Sobresaltos de fin de año

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministro de Estado….

 

MARIELA  SAGEL
marielasagel@gmail.com

M ontreal, Canadá.— En menos de tres días que he estado en esta nevada y fría ciudad, no han dejado de sobresaltarme las noticias que me llegan de lo que ocurre en Panamá, como si mi profecía que nos iban a meter un ‘gol’ al estilo del mundial durante las fiestas, se estuviera cumpliendo al pie de la letra.

Por un lado surgen las aparentes declaraciones del presidente y su burro (perdón, su vice, analogías de Navidad) que la ampliación era un desastre y que con morisquetas le indicó a su mentora que ese proyecto emblema de nuestro Canal no iba bien. Luego se destapa (y se sigue destapando) la corrupción rampante que hay en el Ministerio Público y no logro entender cómo, a estas alturas de los señalamientos y pruebas, aún sigue rampante el procurador encargado ejerciendo sus funciones —aunque acabo de recibir la noticia que renunció— usurpando un cargo que le fue dado únicamente por la desobediencia de la procuradora separada al no querer seguir las órdenes precisas del ‘mercader’ de meter preso a un ex presidente.

Antes de viajar tuve acceso a las declaraciones juradas de los auditores a los que encargó la Fiscalía en Delincuencia Organizada, que se hace llamar ‘Especializada’, pero que ha demostrado estar ‘obsesionada’ sobre el caso de los Pérez Balladares, y lo digo en plural, porque no me sorprendería que en el afán de encontrar algo irregular, hasta a la fiel Chencha la llamaran a declarar para que diga cuánto gastó en la compra de los fertilizantes del jardín de la casa de Altos del Golf.

Si bien algunos términos legales me son un poco ajenos, cualquier persona con sentido común entendería que cuando se hace uso de peritos es por la experiencia y la idoneidad que éstos tienen y que los mismos no son escogidos caprichosamente. Pero como ese sentido es el menos común, paso a explicar algunos conceptos que después de un año de estar siendo repetidos una y otra vez, no son o no quieren ser bien entendidos. Una empresa ‘holding’ es aquella que controla las actividades de otras mediante la propiedad de todas o de una parte significativa de sus acciones, y está autorizada a recibir dividendos, pues éstos ya le son declarados con los impuestos pagados.

Los peritos, auditores y la empresa de auditoría internacional Ernst & Young han dejado constancia en declaración jurada que las transacciones o intercambios de dinero que recibió el ‘holding’ de los Pérez Balladares no eran en lo absoluto irregulares, ilícitos y mucho menos pretendían blanquear capitales. Esto último, para los neófitos en el tema o los arrepinchosos antitoristas, se usa para lavar el dinero producto de actividades ilícitas y los juegos de azar no lo son.

Aún más, juran los peritos y la misma directora en funciones de la Unidad de Análisis Financiero que no encontraron ninguna advertencia o ‘bandera roja’ de parte de los bancos para investigar los intercambios de las empresas que han sido sometidas inclementemente a un año de investigación sin tregua, vulnerando las garantías de los involucrados y esto debe llamar a la reflexión a la ciudadanía, en el sentido de que perseguir causas penales por situaciones ajenas a las pruebas recabadas y a la ley vigente es total y completamente contraproducente a la democracia. Investigaron de oficio por unas publicaciones en un diario.

Estas últimas diligencias ya tienen visos de desesperación. Preguntarle a una de las hijas en qué gastó 10 mil dólares en cuatro años, establecidos para gastos familiares es como preguntarles a las colombianas pre-pago que vienen todos los meses a qué se van a dedicar. Este caso es para escribir un libro, pero de vergüenza de nuestras autoridades judiciales.

Y para cerrar con broche de oro y una mueca de burla hacia la ciudadanía, EPASA anuncia que vende su grupo editorial a un consorcio que denota ser testaferro de quienes quieren comprar este país y las conciencias honradas a toda costa. Lo malo no es que lo hayan hecho, lo peor es que pongan de director asociado a un extranjero que vino a Panamá con la única misión de hacer daño —y mucho que hizo— y que los mismos que lo trajeron descubrieron que su comportamiento no era para nada ético. Por eso salió de ese diario por la puerta de atrás, sin destacarles los méritos —si los tuviera— para ahora venir, de la mano del que quita y pone embajadores, a dirigir lo que vuelve a ser, irónicamente, otra ERSA.

Realmente, espero que Dios se apiade de este país, porque al paso que vamos, con crazy o wiki leaks, no vamos bien.

*

<> Este artículo se publicó el 27 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
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