Ineptitud

La opinión del Sociólogo…

Vicente Carranza 

Nosotros siempre tratamos de reflexionar sobre la razón de por qué las cosas ocurren de cierta manera. ¿Por qué ciertas personas conducen de una manera que es peligrosa para los demás? ¿Por qué la gente toma el riesgo de acelerar cuando alguien está cruzando la calle a pesar de las repercusiones?   Siempre va haber una multitud de preguntas que se nos pueden ocurrir.   Pero la única cosa que siempre falta es una respuesta definitiva, seguro que hay gente que hará el argumento de que es debido a la falta de “valores familiares” o culpa del gobierno por no aplicar la tan deseada “mano dura”. Pero, ¿son estas respuestas concluyentes?   Debemos recordar que el respeto a las normas sociales ocurre cuando son debidamente interiorizadas.

Entonces, analicemos en que fallan las respuestas comunes. La creencia de estos “valores familiares” en donde todo es culpa de los padres está basada en una creencia de que los niños son de alguna manera criados en el vacío (es decir, sin interacciones sociales con gente fuera de su familia). Con respecto al problema de la codiciada “mano dura”, las normas se respetan cuando se aplican y de esta manera se convierten en algo banal. Y esto se regresa al hecho de que la idea de “mano dura” es un gasto de aliento cuando ni siquiera hay un “mano”.

Las leyes nunca se han aplicado de una manera “democrática”. Vemos a diario la cantidad de infracciones que la gente comete manejando, incluso en frente de la policía, quien a su vez, hace lo mínimo para detenerlos. Aquí es donde reside el problema, en la imposibilidad de aplicar la ley crea un ambiente donde las reglas no se respetan, donde todos son simplemente conducidos por una “ley darwina”. La ineptitud de nuestros funcionarios públicos es mejor ejemplificado con la dependencia puesta sobre el “Pele Police”. Esto demuestra la falta de habilidades de investigación donde hacer de policía es sinónimo de pura suerte.

Sólo podemos esperar que con sus nuevos uniformes y juguetes la policía pueda por fin empezar a hacer su trabajo y aplicar las leyes de una manera indiscriminada. Tal vez esto puede realmente conducir un día al tan prometido “Un mejor Panamá” que siempre escuchamos.

*
<>Artículo publicado el  29  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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