mantendremos la corruptela politiquera en nuestros propios corazones’. El 27/08/05, expresamos que ‘…el combate a la corrupción es un problema moral, pero también de carácter económico, producto de la bipolaridad en los niveles salariales y el 31/12/05 escribimos ‘…a las 12 de la noche vence el término. Un año dulce para algunos, pero amargo para más del 60% de la población; para quienes no tienen empleo, adolecen de un techo o carecen de alimentos para saciar sus necesidades diarias. 365 días de angustias, sinsabores, esperanzas truncadas y sufrimientos’.

Solo citamos algunos de nuestros escritos, porque preocupa que los cambios en este país se den a cuenta gotas, aún cuando muchos no son cambios, son repitencias.   Algunos jerarcas, producto de sus arbitrariedades, están violando flagrantemente las leyes, perjudicando al pueblo, y el hijo de Juana, aún así aguanta ‘calla’o’.

Bajo escándalos de corrupción y malas prácticas de un pasado que dicen querer cambiar, pero practican, un nuevo año se avecina, ahora. ¿Cuántos compatriotas dormirán sin haber probado bocado, mientras la abundancia desmedida pulula en casa de muchos jerarcas del Estado?   Dios te salve Panamá.

*

<> Artículo publicado el 31  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

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