¡Felices fiestas… ? ¡Feliz Navidad!

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La opinión del Jurista…

Silvio Guerra Morales

Hoy, la cristiandad, en el mundo entero, celebra la Natividad del Señor Jesús. Los teólogos han señalado que la festividad navideña tiene un doble sentido:  Por un lado, nos recuerda el inicio de la redención del ser humano, de nuestra pecaminosa condición, tras el nacimiento de Jesús -Emmanuel-Dios con Nosotros- y que constituye el eje, el dínamo de nuestra fe y espiritualidad.

Ello converge o se proyecta en la resurrección de Cristo –la Pascua-. La idea de la Navidad, sin duda alguna, está ligada, luego, a nuestra propia espiritualidad y salvación en Jesús.

El segundo sentido o significado que debemos darle a la Navidad encierra la idea clave de abrir nuestros corazones a Jesús para que entre a nuestras vidas y haga morada en nosotros como “Templos del Espíritu Santo”. Por ello se ha afirmado que la fiesta de Navidad nos invita a reflexionar, profundamente, sobre el Amor de Dios que viene a los hombres a través de Cristo y que El, que tomó parte en la historia de los hombres, hace dos mil años, vive y continúa su misión salvadora. Sin lugar a dudas que la Navidad seguirá siendo un invaluable y espectacular acontecimiento divino y humano, que habrá de tenerse siempre como del presente y actual entre tanto haya una alma que redimir sobre la faz de la Tierra.

El mensaje permanente de la Navidad nos enriquece y renueva la visión del plan salvador de Dios y aunque esta fiesta, al parecer, apunta también a la celebración de la Fiesta Pascual, la preparación para vivirla realmente debe conllevarnos al genuino arrepentimiento y a la conversión plena de nuestras vidas, todo lo cual contrasta con un ambiente que se presenta más carnavalesco que espiritual; más de consumismo perverso que de reflexión cristiana. En lugar de llenarnos de gozo y de alegrías infinitas, nos tropezamos, por montones, a congéneres que marchan frustrados, decepcionados, entristecidos, amargados, violentos, poseídos de un espíritu de animadversión hacia las cosas de Dios.

Aunque sean ya muchos quienes se suman al ejército de los que ahora nos dicen y desean “Felices Fiestas”, no hay duda alguna tampoco en señalar que la Natividad del Señor Jesús, Eje de nuestra fe, es la fiesta más celebrada por los hombres. Cabe señalar que hasta los ateos y los enemigos de la Iglesia hacen un alto en el camino para celebrar, obvio que a su manera, este universal e histórico acontecimiento de la salvación del Hombre por parte del Hijo del Hombre. Comparto la idea de que la Navidad es el recuerdo más universal y más gustado que el mundo tiene de Jesucristo.

Cabe indicar que la fecha del efectivo nacimiento del Señor es del todo desconocida. En Oriente se celebra la misma fiesta pero el día 6 de enero. La historia registra que tanto en Oriente como en Occidente, la fecha ha sido sugerida por festividades o celebraciones paganas dedicadas al culto del Sol. Por ello, la Iglesia en un afán de evangelización transformó algunos templos paganos en cristianos y para ello decidió cambiar la fiesta dedicada al dios Helios (Sol) en fiesta del Nacimiento de Cristo –El Auténtico y Único Sol- que vino al mundo terreno para llenarnos de Luz y Esperanza, de Vida y Amor, de Paz y Eternidad.

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<>Artículo publicado el  24  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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