Un país sin responsables

La opinión del Ingeniero y Analista Político….

MARIO A. ROGNONI
marognoni@cwpanama.net

De todas las características de nuestro país la más curiosa es la falta de responsables en casos de reclamos. Gracias a un ágil periodismo investigativo, gracias a las denuncias encubiertas de quienes son mudos testigos de irregularidades, gracias a las luchas internas y envidias naturales de nuestra sociedad, las irregularidades salen a la luz pública.   Esa parte es lo positivo, lamentablemente lo negativo es que no importa el nivel de divulgación, no hay responsables al final.   Es por eso que nadie cuestiona que todo, al final, quede a medias.

Si separamos del cargo a la procuradora general de la Nación por pinchazos telefónicos, no hicimos nada en el caso similar detectado y comprobado al procurador de la Administración.   Si capturamos toneladas de drogas en nuestras costas y ciudades, curiosamente no hay ningún detenido en las incautaciones, nadie responsable del narcotráfico. Si se captura local e internacionalmente a lavadores de dinero, nunca aparecen los bancos involucrados ni las empresas que se prestan para el lavado.   No hay duda de que nuestro país es un paraíso, no fiscal, sino penal.   La impunidad que antes criticábamos a diputados y magistrados, ahora es extensiva a cualquier ciudadano, siempre que tenga el dinero suficiente para hacer valer su inmunidad.

La irresponsabilidad pasa inclusive a lo ridículo. Sobreseen a David Murcia Guzmán, culpable en Colombia y USA, pero no le devuelven sus bienes. Y, para colmos, tomamos uno de sus autos finos y lo pintamos de autopatrulla ‘para que los jóvenes vean que el crimen no paga’.   El mensaje, tras gastar decenas de miles de dólares en pintar y asegurarlo, es lo contrario.   Los jóvenes ven lo que el dinero del delito puede comprar.   Pero, ¿alguien es responsable de tamaña decisión? Por supuesto que no, las cosas simplemente pasan.

Curiosamente, los medios insisten en su afán investigativo de ubicar responsabilidades. Las denuncias de compras directas, compras amañadas, favoritismos en compras inclusive denuncias de ilícitos como liberación de detenidos se estrellan al final con la consabida promesa que ‘se llegara hasta las últimas consecuencias’, solo que las últimas consecuencias en Panamá son el olvido o relegarlas a tema pasado. Hoy todavía se sigue el caso de los liberados por la recién nombrada fiscal de Los Santos, pero pocos creen que la verdad prevalecerá. Como en todos los casos, los verdaderos responsables saldrán ilesos, mientras en el mejor de los casos algún chivo expiatorio pagará las consecuencias y en el peor de los casos nadie quedará al final afectado. Esa es la regla de un país sin responsables.

La creación en su momento de la Dirección de Responsabilidad Patrimonial dio la esperanza que finalmente encontraríamos responsables en casos de daños patrimoniales al Estado. No para sorpresa de nadie se convirtió en un instrumento de persecución política en democracia y transformada luego a un inoperante Tribunal de Cuentas. Hoy, la incapacidad de funcionarios cuesta millones al Estado en indemnizaciones y pagos de salarios caídos, sin que a ninguno le hagamos responsable de sus errores. Pocos países mantienen tal estado de impunidad como el nuestro a la incapacidad pública.

Hoy, se viven momentos difíciles de circulación de y hacia el interior por una carretera de acceso al puente Centenario, que ha dado problemas desde su inauguración. En reiteradas ocasiones hemos visto tramos cerrados por desplomes de la loza de rodaje y finalmente un tramo considerable se afectó con las últimas lluvias. Pero, ¿hay responsables? Más nos preocupa el lograr repararla que encontrar culpables y, como siempre, será el Estado quien se hará cargo de los millones que por causa de ineficiencias habrá que pagar.

Somos únicos en nuestra irresponsabilidad. Se compran camiones recolectores de basura y pocos años después solo quedan 13 funcionando, sin responsables.   Construimos hospitales y no tienen equipos para funcionar, sin responsables. Compramos una flota nueva de buses y al llegar los primeros la apariencia ciertamente no parece de nuevos.   Si, como algunos creen, no son los indicados para nuestras calles, ¿habrá alguien responsable? Lo dudo, si ya esa experiencia la vivimos cuando se trajeron los famosos Pegaso españoles y rápidamente los descartamos por inoperantes.

El gobierno del cambio prometió, entre muchas cosas, que habría responsables. Hasta ahora, no hemos visto ese cambio. Como no vimos cambios en viajes presidenciales, compras directas, costo de vida, violencia y tantas otras promesas. Lo único es que, en eso, sí hay siempre un responsable: es lo único donde el pueblo responsabiliza al presidente.

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<> Este artículo se publicó el 28  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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