Quimera torrijista

La opinión de….

AVELINO BULTRÓN ACEVEDO
nino26880@gmail.com

N o importa la circunstancia en que te encuentres, al fin y al cabo, aunque seamos miembros del mismo colectivo, el arte de conspirar, atacar y, por supuesto, si es posible extinguir a un adversario pasivo o activo es fundamental, si no, entonces, ¿para qué estamos en política?; lo que importa al final es que un grupo o facción interna lidere lo más ampliamente posible las estructuras políticas a nivel nacional en detrimento de quien sea, pues una cosa es hablar en los medios de lo que un sector de la membresía desea escuchar al igual que simpatizantes y otra es la realidad.

Poco a poco, se han ido conformando grupos y candidaturas que no tienen la mínima opción electoral y que simplemente están agitándose por donde sea para al final hacer pactos, negociaciones y otras acciones nada nuevas, pero que siguen formando más subgrupos dentro del partido, que al final nada tiene que ver con planteamientos que busquen plasmar la ideología u otro concepto en un plan de gobierno o algo parecido, solo a ver qué se puede sacar de provecho en el caso de que el PRD llegue al poder en el 2014.

Los adversarios visibles, están en el gobierno actual, no en nuestro partido, usar reuniones de coordinación nacional (unidad), para seguir dándole plomo a dirigentes que en su momento trabajaron en la gestión de Martín Torrijos es inaceptable, digo esto porque muchos tuvieron acceso a la teta gubernamental en su momento, se beneficiaron en muchos aspectos y ahora son los más impolutos; me atrevo a señalar incluso que la trillada derrota electoral recae en muchos hombros, entre los cuales están las estructuras nacionales y, por supuesto, en quienes impulsaron una candidatura no esperada, como también quien la aceptó, eso ya pasó y punto; no se puede andar con la misma vaina a cada rato.

Desayunos, cenas o un café para seguir conspirando son más comunes de lo que se piensa, y me pregunto entonces, ¿cuántas reuniones antes del 2009 se dieron para hablar temas del partido?, eran nulas; una de las cosas más importantes en el marco interno es buscar consensos a nivel nacional y evitar a toda costa confrontaciones desgastantes que en nada ayudan y que hacen más amplia la distancia entre miembros del partido.

A veces pienso, si es que uno hace el papel de pendejo cuando se plantean estas cosas, pero detengo cada pensamiento destructivo de frustración al conversar con miembros del partido (no militantes), y que muy confiadamente dicen: ‘en la que viene, ¡vamos con todo!’.

Estoy dispuesto a no participar en torneos electorales de estructuras, si el consenso no es posible, por el bien del partido y de la membresía, pues para ser dirigente, buscar votos y apoyar candidaturas no se tiene que ser delegado ni nada parecido, que en su mayoría participan para cuando se es gobierno ser nombrados en un cargo público. Lo jocoso de todo es que quienes alcanzan los mejores puestos no son dirigentes de calle; no se los demás, pero mi concepto político es en base a lo ideal: no traicionar mi partido ni a mi gente.

*

<> Este artículo se publicó el 19  de dicembre de 2010  en el Diario La Estrella de Panamá, a quienes damos,  lo mismo que al  autor,  todo el crédito que les corresponde.
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