Lavando en Navidad

La opinión de la Abogada, Feminista y Escritora …

HAYDÉE MÉNDEZ ILLUECA
mendespino@gmail.com

Ninguna mujer que vea los adornos de Navidad que han puesto en el centro de la vía Argentina puede dejar de sentirse indignada, al ver un Santa Claus sentado sobre un regalo, saludando feliz a la gente, mientras que su esposa, la Señora Claus, ¡está frente a él, lavando ropa y sin un brazo!  ¿Qué clase de mensaje enviamos a nuestros jóvenes y a los maltratadores que cada día matan a más mujeres panameñas? Este mensaje reafirma el estereotipo de la mujer fuera del ámbito público, en casa y dedicada a oficios domésticos.

Parece que se han tomado muy en serio las palabras de B-16, quien dijo a las mujeres, con ocasión del Día Internacional de la No Violencia contra la mujer: ‘Den gracias por las lavadoras de ropa’. Y fue más lejos al decir que ‘Este humilde instrumento doméstico ha hecho más por el movimiento de liberación de las mujeres que la píldora anticonceptiva’.    Lo malo es que a la señora Claus no la veo introduciendo ropa en una lavadora, sino tratando de lavar a mano sin un brazo.

Y todavía durante la plegaria del Angelus el Papa se atreve a desear que ‘las mujeres sean cada día más respetadas y valoradas’.   Sigue metiendo tanto la pata, que ya se está pareciendo a nuestro don Bosco.    Según WikiLeaks, invitó a los anglicanos que se oponen al sacerdocio femenino a convertirse al catolicismo, provocando la peor crisis en 150 años entre la Iglesia Anglicana y la Católica, y echando por la borda décadas de diálogo ecuménico.

En el Siglo XXI, que muchos llaman ‘El siglo de las Mujeres’, ningún país del mundo ha alcanzado todavía una completa igualdad para las mujeres. ¡Y todavía fomentamos la discriminación, representando a la mujer en plena vía Argentina como una ¡lavandera discapacitada!  ¿Será una boscada?

 

<> Este artículo se publicó el 14 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que a la  autora,  todo el crédito que les corresponde.
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La educación y el ¿por qué?

La opinión del Empresario….

JOHN A. BENNETT NOVEY
jbennett@cwpanama.net

Todos recordamos cuando nuestros hijos nos preguntaban: ‘¿por qué?’, y lástima que con el tiempo fuimos perdiendo esa costumbre. Cuando leo tantos artículos que abordan el grave problema de la deseducación, en la mayoría de los casos quedo con la impresión de que sus autores estaban más preocupados de pavonear las delicias de su prosa, que en abordar el ‘¿por qué?’.   Típicamente concluyen señalando que se requiere invertir más y reformar los programas, pero sin sustentarlo; de manera que regresaré a mi niñez y abusaré del ¿por qué?

¿Por qué debe ser el Estado o el gobierno quien eduque?   ¿Será que no podemos confiar esta tarea al ciudadano común?   ¿Por qué suponemos que si el Estado se repliega a su función de árbitro y deja de ser juez y parte, reduciendo la mar de impuestos que malgastamos en una educación enfermiza, los pobres saldrían perdiendo?   ¿No podríamos dar mejor uso a esos fondos?   ¿Solo a través de la intervención estatal podemos educar al común de la gente? ¿Verdaderamente piensan que la educación es gratuita?   ¿Acaso creen que los ricos les están pagando su educación? ¿O será que seguimos trillando el mismo camino retorcido que antaño demarcó una vaca ebria de hierbas alucinantes?   ¿Cómo es que cada año se gasta más y se logra menos?   ¿Alguna vez se han preguntado por qué se metió el Estado en la educación y si se lograron los cometidos? ¿O será que el sistema actual de embrutecimiento persiste simplemente ‘porque sí’?

Si rehusamos abordar estas y otras preguntas tengan por seguro que estaremos frente al triunfo de nuestros prejuicios y a la aceptación del statu quo por simple hábito o mímica y no como el resultado de un propósito consciente y racional.

El inmenso problema de nuestras instituciones es que las damos por sentadas y ya no las escudriñamos a ver si las premisas que las originaron siguen siendo válidas. La triste realidad es que una vez que le damos vida a una institución estatal, la misma, como engendro maligno, va cobrando existencia propia, la cual típicamente se va alejando de su propósito inicial, hasta que perdemos la capacidad de dudar y dar marcha atrás.

En semejante escenario la educación misma deja de ser el tema central para ser reemplazado por las necesidades que imponen los emolumentos de sindicatos magisteriales y el cúmulo de funcionarios estatales que se engullen el presupuesto; una inmensa parte de él en gastos estériles.

Algunos se enfadarán por el simple hecho del ‘¿por qué?’ planteado, y en ese mismo enfado se desnuda el mal subyacente. Es como si se estuviera poniendo en tela de duda la maternidad o la ley de gravedad.   Y no crean que tacho por completo el papel de Estado, simplemente llamo a reevaluar dicho papel.

La premisa de fondo está basada en dos principios: Uno, que corresponde al Estado la protección del niño; y la segunda presupone que es preciso igualar a todos en la sociedad.  ¿Por qué?

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<> Este artículo se publicó el 14 de diciembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.

Mensaje de Navidad y Año Nuevo

Y la opinión del Diputado de la República….

 

MIGUEL FANOVICH T.
omega3015@hotmail.com

 

‘Apareció la Bondad de Dios, Salvador nuestro y su Amor por nosotros. No se fijó en obras que pudiéramos haber hecho, sino que tuvo misericordia y nos Salvó’, (Tit. 3, 4-5).

Al iniciar este tiempo de preparación espiritual para la celebración de Navidad y Año Nuevo, que es la Fiesta del Alma que nos reconcilia con la Paz; bien común más útil entre los hombres de buena voluntad; con el amor, como el himno más hermoso de la vida; y la solidaridad, como el gesto que más nos acerca a un segundo corazón, deseo que en estas fiestas navideñas María, la madre amorosa que acogió y protegió al Niño Jesús, nos inspire gestos de profunda caridad.

Que estos nos animen a proteger a cada nueva vida y así celebrar en familia el nacimiento del Hijo de Dios. Que en cada hogar los niños sean nuestros guías y protagonistas de esta fiesta de Navidad con Jesús en nuestros corazones.

Exhorto particularmente, en esta fecha tan especial, a todos los que como yo hemos asumido funciones públicas para que, partiendo de los derechos que tiene cada niño y niña a la alimentación, educación, salud y a una vida digna, legislemos concretamente para que se les proteja adecuadamente y se asegure así el futuro de nuestra Patria.

Recordarle además, a cada panameño que lo importante no son los obsequios, las compras y los preparativos para la celebración de la Nochebuena y Año Nuevo, que lo más importante es mantener en el corazón y en el seno de nuestras familias a Jesucristo, dándole el lugar que se merece.

Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo, son mis más sinceros deseos…

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<> Este artículo se publicó el 21  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.