Poetas en Monagrillo

La opinión del Abogado….

 
LUIS QUINTERO POVEDA
attorneyspanama@hotmail.com

La Anapode, Asociación de Poetas de la Décima, capítulo de Herrera, tuvo a bien invitar a sus directivos y amigos a reunirnos en Monagrillo, en casa del profesor Enrique González y su esposa la doctora médica Marta Estela, visperando su cumpleaños.

El reunirnos con motivos multiplicados celebrando poemas, anécdotas y también atendiendo las visitas de Yusniel Piloto, artista cubano, y de Ernesto De Silva, trovador venezolano, llamado el ciclón de Margarita. Ambos visitantes son reconocidos continentalmente como dos de los máximos exponentes de la improvisación de poesías en la métrica folclórica llamada décimas. Los acompañaba, como anfitrión panameño, el joven maestro mejoranero José Augusto Broce.

Con el fino toque de un dirigente natural, Liborio Peña, en su calidad de presidente de Anapode, dio sus palabras de bienvenida a todos. Seguidamente el poeta de los llanos de La Arena de Chitré, Edy Omar Ruiz Quintero, comenzó a soltar versos tan hermosos como un collar de antiguas perlas, encendiendo la velada cuando apenas anochecía, en tanto desde las bocas del río Parita, un fresco céfiro del Norte, ya nos anunciaba la llegada de las Navidades.

Seguidamente, Edwin Samuel Corro Calderón, declamó varios temas al trasluz de refrescos, vinos, cervezas, tamales, ceviches y ensaladas de sonrosados camarones de mar, coronados de suaves rueditas de cebollitas blancas.

Así bardos, poetas, vates, músicos, artistas, damas elegantes, doctores, abogados, ingenieros… todos gozamos de lo lindo en Monagrillo.

Tomando apuntes mentales, yo escuchaba acerca de los talleres de Cuba, de las escuelas literarias de Venezuela, se disertó del Centro Iberoamericano de la Décima, de los programas Palmas y Cañas en Cubavisión, todos los domingos.

Ambos visitantes, aunque jóvenes, trajeron tremendas experiencias en formación de nuevos compositores, cantadores, tañedores de instrumentos y amantes de la poesía cantada y del Festival del Cucanlambé. Piloto dijo, ‘en Cuba no se desperdicia nada. Qué lástima que yo no pude traerles en mis hombros el malecón’.

Yo me inspiré y hablé aclarando que no soy músico, poeta ni folclorista y, rogando a Dios no meter la pata, hice una breve relación histórica de la lírica árabe castellana, del zejel, de la mohaxaja, de las guitarritas vihuelas, cedrelas, del rumbo, del cuatro, del cavaquiño brasileiro, de los estudios de Menéndez Pelayo y Pidal, de los toques de Diego de Nicuesa en el Darién, y de Ortíz el músico en Méjico en tiempos de Hernán Cortéz, hablamos de Narciso Garay Díaz y su aporte Cantares y Tradiciones de Panamá, de polleras, socabones y cultura de nuestros pueblos del interior.

Así las cosas, entre-más-de-noche, más claros seguían surgiendo los versos por voces de este grupo de poetas, entre los tejados circundantes del pueblo aquel atardecer.

 

 

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<> Este artículo se publicó el31 de diciembre de 2010   en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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