El Derecho como Razón (Parte I)

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La opinión del  Abogado, Administrador de Empresa, Profesor Universitario…

Miguel A. Boloboski Ferreira 

Si el Derecho es Razón, y la Razón es Reina; Reina el Derecho como Razón de todas las cosas. El Derecho como toda obra humana, nació por algo y para algo. Tiene objetivos y fines que a la vez son su razón de ser. ¿Pero, qué es ese algo que el derecho desea lograr? ¿Hacia dónde se dirige la ciencia jurídica? ¿Cuáles son los valores que forman parte de su ser y que al mismo tiempo quiere introducir en la sociedad?

Para algunos ese algo son los valores fundamentales de la sociedad. Para otros son los valores jurídicos mismos de todo ordenamiento normativo. Immanuel Kant, expresa en relación a su significado que: “todavía buscan los juristas una definición de su concepto”, aun cuando, él mismo lo define como: “el complejo de las condiciones por las cuales el árbitro de cada uno puede co-existir con el árbitro de los demás, según una ley universal de libertad”. Independientemente de la definición que le demos, rescato una sola palabra de la definición de Kant, “Complejidad”, o sea, algo que tiene muchas y múltiples facetas, objetivos, fines, sistemas, y por que no decirlo algo nada fácil de manejar.

La Real Academia nos entrega al menos tres acepciones de la palabra fin: “Término, remate o consumación de algo”, etc., pero para los efectos de éste análisis, “los fines” (el fin de) es el propósito, hacia donde queremos llegar, los ideales que deseamos alcanzar. Por ésta ambigüedad de la expresión (fines), encontramos autores tan importantes como AFTALION afirmando que “La Justicia, El Bien Común, La Paz, La Equidad, La Seguridad (los fines y principios del derecho para muchos), nunca podrán ser considerados como fines, pues nunca podrán ser alcanzados.

Pareciera ser entonces que los Fines del Derecho, ¿no son más que una Utopía? Imposibles de lograr por lo complejo de sus propósitos; o por el contrario son propósitos que una vez alcanzados, ¿Debemos abandonar? Pues bien, ni lo uno, ni lo otro. Lo que sucede en realidad es que la historia no se detiene; es dinámica; es progresiva; y como decía Einstein “lo único permanente en el tiempo es el cambio”, y una vez se logra un fin, aparecen nuevos fines (propósitos).

Por otro lado para San Agustín por ejemplo, la Justicia nunca podría ser alcanzada o lograda en la tierra, y seguramente tenía razón. Sin embargo, es en éste raciocinio que encontramos la fundamentación de los fines del derecho, pues no podemos negar que el derecho, sus principios y su fines han ido evolucionando a través del tiempo y la historia, siempre avanzando en sus logros, aunque en algunos instantes (de la historia) pareciera que los hubiéramos retrotraídos (1ra. y 2da. Guerra Mundial por ejemplo).

 

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<>Artículo publicado el  26  de diciembre  de 2010  en el diario El Panamá América,   a quienes damos,  lo mismo que al autor,  todo el crédito que les corresponde.
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