Omisión retardada, Procurador titular

La opinión de…

 

Donatilo Ballesteros S.

Las informaciones que han sido publicadas en los distintos diarios locales concitan a la reflexión sobre acciones que debieron ser tomadas con oportunidad, previendo situaciones difíciles, inesperadas y, sobre todo, ineludibles.

Con la condena de la titular y su consecuente destitución, se designó al Procurador suplente para cumplir así lo establecido en la Constitución Política. Pese al tiempo transcurrido, sin justificación ni explicación convincente, se ha omitido la designación del Procurador General de la Nación titular, con lo cual el Consejo de Gabinete retarda un hecho jurídico que lo faculta para elegir un candidato, hacer el nombramiento y someterlo a la aprobación del Órgano Legislativo.

Pareciera que entre las filas de la alianza gubernamental no hubiese candidatos de aceptación general o que se pretende mantener en el ejercicio del cargo a quien lo ejerce como suplente, lo cual obliga a designarle como principal y escoger a otro que lo reemplace como suplente. Ahora que sale a flote un escándalo mayúsculo, por las implicaciones que conlleva y por los funcionarios que empiezan a lanzarse imputaciones, es más que inevitable la designación del titular en el más elevado cargo del Ministerio Público, para atender su saneamiento, recobrar su prestigio, inspirar confianza en su personal, elevar la moral de los buenos funcionarios y desplazar a quienes están allí por un salario y no por capacidad, ni profesionalismo.

Todo el país espera que los hechos denunciados no transiten hacia el olvido y que, por el contrario, cada uno de los que han contribuido, por acción o por omisión, sean enfrentados con rigor, porque allí labora mucha gente honesta, productiva y capaz, que tendrán justificada preocupación por los acontecimientos, bochornosos y desestabilizadores de la institución a la que ellos sirven con aportes valiosos, pero que otros minan, porque no han logrado escalar por méritos, moralidad o profesionalismo.

Conozco a muchos servidores del Ministerio Público, sé de su entrega y esfuerzo por cumplir, pese a que sirven de escalera a los nuevos empleados, cuyas ejecutorias palidecen ante el rendimiento, objetividad y sentido de responsabilidad de los tradicionales, ignorados y hasta despedidos.

Es no solo urgente, sino impostergable que el Consejo de Gabinete inicie la gestión –hasta ahora una omisión retardada– para designar al Procurador titular y a su suplente, en el evento de que el actual sea designado como principal o deje el cargo por algún motivo. El país no puede continuar en un letargo pernicioso, es necesario ofrecer una imagen de rectitud, de justicia sin nombres, de ejemplar respeto a la ley, en una entidad oficial que hoy carece de credibilidad, lo que incomoda a muchos de los que se han visto vinculados al Ministerio Público.

Qué diría don Víctor De León frente a los acontecimientos denunciados o que pensaría un Carlos Pérez Castrellón, solo para mencionar dos nombres de los muchos que le dieron lustre y confianza a la labor del Ministerio Público. Señores del Consejo de Gabinete, manos a la obra, la omisión retardada en la designación del titular del Ministerio Público debe subsanarse cuanto antes.

 

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<> Este artículo se publicó el  25  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

 

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