Un diciembre políticamente intenso

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM ASVAT
easvat@elsiglo.com

Quedan escasamente escasas horas para que empiece la Nochebuena. Este diciembre ha sido intenso para los panameños. Desde las inundaciones con dificultades propias, de un país que nunca está preparado para lo que ordinariamente pasa por sus condiciones climatológicas, hasta el peor escándalo en la administración de justicia.

 

En el camino hay verdades ocultas sobre la cual se tomaron decisiones políticas y que , sin embargo , se mantienen en un estricto silencio. Desde la apertura de las compuertas de la represa Bayano hasta la sorpresiva renuncia de nuestro embajador en Washington, hay un velo de misterio que pocos conocen y que reflejan un poco el carácter de locomanía en la forma de gobernar y entender la política.

 

Hay una confianza serena en los detentadores del poder de que ‘Vamos Bien’. A tal punto que para ello han diseñado una campaña publicitaria para darlo a conocer. Todas las variables están alineadas en positivo por lo que hacer más de lo mismo no parece importar ni quitarle el sueño a nadie, solo a los espectadores de este teatro de lo absurdo.

 

Por algo se identifican como el gobierno de los locos, donde por lo que se ve incluye además toda clase de especie humana psicológicamente o socialmente hipertrofiada que encuentra un espacio para aportar. Desde un ministro que se liga a golpes con una autoridad municipal, dos concejales diputados que en un consejo municipal piden la reelección presidencial, una repentina y misteriosa compra de tres diarios locales y las compuertas de una represa cuya decisión de abrirlas quedó en manos políticas. Una renuncia del embajador más importante del país, inexplicablemente; una visita sorpresiva, en período navideño, a Washington para promover la aprobación del Tratado de Libre Comercio y anunciar una página web; y en el camino, una visita fugaz a Belice.

 

Todo ha pasado frente a nuestros ojos sin tiempo para entender o analizar. Es parte de ese esquema de velocidad que se le ha impregnado a la gestión pública mientras el resto del país entre festejos, cenas, compras y regalos se mantiene indiferente y casi en actitud estoica frente a todo lo chabacano, idiota, inimaginable o inverosímil porque tenemos en alguna forma fe de que ‘Vamos Bien’.

 

Y para coronar, como usualmente dicen los traficantes de droga cuando concluyen una transacción ilícita exitosa, nos invitan a un nuevo reality show donde cual lavanderas de patio de las antiguas barracas del Marañon nos enteramos de todas las interioridades del Ministerio Público y a lo que en realidad se dedican. Vaya país el que vivimos.

*

<> Artículo publicado el 24  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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