Guacho

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La opinión del Periodista…

Aquilino Ortega Luna

Sin duda alguna, Panamá es un país particular, donde suceden cosas extraordinarias y donde el presidente Ricardo Martinelli, no lee el periódico, no escucha radio ni mira televisión.

 

Aquí los políticos sin principios brincan de un partido a otro, los funcionarios gubernamentales pierden la memoria, la Procuraduría sólo persigue a los adversarios políticos al régimen de turno y donde se otorga asilo a cualquier “espía” extranjero, al son de cornetas y tambores en el mes de la patria.

Somos un auténtico “guacho” de virtudes y defectos. Un país rico en recursos y talento humano, pero pobre en principios y valores cristianos.

Somos incontrolables, críticos a todo lo bueno, sobre todo al estar en oposición, sino pregúntenle al PRD o al SUNTRACS.

Y hablando de los discípulos de Torrijos y de los sindicalistas, dicen de todo y no dicen nada, enfilan sus cañones contra el reino de los locos, sin sustancia, son una oposición tibia, sin beligerancia, sin argumentos, sin moral y con techo de paja, ambos.

Los que gobiernan reciben por sus incongruencias el aplauso de los sumisos, de los que no tiene conciencia, de los que olvidan que los gobiernos duran cinco años y que luego queda el descrédito, la subida y bajada de escaleras y en el peor de los casos la chirola.

Irónica religión esta de algunos políticos ciegos, esa que llaman corrupción, que se profesa por un quinquenio y cuya máxima destaca, “entran limpios y salen millonarios”.

Religión de oropel, donde a veces el prelado es dirigido por ministros, diputados, jueces, y magistrados devotos de las riquezas mal habidas y la rebusca, que utilizaron los partidos políticos como el vehículo para lograr sus fines mezquinos y oscuros.

Somos el país de las contradicciones, del oportunismo político, de los sindicalistas desfasados, de los cierre de calles, de las reclamaciones salariales, de los periodistas perseguidos, el país donde ningún funcionario público paga por los delitos cometidos.

Ahora entiendo porque el presidente Martinelli, evita la lectura de los diarios, no escucha radio y no mira televisión, y duda a veces hasta de lo que le dicen sus asesores, pero se mantiene firme en sus convicciones.

Vivimos en un país de “locos”, en un “guacho” politiquero, donde nada es verdad ni mentira, todo es según el color del cristal con que se mira.

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<>Artículo publicado el  23 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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