La renuncia del Embajador de Panamá en Washington

Bitácora del presidente  – La opinión del Abogado,  Empresario y actual presidente de los diarios La Estrella de Panamá y el Diario el Siglo…

EBRAHIM  ASVAT
easvat@elsiglo.com

A todos nos sorprendió que un abogado reconocido en la plaza, y con un entusiasmo para ejercer el cargo más importante del servicio exterior, haya presentado su renuncia irrevocable un día antes de la visita del Presidente a Washington.

 

No le niego los méritos a Jaime Alemán. Es un excelente relacionista público y cautiva a tirios y troyanos en esa fauna política que es Washington D.C. Sin embargo, su precipitada renuncia me provoca repulsión.  ¿No lo podía hacer en Enero?  ¿ Por qué actuó de manera precipitada?,  sobre si conocía que al día siguiente el Presidente de la República visitaba los Estados Unidos de América y nada debió producir un comentario negativo o una incomodidad a su visita.

 

Al fin y al cabo se representa a un país y frente a terceros le debemos vender la mejor imagen de lo que somos y aspiramos. Nuestras pequeñeces o desavenencias pueden esperar.  Lo imperdonable es que predominen sobre una visita presidencial y se asuma la actitud del poco me importa por razones de orgullo o pasión.

 

Me entristece una renuncia con ese estilo inapropiado y me preocupa que luego se encubra con comunicados y declaraciones de prensa que a todos luces se alejan a cualquier verdad.   La visita presidencial, tanto a los medios de comunicación como el encuentro con los empresarios americanos, no contó con la presencia del Embajador Alemán según se desprende de las fotos publicadas.

 

Existirá el día que más allá de nuestros distingos de clase o abolengo, de nuestra condición económica o intelectual podamos madurar lo suficiente para privilegiar al país por encima de nuestros intereses, de nuestros caprichos y necedades?

 

Un embajador le debe obediencia jerárquica al Ministro de Relaciones Exteriores y al Presidente de la República. Sus actos y sus desavenencias pueden producir una destitución o renuncia.   Si la decisión es voluntaria no lo puede hacer en condiciones que deje mal a su superior jerárquico o al país en su trato y relación con otros países. !Qué hay detrás del telón¡, no es materia conocida hasta el momento. La forma nos condena a vernos a nosotros mismos como una caricatura de país por no decir república banana.

 

En otro tema concurrente desconozco quien fue el sabio que lleva a un Presidente en vísperas de navidad a la ciudad de Washington para reunirse con supuestos empresarios y políticos importantes, vender la imagen de Panamá en los medios publicitarios y realizar entrevistas. En estos días los políticos y empresarios están pensando en las fiestas y cócteles navideños, las compras y a donde van a pasar las vacaciones.

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<> Artículo publicado el 20  de diciembre  de 2010  en el diario  El Siglo, a quienes damos,   lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
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