La seguridad colectiva

La opinión del Comunicador Social…

 

ERNESTO A. HOLDER
ernestoholder@gmail.com

Nos toca aprender de conductas pasadas que han garantizado la preservación de la vida. Hay hechos innegables que nos permiten estar aquí hoy como conjunto humano. Primero, los científicos estiman que hace unos 4 o 5 millones de años se dieron las condiciones biológicas necesarias para sostener la vida de los antepasados de lo que se ha convertido en los hombres y las mujeres que hoy habitamos la Tierra. Esos primeros supervivientes, por mucho más de la mitad de ese tiempo, y con recursos primitivos, combatieron todas las amenazas del ambiente terrestre que atentaron contra su existencia.

Segundo, las evidencias históricas demuestran que esos seres aprendieron lo suficiente de las experiencias cotidianas, del ensayo y error, de la metida de pata, para garantizar la transferencia de conocimientos a las generaciones posteriores para sostener la aún frágil existencia humana.

Tercero, en algún momento quedó claro en la evolutiva mente de nuestros antepasados que, ante todo, la seguridad era esencial para poder atacar con decisión las otras empresas que garantizarían su existencia a largo plazo. Su seguridad personal y la colectiva. La de sus descendientes, la de sus familiares cercanos, sus amigos, los miembros de la tribu.

Cuarto, tan solo en los últimos 100 años, la tenacidad investigativa del ser humano y su búsqueda continua por la preservación de la especie; duplicó las expectativas de vida que al inicio del siglo pasado aún estaba entre los 45 a 60 años, dependiendo de la región en la cual se vivía.

Vislumbrado las posibilidades reales de vivir por más de 6 décadas y a la postre hacer contribuciones significativas en las diversas áreas del conocimiento humano, a mediados del siglo pasado, el hombre intensificó su intento por alcanzar nuevos horizontes redoblando considerablemente su esfuerzo por explorar el Universo.

Los anales históricos se han enriquecido en los últimos 50 años. Los avances científicos y tecnológicos han revolucionado disciplinas de estudio y prácticas tan importantes como la Medicina y la Comunicación. Si tiene más de 30 años, deténgase por un momento en este renglón y piense en las agresivas aplicaciones de las ciencias para el bienestar del hombre y la mujer común que se han dado en últimos 20 años. Las posibilidades de salvar y prolongar vidas mediante conceptos científicos modernos: los trasplantes de órganos, por ejemplo. En las comunicaciones: el celular y la Internet están redefiniendo nuestras vidas y nuestro desenvolvimiento diario en sociedad.

Los recientes señalamientos de corrupción en el Ministerio Público, ciertos o no, es un llamado claro a que, en conjunto, depongamos nuestras diferencias y demos una seria mirada a este asunto que, en esencia, nos amenaza a todos.

El problema del narcotráfico, del lavado de dinero, de la delincuencia común que amenaza a diario la estructura social del país, requiere de una visión alejada de la politiquería y que se fundamente en estrategias a nivel nacional e internacional, que definen claramente la conducta que toda la sociedad debe asumir, si en realidad queremos vivir en una comunidad más segura.

Pero en las últimas tres semanas la situación de seguridad nacional ha sido expuesta más por razones que muchos no creerán que amerite sean categorizados como tal. Las intensas lluvias que han afectado al país durante todo el mes de diciembre, dejaron en evidencia que nuestra seguridad está comprometida más de lo que todos pensamos. Inundaciones que han causado muertes y luto en innumerables familias. Poblados enteres quedaron bajo el agua, se perdieron cientos de hectáreas de sembrados. Las vías de acceso y comunicación de pueblos, provincias y ciudades han sido afectadas considerablemente. Y las estructuras que permiten el cruce sobre el Canal de Panamá y que conecta a la ciudad con el resto del país, sufren de daños considerables.

No solo es la delincuencia; la negligencia institucional es un peligro abierto y latente que nadie parece notar. Y si lo notan, prefieren no atender. Todo el proceso de escrutinio, control y fiscalización de la Cosa Pública en lo que se refiere a la construcción de obras e infraestructuras, es, en sí, una amenaza a la seguridad nacional. Cuando un funcionario no procura que los bienes de la nación (carreteras, edificios, equipos, etc.), sean construidos y entregados como debe ser, es un asunto de seguridad nacional.

Nuestro camino de desarrollo está amenazado por un concepto que antepasados menos desarrollados que nosotros entendieron muy bien, la seguridad colectiva, y en cada tranque vehicular, de esos a que nos tendremos que acostumbrar por largo rato, cuando miles de personas están literalmente inmovilizados, una urgencia repentina puede significar la muerte. Si queremos continuar el camino del progreso humano, más nos vale atender lo antes posible esta preocupación general de la sociedad.

 

<> Este artículo se publicó el 27 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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