El ahorro como herramienta de crecimiento

La opinión del Jurista…

 

Fernando Sucre Miguez

Cuando acepté ocupar un puesto en la junta directiva de Mi Banco, S.A. BMF, nunca creí que tal experiencia sería tan enriquecedora como los es. Ver llegar a cientos de panameños con un sueño de negocio y ayudarlos a construirlo me ha llenado de mucha satisfacción en estos últimos cinco años.

Para una mayoría de ciudadanos escapa de su óptica que de los tres y medio millones de panameños –por cierto mal contados– que viven en nuestro Panamá, una gran cantidad son micro o pequeños empresarios o, por lo menos, aspiran a serlo.

Mucho se habla a todos los niveles gubernamentales y bancarios de iniciativas encaminadas a otorgar créditos a estos emprendedores, pero poco se hace, pues aunque parezca increíble no se trata de un tema simple, porque en la mayoría de los casos son personas sin recursos o bienes tangibles que puedan poner como garantía de sus obligaciones. Se trata más bien de entablar una relación de confianza, credibilidad y apoyo a quien aspira mejorar su situación económica.

Mi Banco, S.A. BMF desde su fundación ha coadyuvado al desarrollo del país. Con una misión clara y, en muchas ocasiones silenciosa, ha sacado de la pobreza a cientos de panameños. Sin embargo, este no es un proceso sencillo, requiere de educación a quienes se presentan con planes muy concretos, pero que no saben cómo desarrollarlos con éxito.

Uno de los puntos en los que los emprendedores han manifestado mayor deficiencia es el ahorro. El ahorro se define como parte de la renta o ingreso de una persona o empresa, no utilizado, y que se guarda para futuras inversiones o imprevistos.

Las personas no tienen claro el potencial que conlleva el ahorrar. No me refiero al ahorro con propósitos de adquirir bienes, sino al ahorro para realizar inversiones que producirán mayores riquezas. ¿Pero, para qué me serviría ahorrar? Pues, para invertirlo en mi negocio, para ponerlo como garantía de algún crédito o para imprevistos de la vida como enfermedades, accidentes, educación y hasta para los tiempos de las vacas flacas, que siempre llegan.

El ahorro erróneamente se proyecta como un mecanismo para adquirir un carro nuevo, un televisor plasma o el último celular de moda, todos ellos objetos perecederos que no generan riqueza y que se devalúan desde el instante que salen del establecimiento comercial. Inclusive, aquellas personas que ahorran los excedentes de sus ingresos, depositando los mismos en los bancos, ayudan indirectamente a otros, pues con esos fondos el banco otorga créditos a personas y/o empresas que los requieren y ello construye mayor riqueza a través de la creación de nuevos negocios.

Si usted considera que su nivel de ingreso se mantendrá inalterable el resto de la vida de su negocio, lo más seguro es que no creerá en la necesidad del ahorro. Pero si usted estudia los acontecimientos económicos mundiales de los años recientes, se percatará de que hasta las mayores empresas del mundo se las vieron mal por falta de previsiones como el ahorro.

Por bajo que sea su ingreso, el ahorro debe formar parte del presupuesto mensual de cada quien. Inclusive, en otros países existen comunidades en las que se organizan por grupos para ahorrar de forma colectiva, basándose en el ingreso de cada uno de sus miembros, quienes se fijan una meta en común y trabajan en conjunto para llegar a la misma. Tal vez esa figura sea muy sofisticada para los panameños, pero pensemos en crear metas comunes en familia, donde cada uno aporte su grano de arena para el beneficio común de todos.

Por ello, si usted tiene la aspiración de crecer como persona, en su negocio y mejorar su estilo de vida, piense en empezar a ahorrar hoy mismo, pues el tiempo es lo más importante que se nos ha dado y una vez transcurrido no regresa.

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<> Este artículo se publicó el 18 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El ‘zipper’ electoral

La opinión de…

Eugenio L. Morice

El novicio de la tríada electoral ha propuesto el zipper, que intercala a candidatos de ambos sexos en las papeletas, indistinto de los méritos electivos; o que los partidos reserven a las féminas el 50% de los puestos en las listas de sus primarias. La propuesta busca incrementar la representación de las mujeres, en base a que una democracia no funciona adecuadamente cuando la mitad no participa en las decisiones. El zipper es jerárquico y emblemático, ya que reserva cargos sobre aquellos elegidos merecidamente. Por demás, contradice la igualdad consagrada en la Constitución y legislación nacional.

Estoy a favor de acrecentar la participación de las mujeres, así como de tantos otros grupos sociales, pero no con las alternativas que cocinan en una comisión de reformas que nunca antes ni ahora ha producido proyectos que se acerquen a los postulados del 1 y 2 de la Constitución.

La cuota del zipper puede aplicarse por ley o por los partidos, su fin es afectar el resultado de una elección. Bélgica es el único de la Unión Europea que la ha establecido por ley, sin embargo, ocupa el lugar 11 de mujeres parlamentarias. Francia, Italia y Reino Unido la aprobaron, pero sus tribunales las declararon inconstitucionales. El aumento de mujeres parlamentarias en varios países de Europa se debe a que los partidos, en aras de la equidad y práctico objetivo de ampliar su fuerza electoral, han balanceado sus candidaturas entre mujeres y hombres, incluso dentro de sus órganos internos.

Acreditándole alegórica coautoría a la tríada del TE, el extenso y oneroso informe del PNUD menciona que el estudioso Mark P. Jones refiere que la ley de cuotas panameña (30%) es inefectiva, ya que la Asamblea es la que tiene menos mujeres de toda Latinoamérica; pero adelanta que la causa radica en el diseño electoral panameño, citando las diminutas magnitudes circuitales, voto preferencial y reparto por residuos. En síntesis, Jones ofreció recatadamente pocos ejemplos, para no decir que el sistema es una aberración.

La reforma constitucional de 2004 trancó la conformación de circuitos de mayor magnitud, amplitud que permitiría superar el obstáculo electivo que enfrentan los ciudadanos de diversos varios sociales, sean mujeres u hombres, por cuanto los diminutos privilegian a los adinerados, ricos de pueblo, ostentadores del poder estatal e, incluso, a dirigentes sindicales que se valen de las finanzas de sus organizaciones. Por supuesto que la conformación de circuitos de mayor dimensión debe acompañarse de un adecuado método de votación y mecanismo matemático de elección que se aproxime a un reparto proporcional de escaños o cargos.

El irracional sistema electoral imperante es un obstáculo a la amplia participación y representatividad de candidatos y candidatas. No será el zipper, cuotas obligatorias, absurdas candidaturas por la libre que nadie sabe sus ideologías, etc., sino una reforma constitucional que, entre tantos, restrinja la reelección legislativa y municipal a un período, asigne la facultad de establecer las divisiones políticas del país a equipo multidisciplinario, consejo nacional electoral que administre las consultas populares; y ley de partidos que fije las pautas democráticas que deben ceñirse, para evitar feudos privados.

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<> Este artículo se publicó el  17  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El centro bancario y sus beneficios

La opinión de…

 

Issamary Sánchez Ortega

Como buenos panameños sabemos y conocemos cuáles son los pilares de nuestra economía: El Canal de Panamá, la Zona Libre de Colón, el sector inmobiliario, el comercio y nuestro centro bancario.

Es por ello que a través de este espacio aprovecho para resaltar algunos de los beneficios de nuestro centro bancario:

1. Economía dolarizada: La moneda de curso legal en nuestro país es el balboa, el cual es equivalente al dólar estadounidense y circula legalmente desde 1904. Esta situación permite que Panamá no se vea afectada por las fluctuaciones de moneda y evita que nos veamos inmersos en una crisis económica mundial.

La economía panameña es calificada como totalmente dolarizada y sin banca central.

2. Posición geográfica privilegiada: Panamá se encuentra ubicado al sureste de América Central, limita al norte con el mar Caribe, al sur con el océano Pacífico, al este con la República de Colombia y al oeste con la República de Costa Rica.

Debido a su condición de país de tránsito, Panamá se ha convertido desde las primeras épocas en un punto de encuentro de diversas culturas. Es por ello que grandes inversiones de capitales extranjeros procedentes de empresas de gran envergadura, incluyendo entidades bancarias, se han establecido en nuestro país.

3. Estabilidad política: El Gobierno panameño es democrático, con un Estado independiente y soberano, distribuido en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

A pesar de que los porcentajes de criminalidad han aumentado, se mantienen niveles aceptables en comparación con otros países.

Hoy en día se están negociando varios tratados de libre comercio y acuerdos con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico que buscan que Panamá salga de las listas negras que nos enmarcan como paraíso fiscal.

4. Personal capacitado: En la actualidad contamos con universidades que gradúan licenciados en banca y finanzas, lo cual representa una especialización en la materia. Sin embargo, en temas de actualización como maestrías, cursos y diplomados a nivel local son muy escasas las opciones, por lo que muchas veces recurrimos a estudios en el extranjero.

5. Normativa actualizada: Basados en los principios para una supervisión bancaria efectiva (Basilea II), Panamá cuenta con una normativa bancaria moderna, considerando que nuestra última actualización versa del año 2008, acompañada de acuerdos bancarios vigentes a la fecha.

A través de normas eficaces que regulen y supervisen la actividad bancaria, nuestros clientes se sienten más seguros de invertir y poner sus dineros en la banca panameña.

6. Tecnología de punta: Actualmente contamos con dispositivos, sistemas, redes e instalaciones óptimos para brindar los mejores servicios de telecomunicaciones. Esto hace que Panamá se distinga por su avanzada tecnología en telecomunicaciones en Latinoamérica, siendo una potente industria en el país.

Por lo antes expuesto, es importante que conozcamos nuestras ventajas, con la finalidad de sacar el mejor provecho y mejorar cada día nuestro sistema bancario.

En la medida en que cumplamos con las exigencias que se nos impongan como centro bancario internacional a través de Basilea II, Grupo de Acción Financiera, Gafic, entre otros, nos mantendremos a la vanguardia como centro bancario de altura y ejemplo internacional.

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<> Este artículo se publicó el 17 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Hacer patria

La opinión de…

Mario Velásquez Chizmar

Un año más, y Panamá aún no se gradúa en términos de desarrollo.  Aumenta su población, fundamentales índices económicos mejoran, rascacielos decoran su capital, pero la pestilencia de la bahía, la basura acumulada, escuelas derruidas, diversidad de escudos, contrataciones directas, envenenamiento estatal, diablos rojos y falsos profetas, mantienen un alto nivel de crecimiento vegetativo.

En esencia, los problemas de hace 30 años, versiones modernas, siguen frenando nuestra evolución. Campea la confusión entre hacer negocio y hacer patria.  Volvió un gobierno de, por y para la minoría. Los bocatoreños ya experimentaron que la policía retornó a su papel de protección de un sector minoritario de esta sociedad y que el Gobierno renunció a su misión natural de convencer. La incredulidad se generaliza. Pero la esperanza no ha muerto. Sembrar con oportunidad y cultivar con sensatez, permitirá cosechar con éxito.

La enorme decepción popular generada por el fraude del cambio, traslada al PRD una mayor y vital responsabilidad social en lo que respecta a su rol de oposición y su obligación histórica de guiar a este pueblo por senderos seguros e irreversibles de liberación social y crecimiento cualitativo y generalizado. Es dañino para el presente y el futuro, distraerse con el pasado, pero el PRD es el único colectivo político con tradición de levantar la dignidad nacional en aras de un crecimiento socio-económico real que extienda sus beneficios sobre el conjunto de la sociedad, posibilitando así que este pequeño país se “agigante” en el planeta y sus habitantes lo amen de todo corazón.

Las acciones deben sustituir las palabras. Los políticos deben entrenarse más para el diálogo que para el discurso. La verdad, aunque dolorosa, debe primar sobre las encantadoras promesas. Al final el pueblo lo agradecerá. Pero un PRD dividido no podrá ganarse el cariño popular. Una labor combativa, permanente y firme contra los exabruptos, sobresaltos y maniobras del Gobierno, será sepultada por la atomización del partido, que no se puede disimular.

En el PRD estamos obligados a fortalecer un equipo, para recuperar el poder y gobernar a favor de las grandes mayorías y por un Panamá pujante e imbatible. La actuación independiente de los precandidatos en el ámbito nacional, trasciende la existencia de democracia interna y proyecta una imagen de escabroso hervidero de pasiones, como si las primarias requirieran del voto nacional y no exclusivamente de los votos de los perredistas.

La polémica debe dirigirse a las bases del PRD, a fomentar la consolidación del equipo ganador, a mostrar alternativas y figuras nuevas y sin techo de vidrio, a convencernos de que conocen la línea, que la entienden, que están comprometidos con ella, que usarán las luces largas para llegar a la meta y las bajas para no tropezar con los obstáculos inmediatos, que la razón guiará el ejercicio de su autoridad para ganarse el respeto de los subordinados, que anhelan un partido popular y no elitista, ni sucursal del Club Unión, ni de La Cáscara, que quieren solo un PRD haciendo oposición y gobernar para hacer patria.

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<> Este artículo se publicó el  15  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Comité Olímpico de Panamá y la legislación

La opinión de…

 

Samuel A. Mowatt J.

En un artículo anterior sobre la “Génesis de la Problemática del COP”, concluí que el Comité Olímpico de Panamá y la Organización Deportiva Panamericana (Odepa) aceptaron el fallo del Primer Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial (5 de agosto de 2006) que declaró ilegales las elecciones realizadas por el COP en diciembre 2002; y el COP de inmediato acordó convocar a elecciones para el 31 de agosto 2006, disposición confirmada y avalada por Mario Vásquez Raña, presidente de la Odepa, quien envió nota el 22 de agosto 2006, instruyendo a Melitón Sánchez sobre el particular.

En agosto 2006 se hicieron dos elecciones, Odepa avaló aquella en la que resultó electo presidente, Melitón Sánchez, hecho que prolongó la disputa y, consecuentemente, se acordó realizar una reunión en México (Sept. 2006) entre Sánchez, Miguel Vanegas, Vásquez Raña y Alejandro Blanco. Este último, presidente del Comité Olímpico de España. En esa reunión se decidió una nueva convocatoria a elecciones para la junta directiva del COP (diciembre 2006). Todo lo anterior definía en 2006 el estatus del COP.

El 15 de diciembre de 2006, varias organizaciones deportivas decidieron (sin participación de Odepa) realizar las elecciones en el COP, según lo establecido en los estatutos de 1970. Es importante recordar que el fallo del Primer Tribunal Superior del Primer Distrito Judicial señaló lo imperativo que era ceñirse a los estatutos del año 1970.

En enero 2007, con el aval de la Odepa y el COI, se efectuó otra elección para la junta directiva del COP, donde resultó electo Roger Moscote, tras la “sorpresiva renuncia” de Melitón Sánchez. Participaron como observadores Reynaldo González (COI), Felipe Muñoz y Ricardo Contreras, secretario general y asesor jurídico de la Odepa, respectivamente.

Frente a estos nuevos hechos que mantenían la disputa y los problemas, el COI suspendió temporalmente (julio 2007) al COP, lo que obligó al Gobierno a “aceptar un acuerdo” con Vásquez Raña, durante la realización de los Juegos Panamericanos de Brasil, para garantizar la no intromisión de las autoridades nacionales en los asuntos internos del COP.

Un anteproyecto de ley, discutido en la Asamblea y luego aprobado, según los procedimientos, puso en vigencia la Ley 50 de diciembre de 2007, que modificó la Ley 16 de mayo 1995, pertinente a la Autoridad Nacional del Deporte.

En la Ley 50 de 2007, el Capítulo V señala lo concerniente al COP, su ámbito de acción y las disposiciones legales que el Estado le confiere. Los artículos 15-F y 15-H señalan que “los estatutos y reglamentos del COP deben ser aprobados por el COI y que este es el único organismo que puede reconocerlo”; y “el COP que tenga el reconocimiento del COI, de conformidad con la Carta Olímpica, es el que tiene derecho al uso del símbolo, bandera, lema e himno olímpico”. De cumplirse con las normas legales, no hay asidero para más problemas, en el COP, en un futuro inmediato.

 

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<> Este artículo se publicó el  14  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

¿Justicia expedita o mora judicial?

La opinión de la Abogada…

Odalys Quintero Valdés

El tema de la mora judicial, ha sido tan debatido y cuestionado, por lo menos en los últimos 10 años, y hoy aún no se le ha encontrado una solución real.

Hay informes de este año que indican que ha habido una disminución, han creado los llamados tribunales de justicia con carácter temporal, pero los que estamos en los tribunales sabemos que esto no está resultando, y que hay una falta de voluntad enorme para hacerle frente a este problema y ejecutar las posibles soluciones a este mal.

Y una clara solución, empezando con lo más mínimo, es que en los lugares en los que se imparte justicia se tiene que modificar el horario de atención, porque el acceso a la justicia se encuentra con la barrera del horario de atención. No puede ser que muchos abogados, que litigamos, no podamos hacer ningún trámite en los lugares en los que se imparte justicia, en los horarios de 12 mediodía hasta las 2:00 p.m., esto es inaudito e inaceptable.

Los tribunales deben contar con dos turnos, y deben estar abiertos desde las 7:00 a.m. hasta las 7:00 p.m., por ejemplo, y créanme que esto reduciría en gran medida la mora judicial.

Este horario de atención debe hacerse extensivo a las juntas de conciliación y decisión, juzgados penales, juzgados de familia, es decir, a todos los tribunales, tanto administrativos como judiciales, como lo dicen los códigos y las máximas del derecho, la justicia debe ser expedita e ininterrumpida.

Empezar con algo tan sencillo como esto del horario de atención reduciría la mora judicial y aumentaría el empleo, si hay presupuesto para tantas otras cosas, que no tienen tal grado de relevancia como esta, entonces con mayor razón habrá presupuesto para crear dos turnos en todos los juzgados y tribunales de este país, empezando por los más congestionados.

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<> Este artículo se publicó el  16  de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que a la autora, todo el crédito que les corresponde.

Reflexiones democráticas

La opinión de…

 

Carlos Eduardo Rubio

Es preocupante el resultado de las últimas mediciones hechas a los panameños sobre su credibilidad en el sistema democrático. Hace un par de años, Panamá era solamente superado por Costa Rica como el país que más creía y valoraba la democracia como el mejor sistema de gobierno, tal cual son los pensamientos de Churchill, Sartori, Gandhi, Calvani, Maritain y Lincoln, por mencionar algunos.

Pero la cosa ha cambiado, especialmente luego de conocer las estadísticas según las cuales menos de un tercio de los panameños confía en la democracia. Parece improrrogable hacer las siguientes reflexiones, con el ánimo de volver darle esperanza a nuestro pueblo panameño, que sin democracia, sin ética y sin economía social de mercado no habrá prosperidad ni desarrollo en nuestro país, y nos estancaremos en el tercer mundo.

La primera pregunta será, ¿por qué la decepción? ¿Será por los tránsfugas o por los politiqueros? ¿Por las promesas incumplidas? ¿Por la demagogia? ¿Por los políticos empíricos sin ningún tipo de formación política o ideológica? ¿O por la equivocada percepción de que ganar las elecciones es ganar la lotería?

La democracia no crece silvestre, al contrario, es fortalecida con la participación de todos, en que en igualdad de condiciones participemos por medio de las vías democráticas en la construcción del bien común. Calvani fue sabio al relatarnos que la democracia debe ser perfeccionada donde esté consolidada, y debe ser consolidada donde esté implementada. Ya es hora de eliminar los métodos autoritarios, los irrespetos al estado de derecho. Ya llegó el momento de consolidar nuestro sistema y seguir las tendencias modernas sobre la democracia; todos los politólogos y grandes pensadores han dictaminado que la democracia como un sistema de votos y elecciones es cosa del pasado, y que lo anterior debe ser complementado con un sistema de pesos y contrapesos, en el que la toma de decisiones no se deje al libre albedrío de una sola persona.

Con ética y civismo, respeto a la palabra y a las leyes, aunado a profundos e inquebrantables principios democráticos, será la única manera de llegar al primer mundo y, por ende, a la calidad de vida digna que merecen todos los panameños. Necesitamos, seriedad, profesionalismo, voluntad y mucha responsabilidad para que logremos la transformación. Consolidemos la democracia, pero ya.

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<> Este artículo se publicó el 15 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

El Canal y la inundación

La opinión del Explorador y Conservacionista….

Luis Puleio

Por factores climatológicos, aun incontrolables por el designio de los hombres, las lluvias torrenciales que asolaron a nuestro país en los primeros días de este mes de diciembre y que continuarán hasta el mes de marzo, según pronósticos de nuestros avezados cientistas, hidrólogos, metereólogos y demás pronosticadores del tiempo, resulta lamentable cómo las condiciones climáticas del planeta han ido modificando paulatinamente el conocido calendario de estaciones de temporadas de lluvia y de verano en lo concerniente a nuestro país.

Recuerdo que a inicios del mes de diciembre los vientos alisios del norte hacían su bienhechora arribada, exacerbando el encanto de la temporada de Navidad y la salida de vacaciones de la muchachada de las escuelas. ¡Qué días aquellos!

Bajo el torrencial aguacero que superó a todos los anteriores el miércoles, 8 de diciembre, pude contemplar desde el puente de Gamboa cómo las masas de basura flotante –acumuladas desde el último día que se entregó el Canal a Panamá– se desplazaban vertiginosamente, merced a la corriente del embravecido río Chagres.   Inmensos bloques de basura plástica, arrojados por los moradores de las comunidades de Chilibre y alrededores, engarzados con plantas conocidas como lechugas, lirios, jacintos, lentejuelas, hidrilas, además de troncos de árboles derribados, escombros todos, hicieron verdaderos témpanos verdes boyantes, que fueron los que a la postre motivaron la paralización del tránsito de barcos por el Canal.

Durante la administración extranjera, el Canal y la Zona del Canal eran motivo constante de limpieza y mantenimiento. ¿Será que ahora le corresponde a los municipios ribereños, al Ministerio de Obras Públicas y a la Autoridad Nacional del Ambiente, tal colosal tarea?

A partir de esta experiencia y a demás de pasar exitosamente los barcos por el Canal, la ACP debe asumir la limpieza de todas las masas de agua, ríos, quebradas y riachuelos que desembocan en la cuenca y así evitar el día de mañana, una tragedia de incalculables consecuencias.

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<> Este artículo se publicó el 14 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

AES: la responsabilidad irresponsable

La opinión de…

 

Paco Gómez Nadal

Las máscaras pueblan los rostros del siglo XXI.   Las personas las utilizamos con más facilidad ahora que tenemos internet para fingir que somos lo que no somos.   En internet a las máscaras se les llama perfiles y suelen ser engañosos y premeditados. Pero los individuos somos inofensivos: tontos útiles de este teatro sin actores pero con guionistas conocidos. Las máscaras más peligrosas son las corporativas.

Las grandes empresas invierten un buen porcentaje de su presupuesto en mercadeo y en relaciones públicas para asegurar que sus máscaras funcionen bien. Cuanto más riesgosa –peligrosa para el resto– sea la actividad de la empresa más hay que invertir en imagen. Y como los corifeos de la publicidad conocen la sicología masiva saben que lo mejor es relacionar la imagen de una empresa con la bondad, con el cuidado del medioambiente o con la caridad (¡Que se lo pregunten a los limosneros de la Teletón!).

Panamá ya sabe lo que son las relaciones públicas engañosas, también conocidas como Responsabilidad Social Corporativa. Empresas autodenominadas como de comunicación (como, por ejemplo, Estratego) se dedican a camuflar, a construir máscaras que luego las publicitarias refuerzan y los expertos en ciencias sociales avalan.    Que se lo pregunten si no a las decenas de “expertos en desarrollo comunitario” que contratan las empresas petroleras, mineras o agroindustriales cuando prevén conflictos sociales en las zonas en las que operan.

Ahora, de hecho, tenemos que, por ejemplo, también soportar anuncios por doquier que presentan a Minera Panamá como un gobierno corporativo del país: programas de becas escolares, comedores, plan de reforestación, desarrollo comunitario sostenible, etcétera.    Si uno se creyera sus vallas o su sitio en internet pensaría que estos empresarios no quieren el cobre de las entrañas de la tierra, sino hacer el bien a la humanidad. ¡Menos mal que llegaron a salvar a este país!

Uno de los casos más cínicos de máscaras es el de AES Panamá (“10 años de desarrollo energético responsable”). La misma empresa sobre la que pesa ahora la sospecha de una pésima gestión de la represa de Bayano –que dejó sin casa y a la intemperie a cientos de familias durante las lluvias de la pasada semana–, es la que construye el proyecto hidroeléctrico de Chan 75 (o Changuinola I, porque a todo lo que huele mal se le cambia el nombre o la máscara).

Durante años, AES ha sostenido un pulso violento con las comunidades afectadas por este megaproyecto que este Gobierno apoya con uñas y dientes.   Ha fingido negociar, ha mentido sobre los supuestos acuerdos, ha ignorado las recomendaciones de Naciones Unidas o de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), ha comprado periodistas en Bocas del Toro, ha privatizado carreteras de penetración y tiene contratado a un escuadrón de la Policía Nacional para que nadie meta la nariz en su feudo. Pero, insisto, lleva “10 años de desarrollo energético responsable” en Panamá.

Ante los problemas de las inundaciones en la zona de Bayano, AES ha guardado silencio ya que parece que en estos casos la Responsabilidad Social Corporativa con la comunidad pasa a segundo plano. Esta semana, los estrategas de AES Panamá también deberán maquillar un poco más la realidad, ponerse sus mejores máscaras y enfrentar la visita de la CIDH que viene a comprobar la situación de violación de los derechos fundamentales de miles de panameños en el río Changuinola. Imagino que están relativamente tranquilos porque, además de su equipo de comunicación y relaciones públicas, AES cuenta con el inestimable trabajo gratuito del Gobierno en pleno.

En noviembre, el Ejecutivo declaró el proyecto de utilidad pública y urgencia notoria para allanarle el camino, y se ha hecho el sordo, como lo hizo el gobierno anterior, ante las medidas cautelares dictaminadas en 2009 por la CIDH y que exigían la paralización de las obras hasta que los derechos de los habitantes ngäbes de la zona no estuvieran garantizados.

La máscara de AES funcionará a la perfección aunque espero que los enviados por la CIDH sepan ver detrás de la sobredosis de toxina botulínica que esta empresa se aplica cada vez que su perfil perverso asoma y, aunque sea de forma simbólica, se condene el proceder de estos genios del “desarrollo comunitario”. De paso, ya que los de la CIDH están por Panamá, podrían aprovechar para constatar el clima del viejo oeste en el que languidecen los derechos humanos.   Tenemos poco que ofrecerles y mucho que esperar de ellos.

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<> Este artículo se publicó el 14 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Indolencia y realidad ambiental

La opinión del Periodista…


Adán Castillo Galástica

Agradezco las recientes muestras de cariño y reconocimiento a nuestra labor de años por un desarrollo menos desigual. En contexto, los acontecimientos climáticos de hoy reperfilan el tema; crisis in crescendo. Y nada más. Se trata de fenómenos recurrentes confrontados desde décadas.

La situación se agrava en proporción a las agresiones al medio ambiente, a pesar del clamor de parte de la humanidad organizada y consciente. (¿Qué plantean o callan las delegaciones nacionales en estas reuniones?). La indolencia, inseparable de la ignorancia, resiste la gravedad del problema.

Así, estos eventos son tratados con acostumbrada trivialidad diluyendo responsabilidades, convirtiendo un hecho de enormes complejidades en festín mediático, lastimero y protagónico.   Poco se dice de la salud de las cuencas hidrográficas, represas, puentes.   La impunidad azota y violenta los cauces de ríos principales: Pacora, Mamoní, Indio, Miguel de la Borda, La Villa, Chucunaque, Sixaola, Changuinola–Teribe, Caldera, Chiriquí, Caimito y el mismísimo Chagres sobre el Canal de Panamá. Uno de sus tributarios, el Chilibre, acusa una de las mayores contaminaciones a escala nacional.

En el Atlántico, desde hace mucho, el Dr. Stanley Heckadon y otros señalan –voz en el desierto– los peligros sobre Colón donde se liquidan los manglares y barreras coralinas tan necesarias. Y los deslizamientos. Dicho sea, desconozco la capacidad de carga humana y habitacional de los cerros de San Miguelito.

El cambio climático es una realidad palpable. Deshielos masivos, creciente salinidad y temperatura de los océanos; disminución de las pesquerías. La seguridad alimentaria se tambalea. Con rasero ético la naturaleza pone a prueba la moral del planeta, las improvisaciones, hipocresías, vulnerabilidades, construcciones inapropiadas. Las perturbaciones medio ambientales vienen de regreso factura en mano, impredecibles. Ahora pagan los más pobres, después todos. El propio sistema, establishment, o la voracidad de un modelo equivocado está en juego no solo local, sino en todo el planeta, si es que la especie no desaparece en medio del chiste nuclear.

Aquí es donde los comunicadores sociales que se respetan como tales validan su misión. Ahondar con seriedad sobre estas alternativas, consultar las fuentes más confiables, suscitar opiniones calificadas, estudiar e investigar; pasar de la repetitiva frivolidad a las causas verdaderas y su manejo juicioso sobre asuntos tan complejos. Masificar la educación medio ambiental sin aspavientos mercantilistas, ni demagógicos. Aún valdría la pena preguntarse qué porcentaje de las ventas de fin de año y del Carnaval se destinan a fomentar conciencia y responsabilidad empresarial y colectiva.

En consecuencia, repito, parte de esta misión corresponde a los medios y a los comunicadores, publicitarias, anunciantes. Al desquiciado “sistema” educativo. Lo demás, ante nuevos y quizás más severos eventos, se volverá “llamarada de capullo”, lastimerías plañideras, como en los accidentes de tránsito (Las Garzas, el incendio del autobús), etc. Tal vez en su dramatismo, estas señales navideñas nos indiquen que ha llegado el momento de revisar en forma científica y menos espectacular el manejo del recurso hídricos, el estado de las represas, las posibles convulsiones geológicas, los edificios caprichosos, los embarcaderos y demás infraestructura, e implementar el uso de sensores de alerta, medidas y entrenamiento básicos previos y suficientes. ¿Será pedir demasiado?

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<> Este artículo se publicó el 16 de diciembre  de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Alianza de generaciones

La opinión de…

I. Roberto Eisenmann, Jr.

Mi hijo Roberto III completó sus estudios universitarios en Babson College, en Boston. Allí estableció muchas amistades, entre las que sobresalió una con el profesor J.B. Kassarjian.    En una visita reciente a Boston con su familia visitando universidades para su hija menor, Roberto visitó a su viejo profesor y éste le entregó un magnífico libro escrito por su esposa, la también profesora Mary Catherine Bateson, titulado Composing a Further Life (Armando una nueva vida).

Debido a que el tema del libro me llega directamente, en su honor lo uso para este artículo.

Digo que el tema me toca muy cerca porque hace poco tomamos la decisión de producir un cambio radical de vida.   Maruja y yo vivimos ahora alejados de la hostilidad de la ciudad, con las raíces en la tierra y apartados de nuestras acostumbradas luchas que ahora deben ser adoptadas por otra generación más joven, más vigorosa… y con más conocimientos. Aún tenemos algunos trapos colgando, pero ya son los menos y con caminos decididos de eliminación.

La nuestra es una experiencia muy nueva y novedosa, ya que hemos sido personas acostumbradas a días de 18 horas de trabajo, peleando con media humanidad por conservar los principios, la institucionalidad y la participación democrática.

Ahora hay muchos días en que nos despertamos escuchando los bimbines y sabiendo que no tenemos ninguna acción, ningún compromiso… nada que hacer… pero, sin embargo, sentimos una especie de ritmo, una variación de equilibrium. Se siente una vida sin ego, sin ambición por lo material que ahora nos parece una lejana enfermedad.

La profesora Bateson escribe que vivimos ahora estructuras radicalmente distintas. No hemos adicionado décadas a la expectativa de vida simplemente extendiendo la vejez. Ocurre que hemos abierto nuevos espacios… una serie de etapas adultas que preceden la vejez, cambiando así las etapas de vida. En efecto, hemos creado la primera sociedad en la historia de la humanidad que abarca cuatro generaciones de adultos, lo cual exige una nueva coexistencia creativa intergeneracional.

Estas nuevas etapas adultas las titula la profesora como “etapas de sabiduría activa” que preceden la vejez.

Estas etapas permiten continua energía y compromiso en un contexto de nueva libertad producto de la eliminación de obligaciones y responsabilidades del día a día. Es un regalo que ofrece nuevas opciones. A veces la situación da susto y toma tiempo examinar nuevas posibilidades (digamos, una moratoria) mientras consideramos qué hacer con nuestra nueva libertad.

El libro nos indica que hoy día vivimos más largo, pero desafortunadamente pensamos más corto. Es precisamente allí donde los que estamos en estas nuevas etapas adultas podemos poner nuestra “sabiduría activa” al servicio de la sociedad. Al tener el tiempo y perspectiva nosotros estamos mejor equipados para reflexionar para darle voz a las nuevas ideas que afecten el futuro. Para esto tenemos la oportunidad de formar alianzas con jóvenes, para juntos dedicarnos a proteger el futuro; ésta podría llegar a ser para nosotros una nueva acción creativa; después de todo, todo impulso creativo se logra combinando lo viejo con lo nuevo.

Tal como ocurre con nuestros libros –donde no es sino hasta los últimos capítulos cuando se revela el verdadero sentido de los mismos– en nuestras vidas puede ocurrir lo mismo, siendo en los capítulos finales cuando se produce nuestro nuevo activismo, a dedicado al futuro más allá de nuestras vidas.

Es pensando en esto que ciudadanos de distintas edades, junto a Senacyt y la Ciudad del Saber, nos estamos reuniendo con la idea de crear una especie de “Plaza Socrática” (idea original de la Ciudad del Saber, siempre repetida por Fernando Eleta) en donde los jóvenes con títulos de post–grado universitario puedan reunirse y conocerse (y que el país los conozca) para debatir ideas sobre el futuro del Panamá que queremos para nuestros hijos, nietos y bisnietos. Las élites económicas y sociales pueden ser odiosas, pero una élite intelectual, pensando y debatiendo ideas sobre proyectos de Estado, es vital para el futuro de cualquier nación; así los miembros de ella se constituirían en los nuevos visionarios de nuestra sociedad.

La alianza será entre los que vivimos las nuevas etapas de adultos mencionadas por la profesora Bateson (nuestro símbolo podría ser la silla mecedora o la hamaca, pero con turbo) y los jóvenes de la élite intelectual del país. Nuestro interés común: el futuro de nuestra nación.

De interesarle, esté atento a la convocatoria que se dará próximamente, y súmese a esta iniciativa.

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Este artículo se publicó el 17 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.

Reelección presidencial, un flaco favor

La opinión de…

Aníbal Culiolis García

El anuncio de los diputados Sergio Gálvez y Vidal García de presentar una iniciativa legislativa para permitir la reelección del presidente Ricardo Martinelli es inoportuna, injustificada e inconveniente.

Es inoportuna porque en medio de las inundaciones hay quienes no comprenden que la prioridad de las autoridades y ciudadanos debe ser atender esta catástrofe ambiental y humana. Ya lamentamos 11 muertes y más de 15 mil damnificados que gracias al Señor salvaron su vida, pero que han perdido todo lo demás.

Aún hay comunidades campesinas e indígenas aisladas, bajo las aguas, sin recibir ayuda; personas atrapadas en sus casas, en peligro de contaminación y epidemias. Además de pérdidas y daños estimados en más de B/.100 millones.

En la producción agropecuaria, 10 mil hectáreas afectadas y pérdidas importantes en la producción de arroz, plátano, carne de res y pollo. Sin cuantificar aún las pérdidas en viviendas, escuelas, carreteras, acueductos e infraestructuras.

El país observa con asombro y preocupación la magnitud de las inundaciones. Mientras, todos hemos sido afectados por las lluvias, los tranques vehiculares y la falta de agua potable. No es hora de mezquinos protagonismos, ¡es hora de ser solidarios! con las víctimas que sufren esta calamidad, ayudarles a rehacer sus vidas e invertir en la reconstrucción.

Es injustificada porque los demócratas de siempre, que ayer reivindicamos el derecho de oponernos a la reelección del presidente Ernesto Pérez Balladares, de llegar el momento, debemos cumplir el deber de oponernos a la reelección del presidente Martinelli. No importa quién es el Presidente. La misión histórica es evitar perpetuar un sistema político-administrativo presidencialista, que todos los mandatarios electos desde 1990 lo han ejercido en mayor o menor medida, en forma abierta o disimulada. Para nombrar en los más importantes cargos públicos a personas de “su confianza”, para gobernar “cómodamente” y garantizarse un “seguro retiro sin sobresaltos” para disfrutar de sus riquezas.

Por eso concentran el poder, sometiendo a todos los entes fiscalizadores, de contrapeso y control: Asamblea Nacional, Corte Suprema de Justicia,Ministerio Público, Contraloría General y en abril de 2011 a la Defensoría del Pueblo, a las decisiones e intereses del Presidente de la República.

Este es el más grave error, la principal rectificación pendiente del presidente Martinelli y la mayor decepción de quienes lo apoyaron: no cumplir su promesa de un verdadero cambio.

Del ejercicio de una nueva política, decente y docente. Inspirada en el buen ejemplo, la integridad, la transparencia, la competencia y la vocación de servicio. Pues, desde el primer día, ha hecho lo mismo que antes criticaba a sus adversarios y predecesores.

Permitir gestar la reelección presidencial, en la matriz de la actual Constitución, nutrida por el cordón umbilical de un concentrado poder económico y político, es engendrar una dictadura civil.

Es inconveniente, porque ni contribuye a cumplir las promesas ni aporta ningún avance en la solución de los graves problemas del país, que sí interesa a los ciudadanos en materia de seguridad, educación, salud y seguridad social, justicia, disminución del precio de los alimentos, empleo decente y bien remunerado, potenciar nuestra oferta exportadora, turística y marítimo portuaria.

Esto solo es posible con la estabilidad política y la concertación social que fortalezca la democracia, se descentralice el Estado e impulsemos un nuevo modelo de desarrollo, una economía social y ecológica de mercado que logre articular principios éticos, crecimiento económico y responsabilidad ambiental, con distribución de la riqueza, igualdad de oportunidades y justicia social. Muy por el contrario, la reelección presidencial solo será un factor de distracción, desconfianza y confrontación.

Pero, no perdamos el bosque por solo ver el árbol. Estoy seguro de tres hechos evidentes.

Primero, el presidente Martinelli está de acuerdo con la reelección presidencial. Lo demostró en 1998, al apoyar las pretensiones del presidente Pérez Balladares.

Segundo, que para 2014 su primera opción no es Juan Carlos Varela; su mejor opción para su proyecto político de largo plazo es su propia reelección. Y tercero, el presidente Martinelli y su entorno más íntimo saben que la mayoría del pueblo panameño rechaza la reelección presidencial, que las bancadas del PRD y el panameñismo rechazarán esta iniciativa y que, de insistir, provocará la ruptura temprana de la alianza de gobierno. Aún no existen las condiciones ni el momento oportuno.

Esta ha sido una iniciativa de dos diputados que, buscando ganar puntos con el presidente Martinelli, más bien le han hecho un flaco favor.

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<> Este artículo se publicó el 18 de diciembre de 2010  en el diario La Prensa, a quienes damos,  lo mismo que al autor, todo el crédito que les corresponde.