Haciendo balance de fin de año

La opinión de…

Christi Escalante

Al finalizar cada año, algunos hacemos un balance personal, espiritual y profesional de nuestras vidas, de los objetivos alcanzados y los que quedaron por realizar.

Aunque aún no termina el año y toca esperar al 31 de diciembre para esa reflexión personal, he querido hacer un balance de lo que ha sido para el país este 2010. Entre algunas situaciones sociales que preocupan está el incremento constante en el precio de los alimentos, que nuestros bolsillos resienten, pero que los gobiernos siguen sin entender; la energía eléctrica también es costosa, pero al “ente estrangulador” –perdón a la Asep–, poco le importa; tenemos un desmadre vehicular y urbanístico; poca protección al medio ambiente; una Autoridad de Tránsito –mejor dicho tránsito sin autoridad–; elevada inseguridad en las calles, etc, etc.

La aprobación de una reforma fiscal ha encarecido el nivel de vida de los panameños, de forma que hay menos posibilidades de ahorro ante la imposición de tantos tributos. El crecimiento económico no permea a los más necesitados, por eso me pregunto, crecimiento económico, ¿para quiénes?

Este año vimos ataques, medidas de represión e intimidación contra aquellos que decidieron alzar su voz y criticar algunas decisiones y gestiones de este gobierno, que ha demostrado hasta ahora más de lo mismo.

Observamos agresiones desmedidas y sin control contra los pobres trabajadores, en Bocas del Toro, por parte de la policía; arrebatándole, incluso, la vida a dos seres humanos y privando a muchos otros de uno de los sentidos más vitales, el de la vista. Pero como se trataba de gente humilde, al gobierno poco le importó.

Fuimos testigos de un proceso judicial a la ex procuradora, Ana Matilde Gómez, de quién no fui nunca simpatizante, pero he de reconocer la manera tan burda en que ese proceso fue llevado, cargado de matices políticos. Veremos si de la misma manera será tratado el caso del Procurador de la Administración.

Se eliminó el control previo en algunas entidades del Estado, en este sentido repudio la indiferencia de la Contraloría.   Si en los propios supermercados hay controles exigentes, con mayor razón en el erario.  Es inaceptable la mediocre y patrocinadora expresión que hemos escuchado tantas veces: “Si roban ahora, robarán después”.

Y a nivel internacional, también, metieron las patas con el asilo territorial que se le otorgó a la antigua jefa del Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia, quien está acusada por supuesta violación a los derechos humanos en su país. Para concluir, diría que 2010 no fue, precisamente, el año del Tigre. Para Panamá fue el año de las decisiones improvisadas, la intolerancia a las críticas y las metidas de pata, pero no importa, pues según algunos “Vamos Bien”.

*

<> Este artículo se publicó el  26  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: