El sabor de la vida

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La opinión del Periodista…

Aquilino Ortega Luna 

Te has puesto a contemplar alguna vez las cosas pequeñas e insignificantes de la vida. Has observado detenidamente correr un riachuelo o volar a un pequeño pájaro en medio de la frondosa selva.

Has visto las incontables estrellas en una brillante noche de luna o las flores adornar los campos con sus múltiples colores en un cálido día de sol, estoy seguro que sí.

Empero, a pesar de haber disfrutado de ese hermoso espectáculo que te ha regalado Dios, tal vez nunca te has puesto a meditar sobre lo bueno que es estar sano y sobre lo maravillosa que es la vida.

No dejes que se pierda el sabor de la vida, vive al máximo, como si hoy fuera tú último día sobre la tierra. Comparte del amor de Dios, que con ello puedes regalarle eternidad a la gente.

Disfruta del sabor de la vida, de la vida en abundancia que Dios te da, aunque en tu mesa no estén los mejores manjares, sobre tu clóset no reposen los mejores vestidos y aunque tú casa no sea un castillo.

La vida es maravillosa y tú eres un ser privilegiado, puedes ver, oír, cantar, saltar y soñar, cuando hay tantos que se debaten entre la vida y muerte en la cama de un hospital.

Dios, te ama incondicionalmente, él no pone ninguna condición para amarte. No importa lo que hayas sido o seas en el presente. Tus fracasos, problemas o defectos son una oportunidad para que experimentes el siempre fiel amor de Dios.

Vive y disfruta de la vida, no importa de donde soplen los vientos, si hay tempestad o calma, porque Dios siempre te ama. “Los montes correrán y las colinas se moverán, pero mi amor por ti no se apartará” (Isaías 54:10).

Disfruta del sabor de la vida, porque Dios te ama con tus cualidades y defectos, con tus pecados y esfuerzos, seas rico o seas pobre. No necesitas ponerte máscara delante de Él.

Vive la vida a plenitud, porque Dios te ama. Mira los pájaros del cielo, ellos no siembran ni cosechan y Dios les da cada día su alimento. Mira los lirios del campo, ellos ni hilan ni tejen, y Dios los viste con belleza inigualable. Cuanto más a nosotros que somos sus hijos. En el 2011, confía en el plan de Dios más que en el tuyo.

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<>Artículo publicado el  28 de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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