Los cables de la Embajada Americana y Wikileaks

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM ASVAT
easvat@elsiglo.com

Demasiada importancia le estamos dando a unos cables con opiniones espontáneas de personeros del gobierno sobre algunos temas o decisiones nacionales.

 

La opinión de un presidente o un ministro en una conversación privada no refleja la posición del país ni la conclusión a la que se llega sobre un tema determinado.

 

Cuando se perfeccionaba el proceso de licitación sobre la expansión del Canal de Panamá, todos los que veíamos a los grupos participantes estábamos enterados de la situación financiera de la empresa española SACYR. Este tema era de conocimiento público y la preocupación también me abordó porque nadie, en su sano juicio, deseaba que el proyecto más importante del país sufriera un revés.

 

Que el Presidente y el ministro de Relaciones Exteriores de Panamá hayan hecho comentarios negativos o de incertidumbre, en esos momentos, eran legítimos. Del Presidente, generalmente, sus comentarios esporádicos o espontáneos no tienen fuerza alguna. Su estructura de pensamiento está basada primero en una afirmación sin fundamento y luego, que se le explique, puede variar inmediatamente su juicio sobre un determinado tema.

 

El ministro de Relaciones Exteriores es distinto y como todos los panameños, a veces nos angustiamos. Pero esto es normal y no refleja posición de país.

 

Los cables que divulga Wikileaks, en definitiva, provienen de esas constantes informaciones que los diplomáticos envían a sus superiores. Es información del día a día y de los constantes contactos con funcionarios del Estado o generadores de opinión. No responden a políticas de Estado o a decisiones finales.

 

Sobre el tema de la licitación de la expansión del canal, tampoco observo nada negativo en que el embajador de un país promueva que se analice la propuesta de sus empresas. Lo interesante de todo este proceso es que la licitación se la ganó otro consorcio y la supuesta presión norteamericana no tuvo efectos en el proceso de licitación. Creo que en ese tema la Autoridad del Canal de Panamá y el Gobierno Nacional no influyeron en la elección del ganador, sino que dejaron que los resultados se sujetaran a los términos del proceso establecido.

 

Aquí, con estos cables diplomáticos, no se ha muerto nadie. No se ha perdido nada. Tampoco se ha descubierto el agua tibia. Lo relevante de todo este affaire Wikileaks es que el mundo conoce la lavandería del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Millones de pequeños datos que se recogen día a día, que van formando la percepción de los gobernantes y los países.

 

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<> Artículo publicado el 22  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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