Crazy leaks

La opinión de la Arquitecta y Ex Ministra de Estado…

La noticia de los Wikileaks ha estado en todos los titulares del mundo, pero en Panamá tenemos nuestra propia versión vernácula, que no deja de espantar y empañar la percepción que existe de la deplorable administración de justicia que vivimos y la renuncia no muy clara de un embajador de lujo como Jaime Alemán, en la misión que podría considerarse la más importante en las relaciones exteriores.

El destape de la espantosa corrupción que existe en el Ministerio Público, donde a todas luces se ha infiltrado el narcotráfico y los jueces y fiscales andan rampantes haciendo y deshaciendo –sin haber calentado las sillas desde que fueron nombrados – ni siquiera levantan el interés de las pulcras organizaciones para el desarrollo de las libertades ciudadanas o la alianza pro justicia.

El caso del ex Presidente Pérez Balladares toma visos de una obsesión enfermiza por seguir perjudicándolo, no solo personalmente, sino a toda su familia.   Los auditores forenses del Ministerio Público certificaron en una amplia declaración jurada que no hay evidencias de blanqueo de capitales en las empresas que son motivo de desvelo del Fiscal encargado, y hasta los auditores del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses afirmaron ante este obsesionado funcionario que las transacciones de las sociedades afines al caso ‘fueron razonables’.

Ahondando más, la propia ex directora de la Unidad de Análisis Financiero declaró que nunca recibió banderas rojas de los bancos, sino que la investigación se hizo en base a los rocambolescos reportajes del diario que se precia de decir la verdad, cuando lo que tiene es otra obsesión malsana que sesga cualquier información que tenga que ver con el ex Presidente.

Con estas fiestas que empiezan esta semana, nos pueden tratar de meter un ‘gol’, al estilo Bocas cuando el mundial de fútbol.   Hay que estar vigilantes porque hay que tener siempre presentes que ‘hoy por ti, mañana por mí’. La verdad siempre sale a flote y a la larga, solamente saldrán fortalecidos los que han sido demonizados por el simple hecho de haber liderado una gestión que demostró, sobre todo, que hizo avanzar a este país, no con promesas electoreras, sino con obras que no se fueron colapsando a la primera lluvia que cayó, ni favoreció a un grupo de amigotes que es muy probable que el día de mañana ni siquiera contribuyan con sus impuestos a que vayamos bien.

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<> Artículo publicado el 20  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

20 de Diciembre

La opinión de la Ingeniera y Ex candidata presidencial…

BALBINA HERRERA ARAÚZ
balbinaherreraarauz@hotmail.com

Reflexionar sobre hechos históricos es un deber, aunque no todo el tiempo resulta fácil, porque cada uno de los panameños tiene su propia historia, cada uno fue protagonista de un episodio.

En diciembre, acostumbrados a que los fuegos artificiales se vean en los cielos días antes de la Noche Buena, nadie se hubiese imaginado, que Panamá sería invadido, causando la muerte de miles de panameños, en su mayoría civiles inocentes.

La invasión ha tenido dos caras: para unos significó ‘una causa justa’ y liberación de una dictadura y para otros, donde me incluyo, la destrucción de un país y del populoso barrio de El Chorrillo, que se vio envuelto en llamas, víctima de un acontecimiento que no pidió.

En poco tiempo los tanques y miles de soldados desplazaron por todo el país, con el único objetivo de buscar a un solo hombre y de destruir a las Fuerzas de Defensas.

Hombres y mujeres de San Miguelito, de El Chorrillo y de otros puntos del país mostraron resistencia; y aunque esto muchos lo critican, en la mayoría de los países, es el deber de cualquier ciudadano: defender su Patria de la ocupación por cualquier fuerza extranjera.

Cientos de mujeres quedaron viudas, jóvenes entregaron sus vidas, madres buscando a sus hijos aún sin encontrarlos, fosas comunes, casas destruidas y comercios saqueados. La vida humana no tiene precio y en esta invasión se perdieron muchas.

Hoy esa imagen permanece en nuestras mentes, al igual que las víctimas del bus incendiado el 23 de octubre, las del dietilenglicol y la de los hechos de Bocas del Toro.

Es lamentable lo sucedido y por ello como sociedad debemos analizar las distintas etapas, desde antes de 1968 hasta la actualidad; donde las familias necesitan una explicación y respuestas de que fue lo que pasó con sus seres queridos. Estos hechos no pueden ser borrados de la historia y deben aparecer en nuestros libros.

Es importante que asumamos la responsabilidad de nuestros actos, para fortalecer la democracia en momentos como los actuales; en los que todos los panameños tengamos seguridad, libertad de expresión y el derecho a no ser despedido por no compartir las ideas; el derecho a organizarnos, a disentir, para poder brindar a las presentes y a las futuras generaciones un Estado seguro; en el que cada ciudadano tenga seguridad de que nos hemos reencontrado como sociedad. Hay que seguir trabajando, para que nadie robe nuestros sueños.

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<> Artículo publicado el 19 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que a la autora, todo el crédito que les correspo

Therapeia del 19 de diciembre de 2010

La opinión de la estudiante graduanda….

SHARON TORRIJOS 
sts2309@gmail.com

Diciembre no es solo el mes en el que se celebra Navidad, Hanukkah y la llegada del Año Nuevo; también es el mes en que las escuelas panameñas se preparan para graduar a una promoción que, tras 13 años de educación formal, se enfrenta a una serie de decisiones que definirán su vida.

Dónde y qué estudiar son las clásicas dudas. Pero hay quienes también consideran ingresar a la milicia o entrar a un seminario religiosos y otros simplemente no estudian y se unen a la fuerza laboral.

El miedo al futuro, nostalgia por lo que dejamos atrás y emoción por lo que vendrá, nos deja en un estado incongruente y a veces de insatisfacción al no saber bien qué sentir.

La semana pasada fui a dos graduaciones: la de dos grupos de amigos con los que estudié. Durante ambas ceremonias me puse sentimental al borde de llorar y probablemente lo único que evitó que lo hiciera fue el mi incapacidad para llorar en público. Mientras los veía caminando a recibir el diploma algo hizo clic en mí: ya todo terminaba. Nada de ser ‘colegiales’ sino universitarios. Sentí orgullo por ellos, celos de verlos graduarse antes que yo y un profundo cariño.

Nunca más seremos los niños inmaduros que iban a la escuela por obligación, ahora estudiaremos para tener un lugar en el mundo. Al haber estado en tres escuelas complemente diferentes —una anglicana, una judía y esta última bautista americana— he tenido la posibilidad de ver las diferentes formas de proceder a la hora de elegir.

Hay amigos que por ley deben ir al ejército de su respectivos países y otros que por lealtad a su fe y cultura voluntariamente se enrolan. También tengo amigos que en honor a Dios decidieron estudiar teología en un instituto bíblico o decidieron convertirse en misioneros e ir por el mundo compartiendo el evangelio.

Amigos que decidieron quedarse en Panamá y otros que decidieron irse a EE.UU., a la Unión Europea, Sudamérica y hasta destinos exóticos como Egipto.

Puedo asegurar una cosa: sin importar cual es nuestro origen todos nos enfrentamos al miedo de tomar una decisión que nos destruya. Ya sea que tengamos el futuro asegurado por conexiones familiares o por la bendición de tener la mente clara en nuestro propósito en la vida o por el contrario, no tener ni pizca de idea de lo que será de nosotros, el futuro está allí, a la vuelta de la esquina esperándonos.

Como dicen, valiente no es el que no tiene miedo sino el que lo tiene y actúa.

Piensa. Razona. Analiza. Investiga.

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<> Artículo publicado el 19 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Un exámen de conciencia

La opinión del Periodista…

RAÚL EDUARDO CEDEÑO
erece42@hotmail.com

En estos momentos más que nunca, nos hace falta un profundo e íntimo reportaje, que no busque lo sensacional, que esquive las vulgaridades y se interese por las vidas claras y oscuras, de quienes forman la masa de nuestro pueblo.   El pueblo y sus apetencias es algo que constantemente estamos invocando, pero que la gran mayoría desconocemos. La época navideña lo demuestra.

La calidad de vida está llegando al suelo porque las conciencias nacionales no se ponen al día en cuanto al sufrimiento general por el alto costo de la vida, y tanto los poderosos como el mismo pueblo atentan contra la tranquilidad de los hogares y de sus integrantes que luchan por su supervivencia día a día porque no les alcanza siquiera para alimentarse.   Olvídense de las delicias especiales, ya no les alcanza siquiera para comer como come el panameño normalmente durante todo el año.

Y en esa avalancha de avaricia y poco importa, avaricia y egoísmo que les define como seres con una garganta muy profunda, está el pueblo mismo que produce en pequeña escala algunos alimentos de consumo masivo para estas fechas. ¡Imagínese!, el guandú a siete dólares la libra.   Son muchísimos los alimentos comunes en nuestra dieta normal que ahora no podrán ser consumidos por la gran masa panameña. También vuelve el precio de la gasolina a abofetear a los panameños. La quincena pasada dieron un descuento… dos centavos por galón. ¡Cosa más grande! Ahora lo suben entre dieciocho y veinte centavos.

Con toda esta desgracia que nos ha caído y el desgarre de carreteras, se aprovechan descaradamente de los tranques nacionales. Con estos se va a consumir más gasolina. Hay que aprovecharse y deben pagarla mucho más cara. ¿Quieren carro?   Que paguen mucho más.

¿Hemos escuchado que las petroleras han hecho donación alguna de dinero, aunque sea solamente para las desgracias de las inundaciones o para la Teletón?   Si lo han hecho y mantenido una estricta humildad de silencio, benditos sean. Pero no conozco que haya existido una. Se nos habla mucho del Pueblo, con mayúscula, una vaga entidad democrática a quien se le atribuyen fibras delicadas y de lujo de ideales, pero al pueblo verdadero, al pueblo con minúscula, no lo hemos elevado todavía al tema de importancia ni de solidaridad. Cuidado señores del gobierno: es de esta forma en que comienzan a agrietarse las democracias.

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<> Artículo publicado el 18 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

La dignidad humana y el cambio

La opinión del Abogado y comunicador social…

JORGE MENCHACA M.
jorgemm60@hotmail.com

Recientemente estuve leyendo un extraordinario libro de la Dra. Eulalia Pascual Lagunas, constitucionalista por excelencia, en el cual nos describe que la dignidad humana es la base de todos los derechos fundamentales de la persona y que el fin último de la dignidad humana es garantizar que se respete en el ser humano, su carácter de ser superior dotado de una naturaleza espiritual, cultural, histórica y moral que se impone sobre todos los intereses y todas las cosas.

Nuestra propia Constitución Política recoge en el Preámbulo, la importancia de exaltar la dignidad, como un derecho fundamental de todos los panameños, sin distingo de raza, credo, religión o posición política.

Lamentablemente en estos últimos días, el gobierno del ‘cambio’ sin un ápice de respeto y consideración, a pisoteado ese derecho fundamental, como lo es la dignidad humana, al destituir injustamente y de manera humillante y burlona, a más de 300 funcionarios del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), bajo el argumento que los mismos no son de confianza, cuando todos sabemos que el señor Ricardo Martinelli; Alberto Vallarino y Aida Batista, quienes firmaron las Resoluciones de despidos, han desatado una persecución de carácter político, ya que los 300 panameños son de distintas ideas políticas, violentando el artículo 19, de la Constitución Política; así como el Artículo 64 que obliga al Estado a garantizar como un derecho fundamental de todos los panameño, el trabajo.

Ahora bien, será que frente a tales violaciones permanentes a la Constitución, y a la dignidad de los panameños, no hay autoridad jurídica o electoral que pueda emprender un proceso contra estos abusadores; será que tendremos que esperar y anhelar que en algún momento pueda la patria darnos un nuevo Victoriano Lorenzo para que haga justicia a favor de los desvalidos, o es que la mala clase política es tan ciega y cree que todos estos abusos se olvidarán y pasarán, no, no es así, detrás de esos 300 afectados, hay por lo menos cinco que dependen de cada uno de esos que han pisoteados, lo que nos dice que son actualmente más de 1,500, mancillados en su honor, sin sumar los que con anterioridad han ultrajado; pero dice el señor que todo lo que sube, baja, y Dios sí sabe hacer justicia y mide bien a los mentirosos y abusadores y les da una cuarta más.

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<> Artículo publicado el 18 de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Una entrega de amor y esperanza para los niños damnificados de Colón, Chepo y Darién – Ministro Duboy les entrega juguetes

Reproducimos la nota informativa de la educadora y colaboradora de este medio…

JENNIE  GONZALEZ

Con la entrega de cientos de regalos, el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial (Miviot) llevó esperanza y felicidad navideña  a cientos de niños damnificados de Colón, Chepo y Darién que  desde pequeños han sufrido ya la adversidad y el dolor que conlleva una tragedia como la vivida a causa de las fuertes lluvias e inundaciones.

Este jueves, el ministro de Vivienda, Carlos Duboy, encabezó la distribución de los regalos para esta población infantil alojada en los albergues de Chepo y Darién desde el pasado 8 de diciembre, durante una actividad organizada por el Miviot para devolverles a estos niños el entusiasmo y la fe en un mejor mañana.

Esta entrega inició ayer en Portobelo y Coco Solo, en la provincia de Colón, donde el viceministro de Vivienda, Jaime Ford, compartió la alegría de la Navidad con cientos de niños, también afectados por los desastres naturales, quienes recibieron juguetes en medio de un ambiente cargado de emoción.

Tal emoción se extendió ayer al distrito de Chepo, en Panamá Este, en una jornada que contempló juguetes, piñatas y juegos para la diversión de estos infantes en el albergue ubicado en la Escuela Santa Isabel, donde el ministro Duboy reiteró a las familias damnificadas su compromiso y el apoyo de la entidad para la consecución pronta de sus viviendas en áreas seguras donde puedan levantarse y seguir adelante.

GOBIERNO NACIONAL

¡JUNTOS HACIENDO UN MEJOR PANAMÁ!

 

 

<> Reproducido de la nota publicada el 25 de diciembre de 2010  en nuestro muro en Facebook por la autora a quien damos todo el crédito que le corresponde.

Infierno municipal

La opinión de…

 

Eduardo Segovia

Si alguien me preguntara ¿cuál considera usted que es la institución pública peor administrada?, contestaría, sin lugar a dudas, que el Municipio de Panamá.

En los últimos meses he tenido que visitar sus lúgubres aéreas y pocilgas, como las oficinas municipales del Mercado Público y el Edificio Hatillo, por la necesidad de realizar trámites vehiculares y el pago de una multa, impuesta de manera arbitraria.

El área de atención en El Hatillo es una galera mal iluminada, mal climatizada y mal señalizada, a la que acuden diariamente cientos de panameños para ser torturados, gratuitamente, por contribuir con sus obligaciones municipales. Un lugar en donde se llevan a cabo decenas de procesos, pero que en lugar de contar con un sistema electrónico de toma de cupón, por orden de llegada y motivo de consulta, tiene un sistema arcaico.

El usuario debe buscar a la persona encargada de dar boletos, explicarle el motivo de la visita y, luego, tratar de escuchar cuando la llamen. Todo esto, en un ambiente desordenado, con individuos deseosos de salir corriendo. Así, cuando el funcionario llama, desde su escritorio detrás del monitor de la computadora, si el contribuyente logra escuchar su llamado, pronto se dará cuenta de que su paso por el purgatorio apenas empieza, porque le informarán que necesita más fotocopias o algún otro documento. Esos requisitos para hacer determinado trámite no se comunican mediante letreros por ningún lugar. Al final, quien acude a hacer su diligencia termina formando una tercera fila para, por fin, pagar, si es que el sistema no está caído.

El paso por el Juzgado Ejecutor es otra experiencia propia de un realismo mágico. Invitado a participar en una diligencia judicial, por efecto de una multa, y tras esperar de pie una hora, fui atendido con la rapidez necesaria para verificar mis datos de contribuyente y escuchar el monto de mi sanción.

A diferencia de las multas impuestas por funcionarios del tránsito, que tienen escrito su fundamento legal, el formato de multa municipal no contiene su fundamento legal. Se me aplicó una sanción por haber estacionado mi vehículo en “área verde”, pero nadie en el municipio, luego de rotar por las cuatro torres del Edifico Hatillo, supo explicarme o decirme dónde está definido área verde de competencia municipal.

Estaba estacionado en un área enfrente de mi casa, que cada vez que llueve se inunda, fuera de la calle y fuera de la acera de transeúntes, en la que todos los vecinos del barrio residencial en donde vivo acostumbramos estacionarnos, desde hace más de 25 años. Incluso, un funcionario se rió en mi cara por buscar el fundamento legal de tal acción, sencillamente era así, porque “es así”.

Acudí a la Defensoría del Pueblo, en donde tras una gestión realizada por sus abogados me informaron que, a partir de enero, empezará a regir una nueva norma sobre áreas verdes, y que me impusieron una multa preventiva para que no lo vuelva hacer una vez entre a regir el decreto municipal. Creo que estoy ante la primera multa impuesta con carácter prepago en Panamá.

 

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<> Este artículo se publicó el  24  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Para frenar el alto costo de la comida

La opinión de…

 

Jesús Armenteros

Constantemente, oigo a todos quejarse por el alza eterna del costo de la canasta básica familiar, en los medios de comunicación. La mayoría de estas personas usan este tema para achacarle la culpa al gobierno de turno. En realidad, estas personas que reclaman por el alto precio de los alimentos no tienen la mínima idea de por qué los precios de la comida están tan altos e ignoran que la cosa se pondrá peor si no se hace algo al respecto, y pronto.

La agricultura es un negocio como todos.   Hay que mostrar ganancias para continuar trabajando, porque nadie compra huevos para vender huevos.

En los últimos años oímos a los agricultores quejarse de los altos costos de producción, y tienen toda la razón. Hace escasos años los fertilizantes comunes costaban, más o menos, 20 dólares el quintal. Hoy, lo mismo cuesta casi 50 dólares.

Al utilizar abonos químicos, que se componen de amoniacos y sales, se contaminan los suelos y se destruye la materia orgánica, que es en sí lo que da la vida a los cultivos. A medida que se aplican estos abonos químicos, cada año aumentan los requisitos de los suelos, o sea, que cada año la producción cuesta más y, por ende, el consumidor es el que paga esa alza en los costos de los alimentos.

Un peor y nefasto efecto tienen los herbicidas, fungicidas y pesticidas que se usan indiscriminadamente en el cultivo de hortalizas, arroz y maíz. La mayoría son de venta prohibida en los países en los que se manufacturan, pero a países como el nuestro sí se los pueden vender. Los medios han publicado todo esto, sin embargo, los mismos químicos siguen vendiéndose al público y nadie hace nada.

El interés de las compañías que venden insumos químicos es eso mismo: vender y mostrar ganancias de dinero. Son negocios de millones de dólares anuales. A ellos no les interesa la conservación de los suelos ni el bienestar de la agricultura panameña. Simplemente, vender sin importarles que por comer alimentos contaminados con químicos haya altas incidencias de cáncer, diabetes y enfermedades coronarias en nuestra población, lo que crea una carga al Estado y un problema social. Si no, miren cuántos hospitales nuevos se están construyendo en todo el país. ¿Y qué hay de los jóvenes que se alimentan mal, con comidas que no tienen los apropiados ni suficientes nutrientes y, por ende, no rinden en los estudios?

Bueno, y entonces ¿qué hacemos? Habría que hacer un trabajo de concienciar a los productores para que reduzcan el uso de pesticidas y fertilizantes químicos y los reemplacen por abonos verdes, que fijan el nitrógeno al suelo naturalmente, haciéndolos fértiles. Enseñarlos a usar repelentes y pesticidas orgánicos que se pueden fabricar en las fincas sin costo. Lo único que el agricultor tendría que pagar es la mano de obra. Nada más.

Así los costos bajarían, la comida sería más sana y barata, el Estado tendría menos problemas sociales, no habría gente abandonando el campo y emigrando hacia las ciudades, trabajando como jardineros o empleadas domésticas sin aspiraciones a estudios y superación personal.

Nuestras autoridades agrícolas del Mida e Idiap están anuentes a todo esto, tienen científicos, agrónomos, zootecnistas e investigadores muy capacitados que pueden poner en marcha un programa masivo de re-reestructuración del agro en nuestro país, pero necesitan un poquito más de respaldo de los gobiernos de turno para implementar dicho cambio.

Los cambios climáticos que ocurren actualmente también encarecen los costos de los alimentos, y en nuestro país no hay ni soberanía ni suficiencia alimentaria, allí estamos totalmente a la deriva.

El panameño de a pie siempre verá como culpable del alto costo de los alimentos al gobierno. Hagan algo, señores, por favor, para tener una población más sana y contenta y para que el precio de la comida sea más razonable.

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<> Este artículo se publicó el 24 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Juguetes, seguridad y salud

 

La opinión de…

 

Gabriel Ortega

Estas fiestas de fin de año generan un movimiento comercial extraordinario, con la compra y venta de obsequios, regalos y presentes. Dentro del renglón de las compras se venden millones de juguetes, que van a parar a las manos de nuestros hijos, nietos, sobrinos y otros familiares. Es nuestro anhelo que estos juguetes hagan felices a los niños, pero muchas veces les causan lesiones y enfermedades.

De allí nuestro llamado de atención, para que cada padre de familia, cada persona que compre juguetes, lo haga con la claridad y el objetivo de que estos no causen daño. Estadísticamente, se ha comprobado que cientos de niños han sufrido algún tipo de accidente porque le han regalado juguetes no apropiados.

Cuando usted compre juguetes debe de tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:

1. La edad del niño: no le compre a un niño de ocho años juguetes de jóvenes de 15 años, compre de acuerdo a su destreza y edad.

2. No compre juguetes con bordes punzantes o cortantes, pueden lastimar al niño.

3. Cerciórese de que el juguete no se desprenda en pequeños pedazos, porque si el niño se los introduce en la boca se puede asfixiar.

4. Tenga cuidado con juguetes con cuerda, pueden producir estrangulación.

5. Verifique la pintura del juguete porque puede tener plomo, cadmio o algún otro tóxico.

6. Cuidado con los colorantes, témperas, marcadores, jabones, mezcla de burbujas, crayones, tizas.

7. No le compre carritos o muñequitos a los que se les pueda desprender la rueda o la manito, pues el niño fácilmente se lo lleva a la boca.

8. Tenga cuidado con los juguetes que disparan proyectiles u objetos con punta que fácilmente se meten en el ojo.

9. Revise las etiquetas cuidadosamente.

10. No le compre a los niños juguetes bélicos que le enseñen a hacer daño.

11. Los juguetes con imanes son peligrosos, siempre terminan en la boca del niño.

12. Si compra bicicletas, patines o tablas de ruedas, compre casco, rodillera y piezas para proteger los codos.

Otros aspectos importantes son la supervisión, vigile a su niño cuando juega, enséñele cómo jugar sin hacerse daño, corríjalo cuando haga algo peligroso. Cuando el niño juega y corre no debe tener nada en la boca, se puede asfixiar. Los niños mayores deben ser orientados para que no dejen sus juguetes en manos de los más chicos.

Usted ama a los niños, yo también; entonces, vamos a protegerlos entre todos.

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<> Este artículo se publicó el 23 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Navidad: ¿celebración cristiana, fiesta pagana o atraco comercial?

La opinión de…

 

J. Enrique Cáceres-Arrieta

Cada año el mundo occidental celebra Navidad o el nacimiento del niño Jesús, según el cristianismo neotestamentario, el Hijo de Dios.

¿Nació Jesús un 25 de diciembre?   No. Nació en el mes de Etanim o Tishri. Entre septiembre y octubre del siglo I de nuestra era.   Lo extraordinario no es en qué mes nació el Señor, sino que nació y hay ¡39! fuentes extrabíblicas que lo reafirman. (También existen innumerables e irrefutables evidencias de la confiabilidad de los 66 libros canónicos de la Biblia)    Esto es, no solo los testigos oculares y los que consultaron fuentes de primera mano (testigos presenciales) para escribir el Nuevo Testamento lo registran, sino que también ¡39! fuentes seculares confirman la historicidad del Señor Jesucristo. Hoy, ningún historiador serio niega tal hecho histórico.

¿Se originó la Navidad en fiestas paganas? Mucho indica que sí. Sin embargo, la valía de la Navidad está en que el niño Dios nazca, desarrolle y crezca en mí y el prójimo lo vea a él en mi estilo de vida y palabras.    Sin eso, ¿qué cristiano soy y qué Navidad celebro?    No veo inconveniente en un arbolito, pesebre, villancicos. Observo con preocupación a Papá Noel por usurpar el lugar del hijo de Dios. Y percibo falsedad y materialismo en celebrar el cumpleaños del Señor Jesús olvidándose del cumpleañero y siguiéndoles el juego a los comerciantes ansiosos por estafar.

Dado que el nacimiento de un Niño es razón esencial de la Navidad, ¿es veraz la narración del nacimiento virginal de ese Niño? ¿Hablamos de un mito registrado en otras religiones o de un hecho histórico que está más allá de mente y laboratorio naturalistas? C. S. Lewis sostiene: “Si él [el crítico] me dice que algo en el Evangelio es leyenda o romance, quiero saber cuántas leyendas y romances ha leído, cuán bien está su paladar entrenado en detectarlos por su labor; no cuántos años se ha pasado en el Evangelio”. Añade: “He estado dedicado a leer poemas, romances, literatura visionaria, leyendas y mitos toda mi vida. Sé cómo son. Sé que ninguna de ellas [narraciones evangélicas] es así”.

Sin pasar por alto que cada rama de la ciencia tiene su campo de estudio y límites en el vasto conocimiento humano para su comprensión y así evitar sesgos y disparates, es interesante notar que la teoría de la relatividad de Einstein no descarta los milagros, sino que el universo está abierto a todas las posibilidades.   Ya no hay absolutos y todo intento por establecer una ley universal de causalidad (causa y efecto) está condenado al fracaso. Además, hasta ahora, los descubrimientos de la física cuántica no obstaculizan en absoluto la fe trascendente, sino que está abierta a posibilidades metafísicas.   Dios y los milagros son posibles en un sistema abierto.   Expresar lo contrario es filosófica y científicamente irresponsable.

Humanamente es improbable que una mujer conciba sin la intervención del espermatozoide del varón. Pero… ¿quién dijo que Dios es humano?   Es sobrehumano. Vive en lo sobrenatural, mas interviene en lo natural y hace milagros (hechos sobrenaturales), porque tiene tal facultad y sus leyes son superiores a las naturales. Un milagro está sobre leyes naturales. Si no lo creo, es mi problema y decisión.

Pero ello no invalida que Dios hace milagros, interviene en la vida de las personas y si tiene que pasar por encima de leyes humanas y naturales, lo hace por tener leyes superiores. Si Dios no pudiese moverse por arriba de las leyes que utilizó para crear el universo y la vida, ¿qué clase de dios sería? No fuese Dios sino –como creen algunos– “invención”, “espejismo”, “ilusión” o “producto de neurosis humanas”.   Si no trascendiéramos leyes naturales, no podríamos volar en avión, cohete y transbordador ni combatido enfermedades. Si el humano ha conseguido trascender leyes naturales, ¿qué hay de raro que el sobrehumano Dios traspase límites naturales o humanos para auxiliarnos porque nos ama?

Ante el interrogante cómo quedar embarazada si “aún no conozco varón”, Gabriel responde a María:   “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual el santo ser [engendrado] será llamado Hijo de Dios”. (San Lucas 1:35)

María sabía que la “Shekiná” del Altísimo se había manifestado como nube al posarse sobre el Tabernáculo, el Templo y los servidores de Dios. Cada vez que Dios se presentaba había manifestación ilimitada de su poder. Hoy sabemos que dicho poder provocó el Big Bang, que confirma que alguien activó el gatillo que dio origen al cosmos. Desde entonces, tal energía sustenta al universo y la vida. (Hebreos 1:3) Ahora, ese ser de infinito poder descendería sobre María para engendrar en ella un niño que era y es el Hijo de Dios y puede salvarnos y liberarnos de nuestra naturaleza pecaminosa.

La conclusión lógico-filosófica debe ser: si ese ser con poder omnipotente e inmensurable fue capaz de crear el cosmos y la vida, teniendo leyes superiores a las de la naturaleza, ¿le sería imposible engendrar a su hijo en el vientre de una virgen sin los elementos naturales esperma y óvulo? ¡En ninguna manera!   La imposibilidad no está en el Supremo sino en la incapacidad de la finita mente humana para captar los actos del omnipotente.

Los límites no los tiene Dios. Están en las ciencias naturales que no han podido ni podrán crear vida humana genuina sin el espermatozoide y el óvulo. Sospechoso es que se considere normal y científico que el humano descubra leyes que trascienden leyes naturales. Pero se rechace que Dios tenga leyes superiores a las naturales. “Es más fácil destruir un átomo que un prejuicio”, escribió Einstein.

Los avances naturalistas sobre creación de vida en laboratorio parten todos de vida preexistente porque la vida, el nacimiento virginal del niño Jesús y la celebración auténtica de la Navidad tienen un autor: el Dios de la Biblia.

¡Feliz Navidad y próspero año 2011!

<> Este artículo se publicó el 23 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

La resiliencia latinoamericana

La opinión de…

 

Virgilio Levaggi

Una de las principales noticias del año es la capacidad demostrada por la mayoría de países latinoamericanos para paliar y superar los efectos de la crisis que se inició en Wall Street, en 2008.

Hoy, incluso, se habla de que la segunda década del siglo XXI –o del tercer milenio, si se prefiere– podría ser una década de oportunidades para la patria grande. Una etapa de nuestra historia en la que algunas de nuestras sociedades se insertarán definitivamente en el mundo desarrollado y muchas tendrán la posibilidad de realizar avances significativos en dicha dirección

Estamos ante un ejemplo de resiliencia, es decir de capacidad –individual y colectiva, en este caso– para enfrentar adecuadamente los contratiempos que supuso la expansión de la crisis financiera hacia la economía real y a los hogares de la gente.

La entereza de nuestras sociedades y de sus miembros fue acompañada por prudentes decisiones públicas que están permitiendo que nuestras economías salgan fortalecidas de la experiencia y un horizonte de esperanza aparece ante la patria grande. Opciones oportunas del sector privado han potenciado las políticas públicas sensatas y contribuido, así, a generar sinergias positivas.

Hay una variable que amerita ser profundizada: gracias a que son más las latinoamericanas y los latinoamericanos que trabajan en mejores condiciones, hay una mayor participación en los esfuerzos productivos para superar la crisis y así más protagonistas satisfechos de su propia contribución al progreso común.

El desempleo urbano, al sur del río Grande, ha bajado ya a niveles previos a la crisis.

Entre 2004 y 2008 la región vivió uno de sus mejores quinquenios en muchas décadas. Muestra de ello es que entre 2006 y 2008 pasamos de 126 millones de déficit de empleo formal urbano en Latinoamérica a 106 millones. Es decir, no solo logramos controlar el aumento de dicho déficit sino disminuirlo, gracias –entre otras cosas– a que logramos tasas de crecimiento económico superiores a 5% –como lo sugirió la OIT– que fueron acompañadas por políticas deliberadamente orientadas a la generación de empleo.

En Centroamérica la mejora de la tasa del producto bruto interno es una tarea pendiente; mientras que en Panamá y República Dominicana se esperan este año crecimientos superiores a ese 5% que pueden hacer la diferencia para muchos.

La aceleración del crecimiento parece ser una tarea que reclama una estrategia que trascienda lo nacional para, desde el espacio regional centroamericano, buscar aumentos de productividad y de generación de más y mejores empleos en la formalidad. Economías de escala, integración de cadenas productivas, sinergias en los programas sociales, esfuerzos mancomunados en ciencia y tecnología, así como en educación para el emprendimiento podrían ser parte de la agenda para que los países centroamericanos se inserten más vigorosamente en este tiempo de oportunidades que hemos logrado generar los latinoamericanos.

Si queremos avanzar firmemente hacia el desarrollo hay que perfeccionar el conocimiento de cómo la agenda de trabajo decente que nuestras sociedades fueron asumiendo la década pasada ha contribuido con la resiliencia latinoamericana respecto de la crisis. Ello será útil para buscar cómo aplicar las lecciones aprendidas no solo en el combate contra la pobreza, sino también en aquel otro, no menos importante: contra la desigualdad.

En la tarea propuesta por Mario Vargas Llosa, de que América Latina deje de ser el continente del futuro para serlo del presente, una forma de profundizar la democracia es contribuir con que haya más y mejores puestos de trabajo productivos.

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<> Este artículo se publicó el 24 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Saber elegir es vivir responsablemente

La opinión de…

José María Estrada Solórzano

Todas las cosas que hacemos y pensamos están guiadas por la profunda necesidad de satisfacer necesidades percibidas como imprescindibles o para curar dolores insoportables. Si bien es cierto que en la mayoría de los casos la lógica convence,  es la emoción y la pasión la que nos motiva a actuar.

En el proceso de actuar solo unos pocos prefieren la verdadera libertad de pensamiento y acción; la mayoría no busca más que amos.   A tal efecto la persona está dispuesta a entregar su libertad a cambio de que el amo perdone sus pecados por intermedio de unos cuantos ayunos, unos cuantos padres nuestros y ave marías, unos cuantos ritos diarios o anuales y la nunca olvidada limosna o dádiva, contante y sonante o en especies, vía el representante local o vía teletón.

Es cierto que se hace necesario aceptar la imperfección de los sentimientos para poder arriesgarse a sentirlos y vivir con ellos, aunque sea por el tiempo necesario para lograr cambiarlos.

Pero por otro lado las personas no se arriesgan a sentir porque temen ser heridos emocionalmente. Necesitamos aceptar y encontrar los valores que nos importan aun en las imperfecciones de los demás, por la sencilla razón de que este es el estado natural de los seres que nos rodean. Y que demás está decir, tenemos que convivir con ellos so pena de quedar aislados emocionalmente en el tiempo, en el espacio, en el conocimiento y en el sentimiento.

La necesidad de saber elegir es un imperativo irrevocable e irrenunciable.  Un ser humano ignorante y hambriento es fácilmente manipulable.   Es un hecho comprobado que el ser humano desde su primera crisis existencial necesita del componente espiritual para tratar de entender lo que no puede explicar racionalmente.

El tupido velo de la ignorancia académica, la incapacidad de ejercer libremente el pensamiento crítico, la conveniencia de transferir sus pecados a un ser supremo que todo lo perdona y promete la vida eterna a cambio de la esclavitud emocional que no cuesta nada al pecador, atizada convenientemente por la religión, es el caldo de cultivo de la irresponsabilidad y la falta de respeto del ser humano para con el prójimo. La venta y compra de indulgencias tiene hoy en día muchas máscaras.

La búsqueda del Dios de cada uno es un desafío individual. Cada persona es responsable de su propia búsqueda, pues si bien es cierto que un hombre con sabiduría puede compartir sus experiencias, jamás podrá compartir sus resultados.

La educación hace al individuo fácil de guiar, pero muy difícil de manipular; hace al individuo fácil de gobernar, pero muy difícil de convertirlo en esclavo. Y la educación, tanto la del hogar como la académica, son las cosas más importantes que los padres responsables pueden heredar a sus hijos. No olvidemos que lo más importante en la vida no es lo que se ha perdido en el camino, sino lo que se logra hacer con lo que nos queda. Es oportuno recordar la expresión del filósofo: “He sido un hombre afortunado; en la vida nada me ha sido fácil”.

Es bien conocido que el dinero puede comprar un libro, pero no el conocimiento dentro del mismo; el dinero puede comprar la mujer que nos parió, pero no la madre dedicada y responsable; el dinero puede comprar un reloj, pero no el tiempo que marca ni el perdido; el dinero puede comprar al hombre, pero no a un padre con ataduras inquebrantables; el dinero puede comprar una casa. pero no un hogar responsable; el dinero puede comprar el espejo, pero no la conciencia que nos mira; el dinero puede comprar una noche de pasión, pero no un día lleno de sacrificio y paciencia; el dinero puede comprar la tecnología, pero no más tiempo con la madre inolvidable.

Según Aristóteles: “Todos los seres humanos tienen naturalmente el deseo de saber”.   Y no hay religión alguna que pueda impedirlo. Según san Agustín: “He encontrado a muchos que querían engañar, pero ninguno que quisiera ser engañado”.   Los obispos, jeques y rabinos deberían tomar nota.    Según Einstein, “La ciencia sin religión está coja, la religión sin ciencia está ciega”. Yo añado. Los buenos ratos hay que fabricarlos porque los malos llegan solos.

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<> Este artículo se publicó el 25 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.