Ministerio Publico: represión y corrupción

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La opinión de…

JUAN  JOVANÉ
jovajun@yahoo.com

Los recientes hechos relacionados a la situación del Ministerio Público marcan claramente la profundidad con que esta institución ha sido distorsionada, desnaturalizada y desviada de sus verdaderos objetivos A esto se debe agregar que esto ocurre entendiendo que su máximo regente, el Procurador General de la Nación, tiene la obligación constitucional de “velar porque los demás Agentes del Ministerio Público desempeñen fielmente sus cargos, y que se les exija responsabilidad por las faltas o delitos que cometan”.

Si se tiene en cuenta que la corrupción en su acepción general se define como el abuso de los deberes del funcionario público para beneficio propio, entonces se puede afirmar que el Ministerio Público se encuentra carcomido por esta en un doble sentido. En primer lugar es claro que la Procuraduría General de la Nación se ha convertido en un instrumento en que los casos se manipulan e incluso se inventan de la nada con el fin de perseguir y tratar de anular aquellas figuras de la oposición política que el ejecutivo, junto a sus órganos de seguridad y represión, consideran un obstáculo para sus planes autoritarios y antidemocráticos. En segundo lugar, las recientes noticias sobre la profunda infestación que ha generado el narcotráfico internacional sobre el tejido íntimo de la Procuraduría General de la Nación, resultan más que alarmantes. Es así que quien termina denunciando el reciente caso de la liberación de importantes narcotraficantes encausados por la justicia panameña a cambio de una fuerte suma de dinero es una agencia de investigación extranjera, la que deja al descubierto una profunda falla de automonitoreo de la propia Procuraduría, la que no puede menos que mostrar incapacidad, complacencia o complicidad. Adicional a esto resulta que en los hechos aparecen vinculados una fiscal de drogas, la jefa de recursos humanos y la Secretaria de esta institución, siendo claro que, de acuerdo al organigrama de la Procuraduría General de la Nación este último cargo depende directamente del Procurador General, el cual, además, aparece señalado por estas funcionarias como parte de los problemas que han llevado a la lamentable condición que vive esta institución.

Frente a esta situación de colapso del Ministerio Público, la cual amenaza con quebrar definitivamente todo el andamiaje de la institucionalidad del país, la ciudadanía debe no solo exigir la salida del Procurador General de la Nación, que no es más que una medida cosmética realizada con la complicidad de algunos elementos que en realidad no representan a la sociedad civil, sino la puesta en marcha de un proyecto de profilaxis que logre rescatar a esta institución y ponerla al servicio de la justicia. Esta es una tarea que debe ser parte de nuestras resoluciones de fin de año, la cual debemos hacer recordando las palabras de María, Madre de Jesús: “… deshizo a los soberbios y sus planes. Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías”.

 

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<>Artículo publicado el  28  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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