Deportistas profesionales y políticos criollos

La opinión de la Ex Diputada de la República….

 

MIREYA  LASSO
mireyalasso@yahoo.com

Últimamente ha llamado la atención que más de un político criollo ha desertado de un partido político para reinscribirse en otro colectivo que festeja su acción; y, por otro lado, se publican noticias sobre deportistas profesionales que abandonan su equipo cuando reciben ofertas jugosas de organizaciones deportivas rivales que aspiran también a competir por los campeonatos. ¿Existe diferencia de fondo entre esos deportistas y tales políticos? Ambos parecen cortados con la misma tijera: ¿por qué? ¿Por qué la deserción en el deporte y el transfuguismo en la política son percibidos como conductas normales? Y una pregunta cínica: ¿Qué importa?

Quienes disfrutamos de esos torneos vemos cómo en el béisbol de Grandes Ligas muchos jugadores saltan de un equipo a otro. Sólo por mencionar casos recientes: Jayson Werth, formidable jardinero que contribuyó a que Filadelfia ganara la Serie Mundial en el 2008, abandona ese equipo por un jugoso contrato de US$126 millones con Washington; Hideki Matsui, el ‘Godzilla’ que jugó con Nueva York durante siete temporadas y fue declarado jugador más valioso en la Serie Mundial del 2009, abandonó a Los Ángeles y firmó con Oakland por más dinero; Carlos Peña, primera base por cuatro temporadas con Tampa Bay, ahora firmó contrato por US$10 millones con Chicago; Carl Crawford dejó Tampa Bay para irse con Boston; Melky Cabrera deja Atlanta para incorporarse a Kansas City; y nuestros Manny Corpas y Bruce Chen dejan Colorado y Kansas City para buscar mejores ofertas.

En el baloncesto profesional estadounidense, el famosísimo alero Lebrun James abandonó Cleveland, su equipo de siete temporadas, para unirse a Miami, detrás de varios millones de dólares adicionales; con él, la ciudad de Cleveland también perdió la atracción turística que significó James y que ahora ganó Miami. Similarmente Brian Skinner y Damien Wilkins se cambiaron a sus nuevos equipos de Milwaukee y Atlanta por más dinero.

En el fútbol mundial, Ronaldinho muestra interés por cambiarse al británico Liverpool, al estadounidense Ángeles Galaxy, al portugués Palmeras o al brasileño Flamengo, el que mejor pague; el Milán, su actual equipo, no lo retendrá. Igual reacción ha tenido el Roma con Adriano, mientras que se acusa al presidente del Real Madrid, Florentino Pérez, de robarse a Zidane del Juventus, a Figo del Barcelona, y a Cristiano Ronaldo del Manchester United y de cortejar a Diego Milito del Milán. Todos, por más plata. Mesut Ozil, famoso en el equipo alemán del último Mundial, dejó el Werder Bremen de su país para incorporarse al Real Madrid.

En el automovilismo, el piloto de Formula 1, el asturiano Fernando Alonso, se inició en el 2001 con la Escudería italiana Ferrari, de 2002 a 2006 estuvo con la Escudería francesa Renault, en el 2007 con la inglesa McClaren Mercedes, en el 2008 a 2009 volvió a Renault, y en el 2010 regresó a Ferrari. El piloto alemán Timo Glock dejó la Escudería Toyota para pilotear con la Escudería Virgin Racing.

Entre los futbolistas locales, Luis Tejada esperaba ofertas del equipo chiclayano Juan Aurich y del Alianza Lima en el fútbol peruano para escoger la mejor. Por su lado, el español Carlos García Cantarero está considerando su contratación con el Sporting de San Miguelito, Chorrillo o Árabe Unido. En el Béisbol Nacional Mayor, Panamá Metro está tratando de negociar con Willie Lebron, quien jugó para el equipo de Herrera en la campaña pasada.

Si en el deporte profesional es natural sacrificar la fidelidad a cambio de mucho dinero y es aceptado como algo normal, ¿acá será igual si los electores observamos con indiferencia el cambio de toldas políticas porque lo vemos como parte del ‘juega vivo’ criollo? Si los electores no mostramos desaprobación y, en cambio, premiamos a los tránsfugas con nuestro voto, cabría preguntar: ¿Es que nos importa tan poco? ¿No percibimos ningún peligro? ¿Nos permite una relajada moral política considerar a los tránsfugas políticos como deportistas profesionales? ¿Es la clase de democracia representativa que nos gusta? Total, una reciente encuesta revela que los panameños somos felices, optimistas y despreocupados.

 

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<> Este artículo se publicó el  5 de enero de 2011    en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde
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