Generales para un retrato

La opinión de…

 

ERNESTO HOLDER
ernestoholder@gmail.com

En un artículo titulado ‘El Enigma de los dos Chávez’, el Nobel Gabriel García Márquez relata sus primeras impresiones sobre Hugo Chávez, diciendo: ‘Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural. Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborazada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos. ’Sólo habían pasado unas cuantas horas juntos, tiempo en el cual el reconocido escritor pudo hacer esta valoración, entre otras tantas, sobre la personalidad y el carácter del futuro presidente de Venezuela.

Desde siempre, las personas tienden a hacer caracterizaciones de las otras tomando en cuenta la experiencia directa con el caracterizado, las opiniones de otros (entre esos los bochinches) y el comportamiento del susodicho en situaciones generales y particulares.

En los colegios privados los sicólogos hacen una evaluación que creemos científica para darles el visto bueno al colegio y a los padres sobre la aceptación del niño en el parvulario. Desde esa edad comienzan las evaluaciones. Los niños de las escuelas públicas no corren tal suerte (o juicio). Pero igual recuerdo que en mis días de la primaria, hace muchos, muchos años, la opinión de la maestra con respecto a mi y mi comportamiento llevaba mucho peso y era palabra sagrada para mis padres.   Hoy es al revés, la caracterización que hacen los muchachos de sus profesores y maestros ante sus padres, ha causado más de cuatro altercados y situaciones de violencia de padres de familias contra maestros.

Cuando falleció el Papa Juan Pablo II, los expertos y los medios de comunicación analizaron las posibles figuras que lo reemplazarían con la información que tenían basada en caracterizaciones y evaluaciones de cada uno de los posibles candidatos. Se tomaba en cuenta su hoja de servicio en la iglesia, su filosofía religiosa dentro de la doctrina más amplia del catolicismo y los analistas centraban sus opiniones en el hecho de que sería difícil reemplazar la figura de un Juan Pablo II, el Papa Viajero, que había elevado notablemente la imagen de la Iglesia Católica mundial en los 26 años de su pontificado. Su carácter, ante todo, era de singular importancia y, el carácter de su sucesor, era de particular importancia para los analistas. Al final no parece ser que eso tuvo que ver con la escogencia que realizó el cónclave de cardenales.

Toda nuestra vida estamos siendo evaluados y retratados para que los interesados puedan tener una idea inicial de quiénes somos. Todos tenemos elementos que nos identifican socialmente. Una larga lista de observaciones que hacen los maestros, profesores, curas, ex parejas, jefes, colegas, y hasta los vecinos bochinchosos que en muchos casos, tiene una idea aproximada de quiénes somos –por pura observación–. Si le damos de comer al perro callejero o lo ahuyentamos deja algo de nosotros.

En su autobiografía titulada ‘Madam Secretary’, la secretaria de estado del gobierno de Bill Clinton, Madeleine Albright, en poco más de 700 páginas, caracteriza a un sinnúmero de actores de la vida política de su país y del mundo. Es casi imposible guardar en la memoria tantos detalles de tantos acontecimientos de relevancia personal e internacional, si la actora, en este caso Albright, no lleva un detallado almanaque de notas y recuerdos.

Una de sus caracterizaciones en el libro habla de sus primeras impresiones sobre el entonces vice presidente Al Gore, que ella reconoce que conocía muy poco. ‘Luego de ser nombrada embajadora, a menudo me senté a su lado durante reuniones, e intercambiábamos notas acerca de política y personalidades. A pesar de su imagen ‘rígida’, encuentro que Gore siempre fue confiado y gracioso’.

El libro de William J. Jordan ‘La Odisea de Panamá’ es otro de cientos de ejemplos en donde la diplomacia se fundamenta en la estrategia de conocer y retratar a los interlocutores, y Jordan reconoce que Omar Torrijos era un maestro de la estrategia, no para aprovecharse de las debilidades ajenas, sino para ganar terreno para la causa de la recuperación de la soberanía nacional.

En el mundo diplomático serio y formal, en donde la tarea diplomática es asunto de Estado, más que una actividad ambivalente que no tiene fundamento ni estrategias que superen el quinquenio electorero, conocer a las figuras con quien el Estado – a través de su gobierno de turno – debe mantener relaciones bilaterales continuas, es asunto básico y esencial. Y en la medida en que se vayan levantando un perfil minucioso de los actores, más pronto se podrá establecer las estrategias que le convienen a una parte o la otra, en defensa de los intereses de sus naciones.

 

<> Este artículo se publicó el 3  de enero de 2011  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

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