Los reyes de turno…

La opinión de…

Rafael Gerardo Pérez

¡La democracia! motor de la ideología política de las masas de América y el mundo, perfecto sistema montado en un escenario mediático y engañoso, donde las promesas no se cumplen, pero sí se olvidan.    Defendida a capa y espada por unos y pisoteada cruelmente por otros, es el eje de un espectáculo sin sentido del que todos somos espectadores, partícipes y víctimas.

Una mancuerna monárquica que cambia de rey cada cinco años, en donde los aristócratas de turno viven como verdaderos reyes a costilla del pueblo, mientras que los que no están en el trono esperan pacientemente su oportunidad.

La democracia es un tipo de monarquía totalitaria que usa como armas la mediatización social y la sugestión de masas, en un grotesco espectáculo, en donde el país se divide en dos bandos para apoyar y defender a muerte al sucesor al trono que le parezca como –algunos dirían– “menos peor”, el pueblo ahora se transforma en un impávido testigo del absurdo festín de votos, ganadores y perdedores, el cual lleva al trono al nuevo monarca de la nación.

La campaña comienza y cada bando se arma de un arsenal de publicidad engañosa y promesas vacías que desafían el poder de cualquier gobernante, y así empieza la batalla de encuestas y promesas, de sobornos y difamaciones, donde el ganador se decide por el costo de las campañas radiales y televisivas o quien más ídolos populares, cantantes y actores tenga de su lado, o bien el que mejor baile o cante.

Los candidatos a rey o reina intentan, con ahínco, hacer creer a sus futuros súbditos que no son ricos y poderosos, sino todo lo contrario: pobres, sencillos y humildes, hasta el punto en que la ciudadanía lo termina creyendo.

Y cuando esta batalla termina y es elegido el nuevo rey de la república, el bando ganador derrocha todo el dinero que le quedó, después de la costosa campaña, en rimbombantes celebraciones, con la esperanza de que es un nuevo comienzo, que el verdadero cambio ha comenzado, y pronto todo este dinero se les ha de reembolsar con intereses.

Es así como este ciclo se repite cada período electoral, una y otra vez, y aunque el ganador no haya cumplido las expectativas del pueblo en el período pasado, es elegido otra vez ya que los votantes no poseen memoria a largo plazo y no recuerdan más allá, de su actual gobernante y monarca, al que repudian con todas sus fuerzas, pero que para la próxima campaña electoral volverá a ser elegido.

 

*

<> Este artículo se publicó el  18  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.
Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: