Lo que Santa se llevó

La opinión del Ingeniero y Analista político…

MARIO A. ROGNONI
marognoni@gmail.com

Todos los años, coincidiendo con el nacimiento del niño Jesús, aparece igualmente la figura de Santa Claus. Todos sabemos que Santa Claus trae juguetes, felicidad y alegría especialmente a los niños, pero incluye en su bondad a todos. Por años, gobiernos anteriores hicieron lo necesario para facilitar el trabajo a Santa: aprobaron dar un décimo tercer mes adicional de salario para ayudar a regalar, prohibieron lanzamientos y cortes de servicios, inclusive lograron que financieras, mueblerías y bancos no cobraran cuotas en Diciembre. Hoy, todo eso se ha ido, reemplazado por un sentimiento materialista y egoísta que hace cada día mas difícil el trabajo de Santa Claus.

Este año se dieron despidos en diciembre, lanzamientos en diciembre, cortes de luz y agua en diciembre, haciendo mas dura la navidad a los mas necesitados. Pero, creo yo, Santa Claus supo hacerse sentir. Con la ayuda de Dios y la naturaleza, grandes lluvias nos causaron grandes estragos, recordando al hombre su insignificancia frente a la naturaleza. Obra de infraestructura cayeron, casas derribadas, áreas inundadas, forzando al hombre a volver su mirada a Dios y comprender que ha estado alejado del espíritu y apegado a la tierra. Ese hombre que había perdido su sentido de solidaridad y humanidad, que cortaba luz y agua, que despedía, que cobraba sin contemplaciones, necesitaba una lección. Así como en la antigüedad Dios castigó a Sodoma y Gomorra, ahora enviaba una ligera advertencia a la humanidad.

Losa caminos de Dios pocos los comprenden, pocos los siguen. Usando al propio hombre, poderosos pierden su fuerza, jefes su mandato. Santa Claus y la Navidad pasaron, pero se llevaron más de lo que trajeron. En nuestro país, se llevó al embajador en Washington, de paso se llevaron al Procurador General y varios fiscales, todos otrora poderosos, hoy destituidos o renunciados forzosamente. En medio de la crisis generada por las condiciones climatológicas, surgen adicionales otras crisis que parecen haber llegado con la Navidad. Los cables de Wikileaks desataron una serie de intimidades que los políticos hubiesen preferido jamás fuesen públicas. No dudo que la opinión que privadamente unos tienen de otros no son para compartir, pero la imprudencia vence la sensatez y la piratería roba el secreto.

En un mundo donde la vigilancia y el espionaje son de fácil acceso a cualquiera, hoy es muy difícil hacer cosas y pasar desapercibidas.

En nuestro país, los servicios de inteligencia de varios países son notables, desde los norteamericanos, hasta los cubanos, israelíes, francés y argentino, por mencionar algunos. Los intereses económicos y geopolíticos de muchas de estos estados los obligan a mantener un ojo permanentemente sobre nuestra sociedad, desde la banca, comercio hasta conocimiento de los intereses de inversionistas. Esa posición privilegiada de Panamá geográficamente y el propio canal, nos da una importancia especial a todos, desde los vecinos del continente hasta los asiáticos.

El gobierno podrá descartarle la importancia a los Wikileaks, pero los gobiernos amigos los están analizando, buscando comprender los elementos que le puedan explicar el accionar de una u otra forma del gobierno. Para el gobierno actual los problemas son complejos: por un lado las excesivas compras directas siembran dudas en el manejo de la cosa pública, mientras que el espectro del narcotráfico empaña el accionar de la justicia. La salida del Procurador General en medio de serias dudas sobre el manejo de un caso en particular de narcotráfico, no ayuda la imagen del Ministerio Publico. Y, sumando problemas, la relación entre el presidente y su vicepresidente y heredero designado parecen afectarse más de lo que las apariencias indican. El año terminó y la Navidad pasó, entramos a un año nuevo con los mismos retos del año anterior, una canasta básica cara, delincuencia sin mayor control, el transporte sin resolverse aún y las denuncias de corrupción y tráfico de influencias en un alto nivel. El presidente parece confundido por encuestas que siguen mostrando popularidad mientras es cada día más evidente la poca capacidad de su equipo de trabajo y, aunque no reflejado en encuestas, crece la insatisfacción general.

Es evidente que el electorado que ayer apoyaba abrumadoramente al presidente, hoy espera que haga ajustes en su equipo, ajustes que puedan devolver la velocidad de marcha que imprimió a su inicio y que, hasta eso, Santa se llevó.

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<> Este artículo se publicó el 4  de enero de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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